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Voces de los jóvenes: Asistir al templo

Los jóvenes comparten sus testimonios del templo y de las lecciones que han aprendido al ir a la casa del Señor (véase D. y C. 110: 7).

En la Conferencia General de abril de 2011, el presidente Thomas S. Monson aconsejó: “Mis jóvenes amigos adolescentes, siempre tengan el templo en la mira” (“El Santo Templo: Un faro para el mundo”, Liahona, mayo de 2011, pág. 93). Pedimos a varios jóvenes que compartan las bendiciones que han recibido por asistir al templo. A continuación se encuentran algunas de sus respuestas. ¿Cuáles son algunas de las bendiciones que has recibido por asistir al templo? Comparte tu experiencia a continuación.

Sabes que estás haciendo algo grandioso

Chloé D., Nevada, EE. UU.

El año pasado, mientras visitaba a unos familiares en Wisconsin, mi prima y yo viajamos al templo con los jóvenes. Fuimos al Templo de Nauvoo, Illinois, y efectuamos bautismos por los muertos. Teníamos muchos nombres de familiares que llevamos al templo. Mi abuela nos contó acerca de una de nuestras antepasadas fallecidas con la que ella tenía una estrecha relación. Me bauticé en nombre de este miembro de la familia y otros antepasados, y fue una experiencia maravillosa, ya que pude sentir su presencia y supe que tendrán la oportunidad de aceptar la obra efectuada por ellos. Cuando voy al templo, sé que estoy haciendo algo grandioso.

El ver fotografías del templo me hace pensar que, a pesar de que hay templos en todo el mundo, se hacen las mismas ordenanzas en cada uno de ellos y se recibe el mismo Espíritu. Allí no pienso en ninguna cosa mala; en el templo sólo llenan mi mente pensamientos edificantes. Es un sentimiento asombroso pensar en cosas que puedes hacer para ayudar a los demás.

Puedo ayudar a personas que no tuvieron esa oportunidad

James N., Misisipi, EE. UU.

Cada vez que voy al Templo de Memphis, Tennessee, me gusta prepararme espiritualmente. Me gusta pensar en las personas por quienes se efectúan las ordenanzas. Muchas veces hay personas que han estado esperando por cientos de años. A veces pienso que no valoro mi propio bautismo; algunas personas nunca tuvieron esa oportunidad de aprender acerca del Evangelio y ser bautizados mientras estaban en la tierra. Creo que es grandioso ser parte de esa obra por ellos. Puedo ayudar a las personas que no tuvieron la oportunidad de bautizarse en la tierra y es asombroso poder hacerlo.

Nuestros compañeros de clase preguntan acerca de nuestros viajes al templo

Annalise K., Arizona, EE. UU.

El templo más cercano para mí es el Templo de Mesa, Arizona. Cada mes, mi escuela tiene días en que salimos de clase más temprano. El año pasado, mis amigos y yo comenzamos una nueva tradición en esos días donde salimos más temprano: vamos a la escuela vestidos con la ropa de los domingos y luego asistimos al templo para efectuar bautismos por los muertos. Sin duda me ha ayudado a adquirir un entendimiento más profundo del templo, de lo que significa y de lo importante que es. El asistir al templo con regularidad me ha ayudado a sentir el Espíritu con más frecuencia. Ciertamente, nos ha unido más los unos a los otros. También, muchos de nuestros compañeros de clase nos preguntan acerca de nuestros viajes al templo porque se dieron cuenta de que por lo menos diez de nosotros siempre vestimos con ropa de domingo los días que salimos más temprano. Este tipo de atención anima a otros jóvenes a asistir también.

Otra bendición ha sido asistir al templo con una amiga cuya familia se opone a la Iglesia. Pudo obtener su primera recomendación y ha sido maravilloso ver el efecto positivo que esto ha tenido en su vida.

Todos mis problemas desaparecen

Kole E., California, EE. UU.

Mi experiencia favorita en el templo fue cuando pude ir por primera vez. Fui al Templo de San Diego, California. Con el solo hecho de poder entrar en él, sentí que todos los problemas que tenía en la escuela desaparecían. Me sentí en paz al estar en el templo. Me invadieron sentimientos de felicidad. Estar en el templo me ayudó a centrarme en lo que necesitaba hacer en la Iglesia y en otros deberes. Era increíble poder ir y alejarme de todos los problemas que tenía.

Establecer metas para asistir al templo

El élder Richard G. Scott, del Quórum de los Doce Apóstoles, ha dicho: “Te exhorto a establecer una meta respecto a la frecuencia con que participarás de las ordenanzas que se ofrecen en nuestros templos en funcionamiento. ¿Qué puede ser más importante que asistir al templo y participar de sus ordenanzas? ¿Qué actividad puede tener mayor impacto y brindar más gozo y una felicidad más profunda que adorar en el templo?” (“¿Cómo podemos aprovechar al máximo nuestra asistencia al templo?”, Liahona, marzo de 2012, pág. 52).

Puedes establecer metas para asistir al templo por ti mismo. Por ejemplo:

  • ¿Con qué frecuencia irás?
  • ¿Cómo te prepararás con antelación para obtener el máximo provecho de tu experiencia en el templo?
  • ¿Hay otras personas a quienes podrías invitar?

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