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La música y el baile

Alaba al Señor con cantos, con música, con baile.

Doctrina y Convenios 136:28

La música puede enriquecer tu vida. Te puede edificar e inspirar, y ayudarte a acercarte a tu Padre Celestial. La música tiene una profunda influencia en tu mente, tu espíritu y tu comportamiento.

Elige con cuidado la música que escuches; presta atención a lo que sientas cuando la estés escuchando. Cierta música tiene mensajes malos y destructivos. No escuches música que fomente la inmoralidad o ensalce la violencia, ya sea por medio de su letra, su ritmo o intensidad. No escuches música que utilice lenguaje grosero u ofensivo ni que promueva prácticas perversas. Esa clase de música puede entorpecer tu sensibilidad espiritual.

Aprende los himnos y cántalos. Los himnos pueden elevar tu espíritu, llevarte a realizar acciones correctas y ayudarte a resistir las tentaciones del adversario.

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Al escuchar música, sé amable con los que te rodeen; mantenla a un volumen razonable y quítate los auriculares cuando otras personas se dirijan a ti o deseen que seas parte de sus actividades. Recuerda que el Espíritu habla con una voz suave y apacible. Si escuchas música constantemente, tal vez no tengas el momento de tranquilidad necesario para pensar, sentir y recibir guía espiritual.

El baile puede ser divertido y proporcionar una oportunidad para conocer a otras personas; sin embargo, también se puede utilizar de manera inapropiada. Al bailar, evita que tu cuerpo haga pleno contacto con el de tu pareja de baile. Evita posiciones o movimientos que insinúen un comportamiento sexual o violento o que sea inapropiado de alguna otra forma.

Asiste sólo a los bailes en los que la manera de vestir, el arreglo personal, la iluminación, la letra de las canciones, la música y el entretenimiento contribuyan a crear un ambiente sano en el que pueda estar presente el Espíritu.

¿Invita al Espíritu la música que escucho?