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Las citas no exclusivas

JeaNette G. Smith

Disfruta al máximo los años de tu adolescencia al salir en citas de modo informal.

Veamos si puedes responder la siguiente pregunta de forma correcta: ¿A qué edad se les permite salir en citas a los jóvenes Santos de los Últimos Días?

Por supuesto que es probable que digas de inmediato: “A los dieciséis”, demostrando que has puesto atención a Para la fortaleza de la juventud, así como a tus padres y tus líderes de la Iglesia.

Pues bien, ¿qué me dices de ésta? ¿A qué edad se te permite tener novio(a)?

Es probable que pienses: “Pues dieciséis, ¿que no lo dije ya?”.

Pues si ésa fue tu respuesta, aun cuando acertaste la primera pregunta, has errado la segunda. El que puedas salir en citas al cumplir dieciséis años de edad no significa que debas comenzar de inmediato a buscar un novio o una novia de inmediato.

Durante décadas, los profetas han predicado que los jóvenes que no estén en condiciones de casarse no deben tener una relación de noviazgo seria. Por ejemplo, el presidente Hinckley (1910–2008) dijo: “Mientras son jóvenes, no salgan con una sola señorita como novios. Cuando lleguen a la edad en que piensen en casarse, entonces podrán hacerlo. Pero ustedes, los jóvenes que están en la escuela secundaria, no deben hacerlo ni tampoco las jóvenes” (“Pensamientos sobre los templos, la retención de conversos y el servicio misional”, Liahona, enero de 1998, pág. 64; cursiva agregada).

Entonces, ¿qué significa realmente ese consejo y a qué se debe?

Dos tipos de salidas en citas

Para empezar, la frase en general salir en citas puede originar un poco de confusión, ya que hoy en día parece implicar algo bastante más serio de lo que significa su uso en relación a los jóvenes de la Iglesia. Existen dos tipos de salidas en citas: Las salidas en citas informales y las salidas constantes con una misma persona (o noviazgos serios). La diferencia entre los dos tiene que ver con la exclusividad.

Las salidas en citas informales. En las citas informales no hay exclusividad. Las personas no son “una pareja”, ni se refieren el uno al otro como “novio” o “novia”. No forman una pareja exclusiva. Las personas que salen en citas informales son, sencillamente, amigos. Tal es el tipo de salidas en citas que la Iglesia les insta a tener tras cumplir los dieciséis años. Debes dejar de lado la necesidad de hallar a esa “persona única”. Si sales en citas informales, no esperas que la relación se convierta en algo romántico. Más bien te diviertes y realizas diversas actividades con diversas personas.

Los noviazgos. Por otra parte, salir con la misma persona de forma constante significa que los miembros de la pareja no salen con otras personas; ellos esperan que la otra persona no salga con nadie ni que se relacione de forma cercana ni emocional ni físicamente con otras personas. Las parejas estables consideran el futuro, ya que existe una posibilidad real de que permanezcan juntos. Tal es el tipo de salidas en citas que la Iglesia insta a procurar a los jóvenes adultos (por lo general, personas de entre veinte y treinta años), ya que esa es la edad en que debe considerarse el matrimonio.

Debes evitar salir con la misma persona de forma constante mientras seas adolescente, porque dicho tipo de relación requiere un alto grado de compromiso de ambas partes y tú, como adolescente, no estás en condiciones de hacer esa clase de compromiso ni emocional ni físicamente, así como tampoco en términos de tus planes a futuro.

Tal como el presidente Boyd K. Packer, quien es Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles, ha dicho a los jóvenes: “Eviten salir con la misma persona de forma constante, ya que eso conduce al noviazgo, y ciertamente el comienzo del noviazgo se debe postergar hasta después de la adolescencia” (“Vas en el asiento del conductor”, Liahona, junio de 2004, pág. 30).

La intimidad emocional

El problema es que muchos adolescentes se comienzan antes de tiempo. Consideran que las relaciones de índole amistosa son sólo para los adolescentes más jóvenes y se precipitan a entablar relaciones románticas que son más apropiadas para los jóvenes adultos (las personas de entre veinte y treinta años), quienes están en posición de pensar en el matrimonio.

Dichas relaciones de naturaleza romántica tienen dos aspectos: el físico y el emocional. En términos generales, los jóvenes ansían la parte física más que las jovencitas, mientras que éstas ansían la parte emocional más que los jóvenes. Debido a que los varones sienten una menor necesidad de procurar una cercanía emocional, generalmente están en control de la intensidad de dicho aspecto de la relación. Asimismo, debido a que las jovencitas son menos proclives a dejarse llevar por el deseo de tener una relación de índole física, generalmente están en control de cuán lejos se llegará en tal aspecto de la relación. El matrimonio es donde ambos aspectos se reúnen en una armonía más perfecta.

Aunque por lo general los jóvenes y las jovencitas SUD saben el tipo de contacto físico que deben evitar (las transgresiones sexuales y las caricias inapropiadas), a menudo se preguntan cuándo está bien abrazarse, besarse o hacer cosas por el estilo. Sin embargo, tales preguntas ignoran el aspecto emocional de la ecuación.

La cuestión no es simplemente donde pones las manos, sino donde pones el corazón. Con frecuencia, ambos adolescentes (en especial los jóvenes SUD que conocen los mandamientos del Señor) se sentirán tentados a profundizar el aspecto físico sólo si ya han entablado el tipo de relación que lo permitiría, es decir, una que haya alcanzado cierto grado de vínculos y compromiso emocionales.

Después de la escuela secundaria (y de la misión, en el caso de los varones), si los jóvenes adultos crearan lazos emocionales más intensos y naturalmente desearan más intimidad física, pues estarán en posición de hacer algo al respecto: podrán casarse. Sin embargo, si fueran los adolescentes quienes crearan lazos emocionales más intensos y naturalmente desearan más intimidad física, no podrán hacer nada al respecto. No se hallan en posición de casarse, de modo que o bien quebrantan la ley de castidad o se rompen el corazón mutuamente al terminar la relación.

El presidente Hinckley dijo: “El noviazgo formal a temprana edad muy a menudo lleva a la tragedia; los estudios han demostrado que cuanto más tiempo salgan juntos un joven y una jovencita, aumenta la probabilidad de que se metan en problemas. …Es mejor salir con una variedad de compañeros hasta que se esté listo para casarse” (“El consejo y la oración de un profeta en beneficio de la juventud”, Liahona, abril de 2001, pág. 39).

Fomentar la amistad

Las relaciones pasan por diferentes etapas de vínculos emocionales (véase el diagrama de “La teoría del embudo”). Las etapas importantes que los adolescentes deben experimentar en sus relaciones son la amistad y las citas informales.

La amistad es cuando dos personas descubren que tienen intereses y opiniones similares, es decir, cosas en común. Conversan, reafirman las opiniones del otro y deciden pasar tiempo juntos. Quizás pasen tiempo en un mismo círculo social, estudien juntos o participen en actividades que ambos disfruten. Durante la adolescencia, las amistades entre los jóvenes y las jovencitas deben parecer amistades comunes, las cuales muestran una actitud inclusiva de “cuantos más seamos, mejor”. Las salidas en citas informales tienen las mismas características básicas que la amistad, excepto que quizás los amigos se agrupen en parejas por el término del evento o la actividad.

Si decides salir con jóvenes del sexo opuesto tras haber cumplido los dieciséis años de edad, la Iglesia te insta a hacerlo en grupo. Lo bueno de salir en grupo es que evita que te crees lazos demasiado intensos con alguna persona del sexo opuesto. Asimismo, permite que conozcas una diversidad de personas e interactúes con todos los miembros del grupo, fomentando así un sentimiento de amistad. Los amigos observan la filosofía de la inclusión; la amistad es informal, se trata de una diversión libre de presiones que evita que tu relación con la persona se torne demasiado seria.

Ya sea que tengas la edad suficiente como para salir en citas o no, recuerda que “puedes y debes desarrollar buenas amistades a toda edad” (Para la fortaleza de la juventud, 2001, pág. 25). Y los años de la adolescencia son un gran momento para entablar ese tipo de amistades, ya sea que salgas en citas o no.

Conforme te tomes en serio el consejo de los profetas modernos, verás lo gratificantes que pueden ser las relaciones que entables, al no tener que afrontar las complicaciones (y la posible tristeza) de las relaciones románticas adolescentes.

La amistad es genial para los adolescentes

Las siguientes son algunas razones por las que, para los adolescentes, la amistad es más sana que las relaciones románticas.

La amistad es más divertida. Tienes la oportunidad de hacer más cosas, conocer a más personas, aprender más sobre el mundo y te aporta más experiencias que si te hallas en una relación romántica de adolescentes.

La amistad genera menos estrés. No te sientes tan intimidado cuando la persona con la que estás en verdad tiene intenciones de amistad en vez de románticas. La amistad es informal; los riesgos no son tantos.

Sin las relaciones románticas, puedes distribuir mejor tu tiempo entre todos tus amigos, tanto varones como mujeres. En la amistad entre adolescentes hay menos egoísmo, celos y desilusiones.

Las amistades pueden durar toda una vida. Sin las complicaciones de las relaciones románticas, puedes entablar amistades sanas que continúen después de la escuela secundaria.

Es más fácil ser auténtico. Para los adolescentes es más fácil ser sinceros en una relación de amistad que en un noviazgo. Los amigos se aceptan entre sí. Sienten menos necesidad de fingir lo que no son o de tratar de impresionar a la otra persona.

Hay más posibilidades de que tus amigos aumenten tu autoestima. A menudo, la amistad entre adolescentes se basa más en cosas como la personalidad o los valores en común que en la apariencia o el atractivo personal. La amistad te ayudará a sentirte mejor acerca de ti mismo, mientras que en el noviazgo hay más probabilidades de que te sientas peor en cuanto a tu persona.

La amistad es un cimiento. Cuando las personas poseen la madurez suficiente para entablar relaciones románticas y deciden enamorarse, tienen más posibilidades de lograr el éxito si primeramente han sido amigos, al haber establecido un cimiento de confianza.

Puedes hallar verdadera compatibilidad. Los amigos pueden determinar lo que más les agrada de la otra persona (el carácter, la personalidad, el sentido del humor, etc.), en lugar de tener que afrontar las complicaciones de las relaciones románticas.

La amistad te prepara más para escoger un compañero para el matrimonio. Los jóvenes que escogen una amplia diversidad de amigos en vez de limitarse a una relación exclusiva estarán mejor informados en cuanto a la elección del compañero para el matrimonio.

La amistad te prepara para ser un mejor cónyuge. Los amigos aprenden a comunicarse con sinceridad, a hacer sacrificios personales, a ser independientes, confiables y decididos. Las relaciones disfuncionales de la adolescencia exponen a las personas a un riesgo mayor de tener relaciones disfuncionales como adultos. Las relaciones entre adolescentes funcionales y sanas —las amistades— son la mejor preparación para las relaciones de adultos sanas y sin secuelas.

La teoría del embudo

Este diagrama muestra las etapas de las relaciones con los miembros del sexo opuesto. En general, las primeras tres etapas podrían caer en la categoría de etapas “de amistad”. La mayoría de las relaciones se quedarán en las etapas de Conocerse y Entablar amistad. Las últimas tres corresponden a la categoría “Relaciones románticas”. A medida que progreses de una etapa a la otra en dirección al matrimonio, se reducirá la cantidad de miembros del sexo opuesto con los que interactúes y aumentará la seriedad o formalidad de la relación.

Etapa uno: Conocerse — Ya conoces a la persona o la acabas de conocer.

Etapa dos: Entablar amistad — Tienen cosas en común y escogen hacer actividades juntos.

Etapa tres: Salidas en citas informales — Es igual a la amistad, salvo que se agrupan en pareja para las actividades.

Etapa cuatro: Noviazgo formal — Se hallan en posición de casarse y se comprometen a salir únicamente entre ustedes.

Etapa cinco: Compromiso y cortejo — Han decidido contraer matrimonio.

Etapa seis: Matrimonio — Conciertan un sagrado convenio juntos y se sellan el uno al otro por la eternidad.

Si sales en citas informales, no esperas que la relación se convierta en algo romántico. Más bien te diviertes y realizas diversas actividades con diversas personas.

Las relaciones pasan por diferentes etapas de vínculos emocionales. Las etapas importantes en las relaciones entre adolescentes son la amistad y las citas informales.

Las salidas en citas informales tienen las mismas características básicas que la amistad. Es informal, se trata de una diversión libre de presiones que evita que tu relación con la persona se torne demasiado seria.

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