Saltar navegador principal
Menú de los Jóvenes

Por qué importan las decisiones

Mindy Raye Friedman Revistas de la Iglesia

Considera lo que quieres de la vida y asegúrate de que las decisiones que tomes te ayuden a lograr tus metas.

Todos los días tienes decisiones que tomar; algunas de ellas poco tienen que ver con tu salvación eterna (“¿Qué color de camisa me pongo?”); otras, son claves para ella (“¿Voy a quebrantar este mandamiento?”). Puede que en ocasiones te preguntes: “¿De verdad importan mis decisiones?”, o incluso tal vez pienses: “Si nadie sabe lo que estoy haciendo, ¿les afectan realmente mis decisiones a los demás?”. La respuesta es: ¡Sí!; las decisiones importan.

Por qué importan

A fin de comprender por qué las decisiones importan, remontémonos a la vida premortal. Cuando el Padre Celestial presentó Su Plan de Salvación, no todos estuvieron de acuerdo con él. Lucifer se opuso al plan y “pretendió destruir el albedrío del hombre” (Moisés 4:3). A causa de ello, se convirtió en ser Satanás y fue echado del cielo junto con los que lo siguieron, y se les negó la oportunidad de progresar mediante la experiencia terrenal. El albedrío era tan importante en el plan de Dios, que quienes quisieron destruirlo ¡fueron expulsados del cielo!

El plan de nuestro Padre Celestial nos da la oportunidad de escoger por nosotros mismos, porque ésta es la única forma en que podemos aprender, crecer y llegar a ser más semejantes a Él. Uno de los propósitos de la vida es aprender a emplear sabiamente nuestro albedrío; no se nos dio el albedrío para que hiciéramos lo que quisiéramos. En el librito Para la Fortaleza de la Juventud se enseña: “Mientras estés en la tierra, se te probará para ver si utilizarás tu albedrío para demostrar tu amor por Dios al guardar Sus mandamientos” (Para la Fortaleza de la Juventud, 2011, pág. 2). Al escoger guardar los mandamientos, le mostramos a Dios que Lo amamos y que estamos dispuestos a seguirlo. Las decisiones que tomamos, incluso la actitud con la que lo hacemos, constituyen una buena parte de la prueba de la vida mortal.

Escoger el bien

Se te ha enseñado repetidas veces que el escoger desobedecer los mandamientos de Dios acarrea consecuencias. Pero, ¿has pensado que lo mismo ocurre con las buenas decisiones? En Para la Fortaleza de la Juventud se enseña: “Si bien eres libre de elegir tu curso de acción, no eres libre de elegir las consecuencias. Ya sea para bien o para mal, las consecuencias son el resultado natural de las decisiones que tomes” (Para la Fortaleza de la Juventud, pág. 2; cursiva agregada).

Y bien, ¿cuáles son las consecuencias de las buenas decisiones? Probablemente podrás hacer una larga lista de bendiciones que resultan de tomar decisiones correctas. Un buen lugar para buscar estas bendiciones es en las Escrituras y en tu ejemplar de Para la Fortaleza de la Juventud. Por ejemplo: “Y si guardas mis mandamientos y perseveras hasta el fin, tendrás la vida eterna” (D. y C. 14:7); “El observar el día de reposo te acercará más al Señor y a tu familia” (Para la Fortaleza de la Juventud, pág. 31); o “Cuando obedeces esa ley [la Palabra de Sabiduría], permaneces libre de adicciones nocivas y tienes control de tu vida” (Para la Fortaleza de la Juventud, pág. 25). Éstas parecen ser bendiciones muy grandes, y hay muchas más que puedes encontrar.

“Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de elegir. Quizás ustedes se pregunten: ‘¿Son las decisiones algo tan importante?’. Les afirmo que las decisiones determinan el destino; ustedes no pueden tomar decisiones eternas sin que tengan consecuencias eternas.” —Presidente Thomas S. Monson

El Señor dijo que debemos “estar anhelosamente consagrados a una causa buena, y hacer muchas cosas de [nuestra] propia voluntad”, y prometió que si lo hacemos, podremos “efectuar mucha justicia” (D. y C. 58:27). Así que, no sólo debemos evitar las cosas malas, sino procurar activamente hacer cosas buenas.

A veces, estamos tan preocupados por todas las cosas que no debemos hacer, que olvidamos que la obediencia incluye también las cosas que debemos hacer. Probablemente entiendes que el quebrantar los mandamientos afecta negativamente a tu vida, pero ¿comprendes que el decidir hacer el bien afectará a tu vida y a la de otras personas de manera positiva?

Vive con un propósito

Entonces, ¿cómo puedes estar seguro de que estás tomando buenas decisiones? Primero, piensa en lo que quieres en tu vida. ¿Deseas tener la vida eterna? ¿Deseas sellarte en el templo? ¿Quieres servir en una misión de tiempo completo? ¿Pretendes graduarte de la universidad y tener un buen empleo? Si es así, ¿cómo llegarás a conseguirlo? Al igual que los constructores necesitan un plano para construir un rascacielos, tú necesitas un plan para edificar una vida recta.

Escribe algunas metas y cómo planeas alcanzarlas. Conserva esa lista donde la puedas ver a menudo. Entonces, cuando tengas que tomar una decisión, podrás pensar en tu lista para asegurarte de que no renuncias a lo que más deseas, por algo que deseas ahora. El fijarse metas también hace que tus decisiones sean deliberadas y con propósito, en lugar de accidentales, fortuitas o basadas en las circunstancias.

¿Cómo funciona esto realmente? Digamos que una de tus metas es cumplir una misión de tiempo completo y que todas las mañanas debes decidir entre levantarte temprano para asistir a seminario o dormir una hora más. ¿Cuál de estas dos decisiones te ayudará a lograr tu meta? Tal vez tengas la meta de leer el Libro de Mormón antes de que finalice el año escolar. Entonces, al volver a casa después de clases, o antes de irte a dormir, tienes la opción de leer las Escrituras o hacer otra cosa, como mirar tu programa favorito de televisión. ¿Qué opción escoges? Decisiones como éstas se te presentan todos los días. El mantener en mente tus metas te ayudará a tomar las decisiones que te conducirán a las cosas que realmente quieres.

Toma tus decisiones por adelantado

“Cuando yo era una mujer joven, aprendí que ciertas decisiones sólo tienen que tomarse una vez. Escribí en una libreta una lista de cosas que siempre haría y cosas que nunca haría. Contenía cosas como: obedecer la Palabra de Sabiduría, orar a diario, pagar los diezmos y el compromiso de nunca faltar a la Iglesia. Tomé esas decisiones una vez, y cuando tenía que hacer la elección sabía exactamente qué hacer porque ya lo había decidido con antelación. Cuando mis amigos de la escuela me dijeron: ‘Un solo trago no hace daño’, me reí y dije: ‘Decidí no tomar cuando tenía doce años’. Tomar decisiones por adelantado las ayudará a ser guardianas de la virtud. Espero que cada una de ustedes escriba una lista de cosas que siempre harán y cosas que nunca harán. Luego, vivan según su lista” (Elaine S. Dalton, ex Presidenta General de las Mujeres Jóvenes, “Guardianas de la virtud”, Liahona, mayo de 2011, pág. 123).

Participa en la conversación

Cosas para meditar el domingo

  • ¿Cuál es la función del albedrío en el Plan de Salvación?
  • ¿Cómo influyen tus buenas decisiones en tu vida y en la vida de los demás?
  • ¿De qué manera te ayudan las pequeñas decisiones a lograr tus metas mayores?

Lo que podrías hacer

  • Escribe una lista de las metas que deseas alcanzar ahora y en el futuro.
  • Consulta tu lista de metas cuando tengas que tomar una decisión.
  • Comparte tus experiencias en la Iglesia, en casa o haciendo clic en Comparte tu experiencia a continuación.

Este artículo apareció originalmente en la edición de febrero de 2014 de la revista Liahona.

Error en el envío del formulario. Asegúrate que todos los campos se han completado correctamente e inténtalo de nuevo.

 
1000 caracteres restantes