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Mi Deber a Dios

¿Cómo puedo ser un misionero ahora?

El Señor le ha dado a cada poseedor del Sacerdocio Aarónico el deber de invitar a todos a venir a Cristo (véase D. y C. 20:59). Los profetas del Señor también han invitado a todo joven de la Iglesia digno y capaz a servir en una misión de tiempo completo. Cumplir nuestro deber del Sacerdocio Aarónico de invitar a todos a venir a Cristo nos ayuda a prepararnos para el futuro servicio como misioneros de tiempo completo. De esa manera, ayudamos a edificar el reino de Dios.

Prepararse espiritualmente

Estudie con espíritu de oración los siguientes pasajes de las Escrituras y otros recursos. ¿Qué se ha sentido inspirado a compartir con los jóvenes?

Cumplir Mi Deber a Dios, 2010, págs. 28–29, 52–53, 76–77.

Alma 17:2–3 (Los hijos de Mosíah se prepararon para la misión ayunando, orando y escudriñando las Escrituras diligentemente)

Hechos 2, 16; Mosíah 18 (Pedro, Pablo y Alma invitan a otros a venir a Cristo)

Thomas S. Monson, “Venid, los que tenéis de Dios el sacerdocio”, Liahona, mayo de 2013, págs. 66–69.

M. Russell Ballard, “Confíen en el Señor”, Liahona, noviembre de 2013, págs. 43–45.

David A. Bednar, “Llegar a ser misioneros”, Liahona, noviembre de 2005, págs. 44–47.

Videos: “Cumplir tu Deber a Dios”, “Actitud misional”, “Deber del sacerdocio: Predicar el Evangelio”

Permita que los jóvenes dirijan

Un miembro de la presidencia del quórum (o un ayudante del obispo en el quórum de presbíteros) dirige la reunión. Él dirige a los demás jóvenes para que deliberen en consejo en cuanto a los asuntos del quórum, les enseña sus deberes del sacerdocio (usando las Escrituras y el librito Mi Deber a Dios), los alienta a compartir las experiencias que han tenido al cumplir con su deber a Dios e invita al asesor o a otro miembro del quórum a enseñar una lección del Evangelio. Puede prepararse llenando una Agenda de la reunión de quórum durante una reunión de presidencia.

Comience la experiencia de aprendizaje

Elija alguna de las ideas siguientes, o utilice las suyas, para repasar la lección de la semana anterior y presentar la de esta semana:

  • Invite a los jóvenes a que hablen, enseñen y testifiquen de las experiencias que hayan tenido al aplicar lo que aprendieron en la lección de la semana anterior.
  • Pida a los jóvenes que, con espíritu de oración, piensen en amigos, familiares o miembros del quórum menos activos a quienes podrían invitar a venir a Cristo. Pídales que escriban esos nombres en sus libritos Mi Deber a Dios (véanse las páginas 28–29, 52–53, 76–77). Inste a los jóvenes a ser sensibles a las impresiones que reciban durante la lección en cuanto a lo que podrían hacer para compartir el Evangelio con esas personas.

Aprender juntos

El propósito de esta lección es ayudar a cada joven a prepararse para una vida de servicio como misionero. Permita que los jóvenes tomen un tiempo durante la reunión de quórum para escribir los planes que tengan en sus libritos de Mi Deber a Dios. Invítelos a que compartan sus planes entre ellos, y también que en futuras reuniones del quórum compartan las experiencias que hayan obtenido al prepararse para el servicio misional y al invitar a otras personas a venir a Cristo.

  • Muestre una maleta a los jóvenes e invítelos a analizar las cosas que necesitarían llevar a la misión (como camisas blancas, trajes, zapatos, etc.). Invítelos a hacer una lista de las cosas que necesitarían llevar a su misión que no pueden poner en una maleta. Invítelos a añadir a sus listas las respuestas que encuentren en Alma 17:2–3 y en Doctrina y Convenios 4. Pregunte a los jóvenes lo que pueden hacer para desarrollar estos atributos a medida que se preparan para el servicio misional.
  • Divida a los jóvenes en cuatro grupos y asigne a cada grupo una parte de la “fórmula” para el éxito del presidente Thomas S. Monson al prepararse para una misión (en su discurso “Venid, los que tenéis de Dios el sacerdocio”). Cada grupo podría leer su parte y analizar formas en que podrían poner en práctica lo que hayan aprendido. Por ejemplo, podrían hacer planes en las secciones de sus libritos de Mi Deber a Dios que correspondan con el consejo del presidente Monson (como “Ora y estudia las Escrituras”, “Entiende la doctrina” o “Presta servicio a los demás”). Pídales que compartan sus planes.
  • Invite a los jóvenes a leer como quórum la invitación del élder M. Russell Ballard en su discurso “Confíen en el Señor” (en los dos párrafos que comienzan con “La clave es que sean inspirados por Dios”). Comparta una experiencia que haya tenido al aceptar esta invitación e invite a los jóvenes a que compartan experiencias que hayan tenido. Concédales tiempo para pensar en alguien a quien podrían invitar a venir a Cristo.
  • Escriba lo siguiente en la pizarra: “¿Qué puedo hacer para prepararme más eficazmente para servir como misionero de tiempo completo?”. Pida a los jóvenes que sugieran posibles respuestas. Invítelos a descubrir cómo respondió esa pregunta el élder David A. Bednar en su discurso “Llegar a ser misioneros”. Invítelos a estudiar el discurso buscando formas en las que pueden llegar a ser misioneros antes de ir a su misión. Muestre uno de los videos que se sugieren en esta reseña e invite a los miembros del quórum a compartir cómo experiencias como ésta podrían ayudarlos a prepararse para el servicio misional.
  • Antes de la reunión de quórum, invite a los jóvenes a llegar preparados para compartir un ejemplo de la obra misional de las Escrituras (como los que se sugieren en esta reseña). A medida que comparten sus relatos, pregúnteles lo que aprendieron en cuanto a compartir el Evangelio. ¿Qué hicieron las personas de estos relatos para compartir el Evangelio? ¿Cómo afectaron sus enseñanzas a otras personas? ¿Qué se sienten inspirados a hacer los jóvenes para seguir el ejemplo de estos misioneros?

Pida a los jóvenes que compartan lo que hayan aprendido hoy. ¿Comprenden lo que pueden hacer ahora para prepararse para un futuro servicio misional? ¿Qué otros sentimientos o impresiones tienen? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a esta doctrina?

Invítelos a actuar

El joven que dirige concluye la reunión. Él podría:

  • Invitar a cada joven a escribir en su librito Mi Deber a Dios algo que hará para invitar a alguien a venir a Cristo (véanse las págs. 28–29, 52–53, 76–77) y después pedir a algunos miembros del quórum que compartan lo que escribieron.
  • Compartir lo que él planea hacer para prepararse para el futuro servicio misional.