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Una reflexión antes de una impresión

David A. Edwards Revistas de la Iglesia

Destrozar tu templo no está bien.

Los tatuajes parecen ser cada vez más y más populares. Están bien vistos casi en toda la sociedad e incluso más celebridades parecen tenerlos. A veces esta gente habla de lo que representan los tatuajes y por qué los tienen, lo cual les hace parecer geniales.

Entonces, ¿por qué los líderes de la Iglesia nos aconsejan en contra de los tatuajes? (véase Para la Fortaleza de la Juventud, 2011, págs. 6–7). ¿Es sólo algo generacional en lo que los mayores desean que los más jóvenes sean más como ellos?

No. No lo es, para nada.

“Y no haréis sajaduras en vuestro cuerpo… ni imprimiréis en vosotros señal alguna” (Levítico 19:28).

Al igual que con muchas cosas en la Iglesia, la respuesta está ligada a una verdad básica. Tu cuerpo es un templo (véase 1 Corintios 3:16–17), y como dijo el presidente Gordon B. Hinckley (1910–2008): “Un tatuaje es grafiti en el templo del cuerpo” (“Y se multiplicará la paz de tus hijos”, Liahona, noviembre de 2000, pág. 52).

Ya sea que corras maratones o andes en una silla de ruedas, tu cuerpo es un regalo de Dios, una bendición que has recibido debido a que has “guardado tu primer estado” como espíritu antes de venir a este mundo (véase Abraham 3:22–28). Esto significa que has “[aceptado el plan del Padre Celestial] por medio del cual Sus hijos podrían obtener un cuerpo físico y ganar experiencia terrenal para progresar hacia la perfección y… vida eterna” “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Liahona, noviembre de 2010, pág. 129).

El élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “Ya que el cuerpo físico es un elemento tan esencial del plan de felicidad del Padre y de nuestro progreso espiritual, no nos debe sorprender que Lucifer procure frustrar nuestro progreso, para lo cual nos tienta a utilizar el cuerpo de manera inapropiada” (“Las cosas como realmente son”, Liahona, junio de 2010, pág. 18).

La mayoría de las personas que tienen tatuajes dicen que se los hicieron para expresarse o para mostrar su individualidad; los ven como una señal de independencia. Qué ironía es entonces que, en el momento en que la aguja penetra la piel para aplicar los pigmentos, éstos quedan en ella permanentemente, independientemente de cómo se sientan al respecto después, a menos que opten por seguir un procedimiento costoso y complejo para quitarlo. El hecho de que los tatuajes sean un daño permanente y devastador para la piel (y no simplemente un “arte corporal” bonito) es una de las razones por las que los profetas no los recomiendan. “Si tienes un tatuaje, llevas un constante recordatorio de un error que has cometido” (Leales a la Fe, 2004, pág. 186).

El saber lo que representa tu cuerpo —una bendición, un regalo, un templo— te ayudará a saber cómo debes tratarlo. Al igual que con los edificios de los templos, mostrar respeto por ellos es mucho mejor que destruirlos.

¿Qué sucede si conozco a personas con tatuajes?

Si conoces a personas con tatuajes, no los juzgues por ello. Eso sólo los alejará. Sé bondadoso y sé su amigo. Si surge el tema de los tatuajes, en vez de condenar la decisión de haberse hecho un tatuaje, habla acerca de por qué tratas tu cuerpo de la forma en que lo haces. El aprender quiénes son ustedes y qué clase de regalo es su cuerpo puede ayudarlos a sentir el Espíritu y a acercarse más al Salvador.

El saber lo que representa tu cuerpo —una bendición, un regalo, un templo— te ayudará a saber cómo debes tratarlo.

¿Qué sucede si el tatuarse es sólo parte de mi cultura?

A pesar de que los tatuajes y las perforaciones (piercing) pueden ser parte de tu tradición cultural, serás bendecido si sigues el consejo de los líderes de la Iglesia. Por ejemplo, ésta es una experiencia de un hombre de Samoa:

“Cuando yo era joven, mi papá me habló de los tatuajes que son comunes entre los grupos tribales… Mi papá me dijo: ‘No participes en nada de eso; por encima de ser samoano, de ser un hombre grande y fuerte de las islas, eres un hijo de Dios’. Eso es algo que siempre he recordado.

“…A veces tenemos que tener el valor de alejarnos de esas prácticas [culturales] y volver a las enseñanzas del evangelio de Jesucristo” (Morgan Sa Mataalii, “El Evangelio está primero”, Liahona junio de 201, pág. 9).

Datos de interés sobre los tatuajes

  • Las agujas de las máquinas de tatuaje perforan la piel entre 50 y 3.000 veces por minuto, dejando una gota de tinta en la piel cada vez.
  • La tinta se coloca sobre un milímetro de profundidad, debajo de la epidermis en la dermis, donde las células son más estables, para que la tinta quede allí permanentemente.
  • La eliminación de tatuajes por lo general requiere al menos de tres o cuatro tratamientos programados cada ocho semanas.
  • La eliminación de un tatuaje puede costar en cualquier parte desde unos cientos a miles dólares.
  • A veces las cicatrices, la decoloración o enrojecimiento permanecen aún después de la eliminación del tatuaje.

Este artículo apareció originalmente en la edición de febrero de 2014 de la revista New Era.

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