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El lenguaje

Encuentra respuestas a preguntas sobre las normas de la Iglesia. Elige un tema de arriba para ver más.

  • ¿Cómo puedo quitar de mi cabeza las palabras malas y los chistes sucios que oigo en la escuela?

    “La mente se puede comparar a un escenario”, dijo el presidente Boyd K. Packer. “El telón está levantado en todo momento en que estamos despiertos; siempre hay alguna obra llevándose a cabo en ese escenario.

    “¿Se han dado cuenta de que los pequeños pensamientos sombríos entran en escena desde los costados y captan su atención en medio de cualquier actuación en ese escenario y sin ninguna intención de parte de ustedes?… Si permiten que sigan adelante, todos los buenos pensamientos abandonarán el escenario. Se quedarán, por consentirlo, a la influencia de pensamientos impuros” (“Música digna, pensamientos dignos”, Liahona, abril de 2008, pág. 32).

    “¿Qué harán en una circunstancia tal cuando el escenario de la mente de ustedes esté invadido por impulsos de pensamientos sucios?… Permítanme sugerirles que escojan de entre la música sagrada de la Iglesia un himno de su preferencia. Tengo una razón para sugerirles que sea un himno Santos de los Últimos Días; un himno cuya letra sea edificante y su letra sea reverente. Seleccionen un himno que, al interpretarlo adecuadamente, les haga sentir algo parecido a la inspiración.

    “Luego repásenla en su mente cuidadosamente varias veces; memoricen la letra y la música. … Cada vez que encuentren actores sombríos infiltrándose en los pensamientos de ustedes sobre el escenario de su mente, piensen en ese himno. … Cambiará por completo su estado de ánimo en el escenario de la mente. Debido a que la música es limpia, edificante y reverente, los pensamientos viles se alejarán” (véase “Música digna, pensamientos dignos”, Liahona, abril de 2008, pág. 35).

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  • ¿Está bien humillar a alguien si sólo lo hago por broma?

    “Haz uso de un lenguaje que edifique, que aliente y alabe a los demás; no insultes ni degrades a otras personas, ni siquiera en broma. Habla de manera bondadosa y positiva acerca de los demás a fin de cumplir el mandamiento del Señor de amarnos unos a otros” (Para la fortaleza de la juventud, pág. 22).

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  • ¿Cuál es la norma del Señor en cuanto al buen lenguaje?

    “Haz uso de un lenguaje que edifique, que aliente y alabe a los demás; no insultes ni degrades a otras personas, ni siquiera en broma… Utiliza siempre el nombre de Dios y el de Jesucristo con reverencia y respeto; el hacer uso incorrecto de Sus nombres es pecado. El lenguaje o los gestos profanos, vulgares u ordinarios, así como los chistes sobre actos inmorales, son ofensivos para el Señor y para los demás. El lenguaje grosero daña tu espíritu y te degrada; no permitas que otros influyan en ti para que lo utilices” (Para la fortaleza de la juventud, págs. 22–23).

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  • ¿Qué debo hacer si mis amigos siempre usan mal lenguaje?

    “No permitas que otras personas influyan en ti para que lo utilices; en cambio, emplea un lenguaje limpio que eleve y edifique a los demás. Escoge amigos que tengan una buena manera de hablar; da un ejemplo que aliente a los que te rodeen a usar un lenguaje limpio. Si tus amigos y conocidos emplean blasfemias o un lenguaje soez, anímales de buen modo a elegir otras palabras. Si persisten, aléjate de ellos cortésmente o cambia de tema” (Leales a la Fe, pág. 36).

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  • ¿Por qué es importante emplear un buen vocabulario?

    “Tu manera de hablar dice mucho en cuanto a tu persona. El lenguaje limpio e inteligente es evidencia de una mente brillante y sana. ... Si haces uso de un buen lenguaje, invitas la compañía del Espíritu” (Para la Fortaleza de la Juventud, pág. 22).

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  • ¿Cómo puedo librarme del mal hábito de usar lenguaje indecente?

    Si has adquirido el hábito de usar malas palabras, puedes abandonarlo; lo primero que tienes que hacer es tomar la decisión de cambiar; y después ora para recibir ayuda. Si empiezas a usar palabras que sabes que son malas, quédate callado o callada o di de otra forma lo que tengas que decir” (Para la fortaleza de la juventud, pág. 23).

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  • Mis amigos me dicen que perjurar no es malo a no ser que lo hagas para ofender a alguien. ¿Hay situaciones en las que está bien perjurar?

    El élder Dallin H. Oaks dijo que “nunca debe[mos] permitir que palabras profanas o vulgares pasen a través de [nuestros] labios. El lenguaje que usamos es una proyección de nuestro corazón, y nuestro corazón debe ser puro”. Él añadió que “la profanación y la vulgaridad ... son pecados que nos separan de Dios y malogran nuestras defensas espirituales, causando que el Espíritu Santo se aparte de nosotros” (“Reverentes y limpios”, conferencia general de abril de 1986).

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  • Mis amigos y yo tenemos un problema con los chismes. ¿Qué puedo hacer para parar y ayudarles a ellos a parar?

    Puedes vencer el chismorreo siguiendo los consejos de Para la Fortaleza de la Juventud sobre cómo vencer el decir malas palabras: “mediante tu ejemplo y al alentarlos con bondad a seleccionar otras palabras, ayuda a los demás a utilizar un lenguaje limpio. Cuando las personas que te rodeen utilicen malas palabras, con cortesía aléjate o cambia el tema.

    Si has adquirido el hábito de decir malas palabras [o chismorrear], también puedes abandonarlo; lo primero que tienes que hacer es tomar la decisión de cambiar; y después ora para recibir ayuda. Si empiezas a usar palabras que sabes que son malas, quédate callado o callada o di de otra forma lo que tengas que decir” (pág. 23).

    “Las calumnias, murmuraciones, el hablar mal, la búsqueda de faltas, son todos como termitas destructivas que destruyen el hogar. . . . Las mentiras y los chismes que dañan las reputaciones se esparcen por los cuatro vientos como las semillas de una flor madura de diente de león que sostiene en alto un niño. Ni las semillas ni el chisme se pueden retener. El grado y el alcance del daño hecho por el chisme es inestimable” (véase The Teachings of Spencer W. Kimball, ed. Edward L. Kimball [1982], 262–63).

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