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La honradez y la integridad

Encuentra respuestas a preguntas sobre las normas de la Iglesia. Elige un tema de arriba para ver más.

  • ¿Qué tiene de malo hacer trampas en la escuela?

    “Hacer trampas en la escuela es una forma de auto decepción. Vamos a la escuela para aprender. Nos engañamos a nosotros mismos cuando abusamos de los esfuerzos y erudición de otros” (James E. Faust, “Climb High,” New Era, junio de 1997, pág. 6).

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  • ¿Qué quiere decir ser honrado?

    “Ser honrado significa ser sincero, veraz y sin engaño en todo momento... . El ser honrado a menudo requiere valor y sacrificio, especialmente cuando otras personas traten de persuadirte a justificar una conducta deshonesta. Si te encuentras en una situación así, recuerda que la paz duradera que deriva del ser honrado es más valiosa que el alivio momentáneo de dejarse llevar por la corriente” (Leales a la Fe, pág. 103).

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  • ¿Por qué debo ser una persona honrada?

    “La honradez en todo sentido te hará disfrutar de paz interior y te permitirá conservar el respeto por ti mismo; de ese modo, fortalecerás tu carácter, lo cual te permitirá servir a Dios y a tus semejantes; además, serás digno de confianza a los ojos de Dios y de los que te rodean.

    “Por otra parte, si eres deshonesto(a) en tus palabras o acciones, te perjudicarás a ti mismo(a) y también a los demás. Si mientes, robas, engañas, o no haces todo lo que se requiere de ti en el trabajo a fin de merecer tu sueldo, perderás el respeto por ti mismo, perderás la guía del Espíritu Santo y tal vez descubras que has dañado tus relaciones con los miembros de tu familia y tus amigos, y que las personas ya no confían en ti” (Leales a la fe, págs. 102-103).

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  • Si no le hago daño a nadie, ¿qué hay de malo en decir una mentira?

    “Nadie que viva en medio de la mentira será jamás del todo libre. Solamente aquel que haya cargado o cargue el yugo continuo del engaño puede captar debidamente el significado de tal declaración. Debemos siempre tener presente que algo que está mal no pasa de pronto a estar bien simplemente porque muchos lo practiquen. Una acción incorrecta no es correcta simplemente porque no se haya descubierto.

    “Ruego que nuestro Padre Celestial nos ayude a tener el valor de reconocer y desechar el hecho de vivir una mentira o de perpetuar las mentiras. La honestidad es mucho más que una norma. Es un modo de vida que nos permite ser felices al relacionarnos con nuestros semejantes y, en particular, vivir en paz con nosotros mismos” (véase Marvin J. Ashton, “No hay nada de malo”, Liahona, julio de 1982, pág. 21).

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