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El trabajo y la autosuficiencia

No desperdiciarás tu tiempo, ni esconderás tu talento.

Doctrina y Convenios 60:13

El trabajo es honorable. Desarrollar la capacidad para trabajar hará que puedas contribuir al mundo en el que vives; te dará un sentido más grande de autoestima. Te bendecirá a ti y a tu familia, tanto ahora como en el futuro.

El aprender a trabajar comienza en el hogar. Ayuda a tu familia participando de buena voluntad en el trabajo que se necesita para mantener un hogar. Aprende a temprana edad a administrar prudentemente tu dinero y a vivir dentro de tus medios. Sigue las enseñanzas de los profetas al pagar el diezmo, evitar las deudas y ahorrar para el futuro.

Fíjate metas elevadas y ten la disposición de trabajar arduamente para alcanzarlas. Desarrolla la autodisciplina y sé digno(a) de confianza. Haz lo mejor en tus llamamientos de la Iglesia, en tus tareas escolares, en tu empleo y demás ocupaciones que valgan la pena. Los hombres jóvenes deben estar dispuestos a hacer lo necesario para prepararse para servir en una misión de tiempo completo. El Padre Celestial te ha dado dones y talentos, y sabe que eres capaz de tener éxito. Procura Su ayuda y guía al trabajar por alcanzar tus metas.

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El Señor nos ha mandado no ser ociosos. La ociosidad conduce a un comportamiento inapropiado, puede dañar relaciones y conducir al pecado. Una forma de ociosidad es pasar una cantidad excesiva de tiempo en actividades que te alejen del trabajo productivo, tales como el uso del internet, jugar videojuegos y mirar televisión.

No pierdas tu tiempo ni tu dinero en juegos de azar. Jugar por dinero está mal y no debe utilizarse como una forma de entretenimiento; es adictivo y conduce a la pérdida de oportunidades, arruina vidas y destruye familias. Creer que se puede obtener algo por nada es falso.

Una de las bendiciones del trabajo es la de cultivar la autosuficiencia. Cuando eres autosuficiente, utilizas las bendiciones y aptitudes que Dios te ha dado para cuidar de ti mismo(a) y de tu familia, y para encontrar soluciones a tus propios problemas. La autosuficiencia no significa que puedas hacer todo solo(a). Para ser verdaderamente autosuficiente, debes aprender a trabajar con los demás y dirigirte al Señor para pedir Su ayuda y fortaleza.

Recuerda que Dios tiene una gran obra para ti; Él te bendecirá en tu empeño por realizarla.

¿Puede otra persona depender de mí y estoy dispuesto a hacer lo que he dicho que haré?