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¿Quién soy y quién puedo llegar a ser?

Somos hijos de nuestro Padre Celestial, creados a Su imagen, y tenemos el potencial de llegar a ser como Él. Por designio divino, tenemos dones y talentos únicos que nos ayudarán a cumplir con nuestro destino como poseedores del sacerdocio. Saber quiénes somos le da un propósito a nuestra vida y nos ayuda a tomar decisiones correctas.

Prepararse espiritualmente

Estudie con espíritu de oración los siguientes pasajes de las Escrituras y otros recursos. ¿Qué se ha sentido inspirado a compartir con los jóvenes?

Salmos 82:6; Hechos 17:28–29; Hebreos 12:9; D. y C. 76:24 (Somos hijos de Dios)

Mateo 25:14–30 (La parábola de los talentos)

Lucas 15:4–6, 11–32; Juan 3:16; D. y C. 18:10–15 (El valor de un alma es grande)

Moisés 1:4–22 (Moisés se entera de que él es un hijo de Dios)

Dieter F. Uchtdorf, “¡Pueden hacerlo ahora!”, Liahona, noviembre de 2013.

Dieter F. Uchtdorf, “Cuatro títulos, Liahona, mayo de 2013, págs. 58–61.

Dieter F. Uchtdorf, “Su potencial, su privilegio”, Liahona, mayo de 2011, págs. 58–61; véase también el video “Su potencial, su privilegio”.

Soy un hijo de Dios”, Himnos, Nº 196.

Videos: “Soy un hijo de Dios”; véase también el DVD Recursos visuales del Antiguo Testamento. “Nuestra verdadera identidad”

Permita que los jóvenes dirijan

Un miembro de la presidencia del quórum (o un ayudante del obispo en el quórum de presbíteros) dirige la reunión. Él dirige a los demás jóvenes para que deliberen en consejo en cuanto a los asuntos del quórum, les enseña sus deberes del sacerdocio (usando las Escrituras y el librito Mi Deber a Dios), los alienta a compartir las experiencias que han tenido al cumplir con su deber a Dios e invita al asesor o a otro miembro del quórum a enseñar una lección del Evangelio. Puede prepararse llenando una Agenda de la reunión del quórum durante una reunión de presidencia.

Comience la experiencia de aprendizaje

Elija alguna de las ideas siguientes, o utilice las suyas, para repasar la lección de la semana anterior y presentar la de esta semana:

  • Invite a dos jóvenes a que hablen de las cosas más importantes que aprendieron en la lección de la semana anterior y cómo las aplicaron en su vida.
  • Escriba las siguientes preguntas en la pizarra: “¿Qué cosas sé acerca de nuestro Padre Celestial?”, “¿Qué me enseñan esas cosas en cuanto a quién soy y quién puedo llegar a ser?”, “¿Cómo influye ese conocimiento en mis pensamientos y acciones?”. Deles tiempo a los jóvenes para que reflexionen en cuanto a esas preguntas y luego invítelos a que pasen a la pizarra y escriban la respuesta.

Aprender juntos

Cada una de las actividades siguientes permitirá a los miembros del quórum comprender su identidad y potencial divinos. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más que resulten mejor para su quórum:

  • Invite a los jóvenes a que lean Moisés 1:4–7 y determinen lo que Moisés aprendió sobre sí mismo. Invítelos a leer el versículo 12 para determinar lo que hizo Satanás a fin de contradecir lo que Moisés había aprendido. Lean juntos los versículos 13–22. Pida a los jóvenes que hablen de lo que aprendan en el pasaje acerca de ellos, nuestro Padre Celestial, el Salvador y el adversario. ¿Cuáles son algunas situaciones que afrontan los jóvenes en las que este conocimiento les sería útil? Considere la idea de mostrar el video “Soy un hijo de Dios” como parte del análisis que hagan.
  • Pídales a los jóvenes que mencionen algunos de los títulos que tienen o que podrían tener a lo largo de la vida. ¿Qué indican esos títulos acerca de ellos? Pídales que escojan uno o dos títulos que sean de mayor importancia para ellos. Divida el quórum en cuatro grupos y asigne a cada uno que lea acerca de uno de los títulos que se mencionan en el discurso del presidente Dieter F. Uchtdorf “Cuatro títulos”. Entonces pida a cada grupo que comparta con el quórum el título que se les ha asignado, lo que aprendieron del presidente Uchtdorf en cuanto a ese título y cómo se aplica a la vida de ellos.
  • Invite a los miembros del quórum a ver el video “Nuestra verdadera identidad” (o a que lean algunos de los siguientes pasajes de las Escrituras: 1 Juan 3:1–3; D. y C. 84:37–38; 88:107; 132:20) y que escriban un enunciado de lo que les parezca significativo. Pídales que compartan lo que escriban y que expliquen por qué lo escribieron. ¿Qué cosas aprenden en el video o en los pasajes de las Escrituras sobre quiénes son y qué pueden llegar a ser? ¿Cómo puede influir ese conocimiento en las decisiones que tomen? Como parte de esta conversación, considere la posibilidad de compartir la siguiente declaración del presidente Gordon B. Hinckley: “El propósito cabal del evangelio es conducirnos hacia adelante y hacia arriba, hacia logros más elevados, incluso hasta que lleguemos a ser dioses” (“No dejemos caer la pelota”, Liahona, enero de 1995, pág. 48).
  • Lean juntos el relato o vean el video del hombre que se fue en un crucero según se encuentra en el discurso del presidente Dieter F. Uchtdorf “Su potencial, su privilegio”. Pregunte a los jóvenes de qué forma se relaciona el relato con nosotros como poseedores del sacerdocio. ¿Cómo se relaciona con nosotros como hijos de Dios? Asigne a cada joven que lea algo sobre las tres sugerencias que hace el presidente Uchtdorf en cuanto a vivir a la altura de nuestro potencial. Organice el quórum en grupos a fin de que lean las distintas secciones del discurso y pídales que hablen entre ellos sobre el vivir de acuerdo con nuestro potencial.
  • Escriba en la pizarra las siguientes preguntas: “¿Quién soy?”, “¿Quién puedo llegar a ser?”. Entregue a cada joven una sección del discurso del presidente Dieter F. Uchtdorf “¡Pueden hacerlo ahora!” y pídales que reflexionen en estas preguntas mientras leen, y que anoten las impresiones que reciban acerca de quiénes son y lo que pueden llegar a ser. Invite a los jóvenes a compartir con el quórum lo que hayan escrito.

Pida a los jóvenes que compartan lo que hayan encontrado. ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Comprenden quiénes son y lo que pueden llegar a ser? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a este tema?

Invítelos a actuar

El miembro de la presidencia del quórum que dirige concluye la reunión. Él podría: 

  • Expresar su testimonio de que somos hijos de Dios y describir la manera en que su testimonio es la base de sus actos.
  • Invitar a los jóvenes a que piensen en una forma en que utilizarán sus dones y talentos para bendecir a los hijos de nuestro Padre Celestial.