Los menús de LDS.org han cambiado. Más información. cerrar
Saltar navegador principal
Menú de los Jóvenes

El uso de relatos para enseñar sobre el sacerdocio

Heidi McConkie

¿Cómo puedes transformar un simple relato en una poderosa herramienta para la enseñanza?

Imagina esta situación: Te unes a un grupo de amigos que están empezando a comer con entusiasmo y están absortos en la conversación. Cuando estás a punto de comer un bocado de espaguetis, tu amigo Anton se vuelve hacia ti y pregunta: “¿Qué tiene el mormonismo diferente de las otras religiones cristianas?”.

Mientras haces una pausa para meditar en su pregunta, te sientes inspirado a compartir el conocimiento que tienes del sacerdocio. Pero estás un poco preocupado porque estás bien seguro de que Anton nunca ha oído nada sobre el sacerdocio. Tú quieres ayudarlo a comprender lo que significa para los hombres poseer el poder de Dios y enseñarle cómo lo utilizan para servir y bendecir a los demás. Pero, ¿cómo lo haces? Bueno, podrías compartir un relato.

Por qué utilizar relatos

Los relatos son una manera eficaz para enseñar. Ésa es una de las razones por las cuales el Salvador compartía parábolas, relatos sencillos que podían relacionarse con las personas a las que enseñaba.

Uno de los beneficios de enseñar con relatos es que permite a las personas aprender en la medida en que estén espiritualmente preparadas para entender. Por ejemplo, cuando tu amigo te pregunta acerca de lo que hace que la Iglesia sea única, si es sólo por curiosidad, tu relato lo ayudará a tener un conocimiento básico de lo que es el sacerdocio. Pero si está realmente interesado en aprender acerca del Evangelio, meditar sobre tu relato puede llegar a ser satisfactorio e instructivo espiritualmente puesto que aprenderá a un nivel más profundo sobre cómo funciona el sacerdocio.

¿Qué relatos hay que usar?

Los mejores relatos son breves y sencillos. No distraigas a tu amigo con detalles que pueden ser interesantes, pero que no se centran en los principios qué estás tratando de enseñar.

Eso no significa que el relato tenga que ser aburrido. Escoge un relato que se relacione con tu amigo. Supón que le encanta jugar al baloncesto, le podría gustar un relato sobre un muchacho que se lesionó mientras estaba jugando a un deporte y recibió una bendición del sacerdocio. Un buen relato como ése no sólo enseñará sobre el sacerdocio, sino que también captará su interés. El Espíritu te puede guiar a seleccionar un relato apropiado para compartir.

Uno de los beneficios de enseñar con relatos es que permite a las personas aprender en la medida en que estén espiritualmente preparadas para entender.

No obstante ten cuidado. Puede ser tentador al compartir un relato que exageres los detalles o cuentes una experiencia de un amigo de un amigo que no sabes si es verdadera. Asegúrate de ser honesto con respecto a lo que compartes.

Dónde se encuentran los relatos

Tanto si te das cuenta o no, probablemente ya posees una colección de experiencias del sacerdocio que podrías compartir. ¿Has sido bautizado y confirmado? ¿Has efectuado ordenanzas vicarias en el templo? ¿Has recibido una bendición o sido apartado para un llamamiento?

Es una gran idea escribir tus experiencias con el sacerdocio cuando éstas ocurren. Más tarde, puedes consultar tu diario para encontrar relatos para compartir. La historia familiar es otro recurso excelente; tus antepasados pueden haber tenido una experiencia que podrías compartir. Las Escrituras y la conferencia general son también buenos recursos para encontrar relatos. Un buen relato de las Escrituras es el de Moisés separando el mar Rojo. El sacerdocio tiene una influencia poderosa. Literalmente.

Al ir coleccionando relatos, te sentirás más preparado cuando encuentres oportunidades para compartir el Evangelio. El Espíritu Santo te puede ayudar a recordar y utilizar lo que has estudiado: “Porque os será dado en la hora, sí, en el momento preciso, lo que habéis de decir” (D. y C. 100:6).

Cuándo hay que contar relatos

El compartir tus experiencias no tiene que ser un evento formal. La mayoría de tus oportunidades para explicar a los demás tus experiencias con respecto al sacerdocio u otros temas del Evangelio vendrán durante una conversación informal con los amigos, justo como la conversación con Anton.

Haz clic aquí para repasar las lecciones de la Escuela Dominical de junio sobre el sacerdocio y las llaves del sacerdocio.

El Espíritu Santo puede ayudarte a identificar los momentos de enseñanza y guiarte para saber si dar una respuesta breve o compartir un relato. Si eliges compartir un relato con alguien, asegúrate de empezar proporcionando información de fondo y de invitar a esa persona a buscar ciertos principios. Después de compartir el relato, pregunta a tus oyentes lo que significa para ellos en lugar de explicarles lo que debería significar. El propósito de compartir una experiencia no es ser el único hablante de la conversación o hablar acerca de ti mismo; los relatos eficaces del sacerdocio enseñan a los demás acerca del Salvador y crean oportunidades adicionales para conversar sobre el Evangelio.

Participa en la conversación

Cosas para meditar el domingo

  • ¿De qué forma ha bendecido tu vida el sacerdocio?
  • ¿Qué experiencias podrías compartir con otros para ayudarles a comprender mejor el sacerdocio?

Cosas que podrías hacer

  • Escribe en tu diario alguna experiencia que hayas tenido que haya fortalecido tu testimonio del sacerdocio.
  • Comparte tu experiencias en la noche de hogar, en la Iglesia, o haciendo clic en Comparte tu experiencia a continuación.

Este artículo apareció originalmente en la edición de mayo de 2014 de New Era.

Error en el envío del formulario. Asegúrate que todos los campos se han completado correctamente e inténtalo de nuevo.

 
1000 caracteres restantes