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Las amistades

Encuentra respuestas a preguntas sobre las normas de la Iglesia. Elige un tema de arriba para ver más.

  • ¿Está bien tener buenos amigos que no son miembros de la Iglesia?

    Es importante que elijas amigos que comparten tus normas, pero eso no significa que todos tus amigos serán miembros de la Iglesia. El presidente Thomas S. Monson enseñó: “Todos necesitamos tener buenos amigos. Sus amigos cercanos influirán en su manera de pensar y de actuar, así como ustedes influirán en la de ellos. Cuando se tienen cosas en común con los amigos, nos fortalecemos y motivamos mutuamente. Traten a todos con bondad y dignidad. Muchos jóvenes que no eran miembros de la Iglesia se han bautizado gracias a amigos que los invitaron a participar en las actividades” (Para tocar el cielo”, conferencia general, octubre de 1990).

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  • ¿Cómo puedo tener buenos amigos?

    “Para tener buenas amistades, tú mismo o tú misma tienes que ser un buen amigo o una buena amiga; demuestra interés en los demás y hazles saber que sientes afecto por ellos. Trata a todos con bondad y respeto; esfuérzate por brindar amistad a aquellos que son tímidos o que sienten que no forman parte del grupo” (Para la Fortaleza de la Juventud, pág. 12).

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  • Mi amiga no se siente integrada. ¿Qué puedo hacer para que se sienta bienvenida en la Iglesia?

    “Debemos ayudar en el proceso de la conversión para que nuestros barrios y ramas sean lugares amigables, sin exclusión, en donde la gente se sienta bienvenida y cómoda. … El ser afectuosos y amigables son cualidades cristianas” (véase M. Russell Ballard, “Una mano de hermanamiento”, enero de 1989, pág. 33).

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  • ¿Cómo puedo hacer lo correcto y aun así ser aceptado por mis amigos?

    No tienes por qué comprometer tus normas para ser aceptado por los buenos amigos. Cuanto más obediente seas, cuanto más defiendas los principios correctos, tanto más te ayudará el Señor a resistir la tentación (véase 1 Corintios 10:13). También estarás en condiciones de ayudar a otros porque ellos percibirán tu fortaleza. Hazles conocer tus normas viviendo constantemente de acuerdo con ellas; contesta las preguntas que te hagan sobre tus principios, pero evita sermonear. Por experiencia propia, sé que eso da resultado.

    “Nadie tiene el propósito de cometer errores graves; estos ocurren cuando comprometes tus normas para que los demás te acepten mejor” (véase Richard G. Scott, “Las decisiones correctas”, Liahona, enero de 1995, pág. 42).

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  • ¿Qué tiene de malo tener amigos con bajas normas morales?

    “Con frecuencia, ser presa del pecado comienza cuando alguien escoge amigos cuyas normas no están de acuerdo con el Evangelio; y para ser popular o para ser aceptada por sus compañeros, la persona pone en peligro los principios y las leyes del Evangelio, y va por el sendero que sólo traerá dolor y tristeza a esa persona y a quienes la aman” (Jairo Mazzagardi, “Evitemos la trampa del pecado”, Liahona, noviembre de 2010, págs. 103-104).

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