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El modo de vestir y la apariencia

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? …el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

1 Corintios 3:16–17

Tu cuerpo es sagrado; respétalo y no lo profanes de ninguna manera. Mediante tu modo de vestir y tu apariencia, puedes demostrar que sabes cuán valioso es tu cuerpo; puedes demostrar que eres discípulo(a) de Jesucristo y que le amas.

Los profetas de Dios han aconsejado continuamente a Sus hijos a vestir con modestia. Cuando estás bien arreglado(a) y vistes de manera recatada, invitas la compañía del Espíritu y ejerces una buena influencia en las demás personas. Tu vestimenta y apariencia influyen en la forma en que tú y los demás se comportan.

Nunca rebajes tus normas de vestir; no utilices una ocasión especial como excusa para ser inmodesto(a). Cuando te vistes de manera inmodesta, transmites un mensaje que es contrario a tu identidad como hijo o hija de Dios. También envías el mensaje de que estás haciendo uso de tu cuerpo para obtener atención y aprobación.

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La ropa inmodesta es cualquier prenda que sea ajustada, transparente o provocativa de cualquier otra manera. Las jovencitas deben evitar los pantalones cortos demasiado cortos (“short shorts”), las faldas demasiado cortas (minifaldas), las camisetas o blusas que no cubran el estómago y prendas que no cubran los hombros o que sean sumamente escotadas por delante o por detrás. Los hombres jóvenes también deben mantener la modestia en su apariencia. Los hombres y las mujeres jóvenes deben ser pulcros y limpios, y evitar ser extremos o inapropiadamente casuales en la forma de vestir, en el peinado y en el comportamiento. Al participar en deportes, deben elegir ropa apropiada y modesta. Las modas del mundo cambiarán, pero las normas del Señor no cambiarán.

No te desfigures con tatuajes ni perforaciones en el cuerpo. Jovencitas, si desean perforarse las orejas, pónganse sólo un par de pendientes (caravanas, aretes o zarcillos).

Demuestra respeto por el Señor y por ti mismo(a) vistiéndote de manera apropiada para las reuniones y las actividades de la Iglesia. Esto es particularmente importante cuando asistes a los servicios sacramentales. Los hombres jóvenes deben vestir con dignidad cuando oficien en la ordenanza de la Santa Cena.

Si no estás seguro(a) de lo que es apropiado vestir, estudia las palabras de los profetas, ora para pedir orientación y solicita la ayuda de tus padres o de tus líderes. Tu modo de vestir y tu apariencia de ahora te ayudarán a prepararte para cuando vayas al templo a hacer convenios sagrados con Dios. Hazte la siguiente pregunta: “¿Me sentiría cómodo con mi apariencia si me encontrara en la presencia del Señor?”.

¿De qué modo mi testimonio del Evangelio influye en la elección de mi ropa?