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El arrepentimiento

Por esto sabréis si un hombre se arrepiente de sus pecados: He aquí, los confesará y los abandonará.

Doctrina y Convenios 58:43

El Salvador sufrió por nuestros pecados y dio Su vida por nosotros. A ese gran sacrificio se le conoce como la Expiación. Mediante la Expiación, puedes recibir el perdón y quedar limpio o limpia de tus pecados si te arrepientes.

El arrepentimiento es más que el simplemente reconocer que se ha obrado mal. Es un cambio de la mente y del corazón; implica apartarse del pecado y volverse a Dios en busca del perdón. Está motivado por el amor de Dios y el deseo sincero de obedecer Sus mandamientos.

Satanás quiere hacerte pensar que no puedes arrepentirte, pero eso es absolutamente falso. El Salvador te ha prometido perdón si eres humilde y haces el esfuerzo que el arrepentimiento requiere. Si has pecado, cuanto más pronto te arrepientas, más pronto comenzarás tu camino de regreso y encontrarás la paz y el gozo que vienen con el perdón. Si retrasas el arrepentimiento, podrías perder bendiciones, oportunidades y guía espiritual. También podrías verte involucrado(a) en una conducta pecaminosa, de tal manera que el camino de regreso sea aún más difícil.

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Algunas personas quebrantan a sabiendas los mandamientos de Dios, planeando arrepentirse más adelante, tal como antes de entrar en el templo o de servir en una misión. Dicho pecado intencional se burla de la Expiación del Salvador.

Para arrepentirse, es necesario que confieses tus pecados al Señor. Después, busca el perdón de aquellos a quienes hayas hecho mal, y restaura, en la medida de lo posible, lo que tus acciones hayan dañado. Al esforzarte por arrepentirte, procura la ayuda y el consejo de tus padres. Los pecados graves, tales como la transgresión sexual o el uso de la pornografía, se deben confesar a tu obispo. Sé completamente honrado(a) con él; él te ayudará a arrepentirte. Si tienes alguna duda sobre lo que debas conversar con el obispo, habla con tus padres o con él.

Si haces lo que necesitas para arrepentirte y para recibir el perdón, conocerás por ti mismo(a) el poder de la Expiación y el amor que Dios tiene por ti; sentirás la paz del Señor Jesucristo, la cual te brindará gran fortaleza y llegarás a ser más como Él.

¿Cómo puedo traer el poder de la Expiación a mi vida?