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La observancia del día de reposo

Acuérdate del día del reposo para santificarlo.

Éxodo 20:8

El Señor ha dado el día de reposo para tu beneficio y ha mandado que lo santifiques.

Honrar el día de reposo incluye asistir a todas las reuniones de la Iglesia. Ve a la reunión sacramental preparado(a) para adorar al Señor y para participar dignamente de la Santa Cena. Durante la reunión sacramental, sé reverente y ten la disposición de aprender. Abstente de las actividades que podrían distraerte a ti o a otras personas durante esta sagrada reunión. Llega puntual a las reuniones. Al hacer todas estas cosas, invitas al Espíritu del Señor a estar contigo.

Prepárate durante la semana a fin de que puedas reservar el domingo para las muchas actividades edificantes que son apropiadas para el día de reposo. Tales actividades incluyen pasar un rato tranquilo con tu familia, estudiar el Evangelio, cumplir con tus llamamientos y responsabilidades de la Iglesia, prestar servicio a los demás, escribir cartas, escribir en tu diario personal y hacer la obra de historia familiar. Tu conducta y modo de vestir en el día de reposo debe demostrar respeto por el Señor y por Su día santo.

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El domingo no es un día para ir de compras, para recreación ni para eventos deportivos. En ese día no busques entretenimientos ni hagas compras; y haz saber a los demás cuáles son tus normas para que ellos puedan apoyarte. Al buscar empleo, expresa a tu posible empleador tu deseo de asistir a tus reuniones dominicales y de santificar el día de reposo. Siempre que sea posible, elige un empleo en el que no se requiera que trabajes los domingos.

El observar el día de reposo te acercará más al Señor y a tu familia; te dará una perspectiva eterna y fortaleza espiritual.

¿Qué más puedo hacer para santificar el día de reposo?