Saltar navegador principal

La pureza sexual

Los sagrados poderes de la procreación han de emplearse sólo entre el hombre y la mujer legítimamente casados como esposo y esposa.

“La Familia: Una Proclamación para el Mundo”

La intimidad física entre el esposo y la esposa es hermosa y sagrada; es ordenada por Dios para la creación de los hijos y para la expresión de amor entre el esposo y la esposa. Dios ha mandado que la intimidad sexual se reserve para el matrimonio.

Cuando eres sexualmente puro(a), te preparas para hacer y guardar convenios sagrados en el templo; te preparas para establecer un matrimonio fuerte y para traer hijos al mundo como parte de una familia eterna y amorosa. Te proteges del daño espiritual y emocional que resulta del compartir la intimidad sexual fuera del matrimonio; además, te proteges de enfermedades nocivas. El permanecer sexualmente puro(a) te ayuda a estar seguro de ti mismo(a) y a ser verdaderamente feliz, aumenta tu habilidad para tomar buenas decisiones ahora y en el futuro.

La norma del Señor en cuanto a la pureza sexual es clara e inalterable. No tengas ninguna clase de relación sexual antes del matrimonio y sé completamente fiel a tu cónyuge después del casamiento. No permitas que los medios de comunicación, ni tus amistades, ni otras personas te persuadan a pensar que la intimidad sexual antes del matrimonio es aceptable. No lo es. A la vista de Dios, los pecados sexuales son sumamente graves; profanan el sagrado poder que Dios nos ha dado para engendrar vida. El profeta Alma enseñó que los pecados sexuales son más abominables que cualquier otra clase de pecado, con excepción del asesinato y el negar el Espíritu Santo (véase Alma 39:5).

Mostrar más

Nunca hagas nada que pudiera llevarte a una transgresión sexual. Trata a los demás con respeto, no como objetos para satisfacer deseos lujuriosos y egoístas. Antes del matrimonio, no participes de besos apasionados, no te acuestes encima de otra persona ni toques las partes privadas y sagradas del cuerpo de otra persona, con ropa o sin ropa. No hagas nada que despierte emociones sexuales; ni despiertes esas emociones en tu propio cuerpo. Pon atención a los susurros del Espíritu para que puedas ser limpio(a) y virtuoso(a). El Espíritu del Señor se retirará de quien esté cometiendo una transgresión sexual.

Evita situaciones que provoquen una mayor tentación, como las actividades hasta tarde en la noche, las actividades que incluyan pasar la noche fuera de casa o las actividades que no cuenten con la supervisión de un adulto. No participes en conversaciones ni en ningún tipo de medio de comunicación que despierte emociones sexuales. No participes en ningún tipo de pornografía. El Espíritu puede ayudarte a saber si te encuentras en peligro y te dará la fuerza para alejarte de esa situación. Ten fe y sé obediente a los consejos rectos de tus padres y de tus líderes.

El comportamiento homosexual entre varones y el lesbianismo son pecados graves. Si te encuentras luchando contra la atracción hacia las personas del mismo sexo o se te está persuadiando para participar en conductas inapropiadas, busca el consejo de tus padres y el de tu obispo; ellos te ayudarán.

Las víctimas de abuso sexual no son culpables de pecado y no tienen que arrepentirse. Si tú has sido víctima de abuso, debes saber que eres inocente y que Dios te ama. Habla con tus padres o con otro adulto en el que confíes y busca inmediatamente el consejo de tu obispo. Ellos te pueden apoyar espiritualmente y ayudarte a obtener la protección y la ayuda que necesites. El proceso de sanación puede llevar tiempo. Confía en el Salvador; Él te sanará y te dará paz.

Si sientes la tentación de cometer cualquier clase de transgresión sexual, busca la ayuda de tus padres y la del obispo. Ora a tu Padre Celestial, quien te ayudará a resistir la tentación y a vencer pensamientos y sentimientos inapropiados. Si has cometido una trasgresión sexual, habla con tu obispo hoy mismo e inicia el proceso del arrepentimiento a fin de que puedas hallar paz y tener la plena compañía del Espíritu.

Haz el cometido personal de ser sexualmente puro(a). Por medio de tus palabras y hechos, anima a los demás a hacer lo mismo.

¿Comprendo por qué la pureza sexual es esencial para ser verdaderamente feliz?