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¿Cómo me afectan, tanto a mí como a los que me rodean, las cosas que digo?

La forma en que nos comunicamos refleja nuestro entendimiento de quiénes somos como hijos de Dios. El lenguaje que usamos puede elevar y animar a los demás, o puede herirlos y ofenderlos. Cuando usamos un lenguaje edificante, invitamos al Espíritu Santo a estar con nosotros.

Prepararse espiritualmente

¿Qué discursos y pasajes de las Escrituras ayudarán a los jóvenes a captar la importancia que tienen las palabras que utilizan para comunicarse con los demás?

Proverbios 15:1–4; 16:24; 1 Timoteo 4:12; Santiago 3:2–10; Alma 31:5; D. y C. 108:7 (Nuestras palabras pueden tener un profundo efecto en los demás)

Mateo 12:36; 15:11; Efesios 4:29–32; Mosíah 4:30 (Debemos ser cuidadosos con las palabras que usamos)

Jeffrey R. Holland, “La lengua de ángeles”, Liahona, mayo de 2007, págs. 16-18.

El lenguaje”, Para la Fortaleza de la Juventud, 2011, págs. 20–21.

Blasfemias y vocabulario soez”, Leales a la Fe, 2004, págs. 35–36.

Video: “Club en contra de las malas palabras”

Permita que los jóvenes dirijan

Un miembro de la presidencia del quórum (o un ayudante del obispo en el quórum de presbíteros) dirige la reunión. Él dirige a los demás jóvenes para que deliberen en consejo en cuanto a los asuntos del quórum, les enseña sus deberes del sacerdocio (usando las Escrituras y el librito Mi Deber a Dios), los alienta a compartir las experiencias que han tenido al cumplir con su deber a Dios e invita al asesor o a otro miembro del quórum a enseñar una lección del Evangelio. Puede prepararse llenando una Agenda de la reunión del quórum durante una reunión de presidencia.

Comience la experiencia de aprendizaje

Elija alguna de las ideas siguientes, o utilice las suyas, para repasar la lección de la semana anterior y presentar la de esta semana:

  • Invite a varios jóvenes a compartir lo que más les haya impresionado acerca de la lección de la semana pasada.
  • Escriba las siguientes frases en la pizarra: Palabras que leemos, Palabras que oímos, Palabras que escribimos, Palabras que hablamos. Pida a los jóvenes que lean Efesios 4:29–32 y expliquen cómo se relaciona con las cuatro frases de la pizarra. Invite a los jóvenes a meditar en lo siguiente: ¿Cómo se sienten con el tipo de lenguaje que leen, oyen y utilizan? ¿De qué manera las palabras alientan o desalientan la guía del Espíritu Santo?

Aprender juntos

Cada una de las actividades siguientes ayudará a los jóvenes a entender la importancia de usar un buen lenguaje. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más que resulten mejor para su quórum:

  • Escriba en la pizarra: “Si un hombre puede controlar su lengua, puede controlar ________”. Invite a los jóvenes a leer Santiago 3:2–10 con el fin de llenar el espacio en blanco. Asigne a cada joven que lea una de las analogías utilizadas por Santiago (freno en los caballos, versículos 2–3; naves, versículo 4; incendio en el bosque, versículos 5–6; veneno, versículos 7–8; fuente, versículos 10–11). Invítelos a prepararse para enseñar al resto del quórum lo que enseñan esas analogías acerca de controlar el lenguaje. Invítelos a compartir lo que pueden hacer para controlar su manera de hablar.
  • Con unos días de antelación, invite a los jóvenes a llevar su cita favorita e inspiradora a la reunión de quórum y pídales que la compartan y expliquen la influencia que ha tenido en ellos. Invite al quórum a buscar ejemplos en las Escrituras que ilustren la influencia positiva y poderosa que las palabras pueden tener en los demás (por ejemplo: el capitán Moroni y el estandarte de la libertad [véase Alma 46:11–22], el Salvador y la mujer adúltera [véase Juan 8:1–11] o Abinadí y Alma [véase Alma 5:9–12]). ¿Qué les enseñan estos ejemplos a los jóvenes acerca del poder que sus palabras tienen en los demás?
  • Muestre el video “Club en contra de las malas palabras” y busquen las razones por las cuales McKay creó su club, cómo influyó en los demás y cómo reaccionaron las personas. Pida a los jóvenes que compartan lo que hayan aprendido del video. ¿Qué pueden hacer para ser una influencia en las demás personas al utilizar un lenguaje que invite al Espíritu del Señor?
  • Asigne a cada joven un pasaje diferente de las Escrituras del primer grupo de pasajes de las Escrituras de esta reseña, e invítelos a hacer un dibujo simple o un diagrama que represente el mensaje del pasaje. Pídales que cada uno muestre su dibujo e invite al resto del quórum a adivinar lo que éste enseña acerca de la comunicación con los demás. Pida a los jóvenes que compartan experiencias relacionadas con el mensaje de los pasajes de las Escrituras.
  • Entregue a cada joven una sección del discurso del élder Jeffrey R. Holland, “La lengua de ángeles”, e invítelos a marcar el mensaje principal de esa sección (no les diga el título del discurso). Pida a cada uno de los jóvenes que anote en la pizarra lo que haya marcado y que explique por qué. Pida a los miembros del quórum que sugieran algunos títulos para el discurso basados en los mensajes principales que hayan encontrado. Invite a algunos jóvenes a compartir una ocasión en la que dijeron algo que haya elevado a otra persona o cuando fueron edificados por alguien.
  • Pida a los jóvenes que reflexionen acerca de lo que podrían hacer para ayudar a un amigo que tiene el hábito de usar malas palabras. Invítelos a buscar respuestas a medida que lean “El lenguaje” en Para la Fortaleza de la Juventud, y pídales que compartan las ideas que tengan. ¿Cómo se imaginan que el Salvador ayudaría a alguien a superar esta clase de hábito? Aliente a los jóvenes a formar grupos de dos y practicar cómo se ayudarían unos a otros a dejar de decir malas palabras.

Pida a los jóvenes que compartan lo que hayan aprendido. ¿Comprenden la importancia de utilizar un lenguaje limpio y edificante? ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a esta doctrina?

Invítelos a actuar

El joven que dirige concluye la reunión. Él podría:

  • Compartir su testimonio acerca de cómo el utilizar un lenguaje apropiado puede edificar y alentar a los demás, así como invitar a la compañía del Espíritu Santo.
  • Comprometer a los jóvenes a emplear un lenguaje que refleje su sagrado llamamiento como poseedores del Sacerdocio Aarónico.