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Mi Deber a Dios

¿Cómo puedo conocer a mi Padre Celestial?

Nuestro Padre Celestial nos ama y desea que nos acerquemos a Él; nos ha dado la oportunidad de orar a Él y ha prometido que escuchará y contestará nuestras oraciones. También podemos llegar a conocerlo al estudiar las Escrituras y las palabras de los profetas de los últimos días, así como al esforzarnos por llegar a ser más parecidos a Él al obedecer Sus mandamientos.

Prepararse espiritualmente

Al estudiar las Escrituras y otros recursos sobre cómo llegar a conocer a nuestro Padre Celestial, busque cosas que podrían ayudar a los jóvenes a sentir que nuestro Padre Celestial los ama y desea que se acerquen a Él.

Juan 17:3 (Saber que nuestro Padre Celestial y Jesucristo nos guían a la vida eterna)

1 Juan 2:3–5 (Conocemos a Dios cuando guardamos Sus mandamientos)

1 Juan 4:7–8 (Amar a los demás nos ayuda a conocer a Dios)

2 Nefi 32:9; Enós 1:1–7; Alma 34:17–28; 37:37 (Orar nos ayuda a acercarnos más a nuestro Padre Celestial)

Mosíah 4:9–12 (El rey Benjamín describe cómo aumentar nuestro conocimiento de Dios)

Mosíah 5:13 (Servir a Dios nos ayuda a conocerlo mejor)

Alma 30:44 (Todas las cosas indican que hay un Dios)

D. y C. 88:63 (Si nos acercamos a Dios, Él se acercará más a nosotros)

M. Russell Ballard, “Padres e hijos: Una relación excepcional”, Liahona, noviembre de 2009, págs. 47–50.

Cumplir Mi Deber a Dios, 2010, págs. 14–15, 38–39, 62–63.

Video: “Cumplir tu Deber a Dios”

Permita que los jóvenes dirijan

Un miembro de la presidencia del quórum (o un ayudante del obispo en el quórum de presbíteros) dirige la reunión. Él dirige a los demás jóvenes para que deliberen en consejo en cuanto a los asuntos del quórum, les enseña sus debres del sacerdocio (usando las Escrituras y el librito Mi Deber a Dios), los alienta a compartir las experiencias que hayan tenido al cumplir con su deber a Dios e invita al asesor o a otro miembro del quórum a enseñar una lección del Evangelio. Puede prepararse llenando una Agenda de la reunión del quórum durante una reunión de presidencia.

Comience la experiencia de aprendizaje

Elija alguna de las siguientes ideas, o utilice las suyas, para repasar la lección de la semana anterior y presentar la de esta semana:

  • Pida a cada joven que colabore con una sola palabra para crear una frase que resuma la lección de la semana anterior. Escriba sus respuestas en la pizarra.
  • Con la autorización del obispo, invite a un padre o a uno de los miembros del quórum a que comparta los sentimientos que tenga respecto a ser padre. Él podría hablar acerca de lo que siente por su hijo, lo que espera que su hijo logre en la vida y cómo lo ayudará para que tenga éxito. Pida a los jóvenes que comparen lo que dijo este padre con lo que nuestro Padre Celestial siente por ellos.

Aprender juntos

El objetivo de esta lección es ayudar a cada joven a establecer un modelo de estudio personal de las Escrituras y de la oración. Permita que los jóvenes tomen un tiempo durante la reunión de quórum para escribir los planes que tengan en sus libritos de Mi Deber a Dios. Anímelos a compartir sus planes entre sí, y en la próximas reuniones del quórum invítelos a compartir cómo el estudio personal de las Escrituras y la oración fortalecen la relación que tienen con Dios.

  • Como parte de los planes de Mi Deber a Dios, los jóvenes podrían tener planes para el estudio personal de las Escrituras. Esta lección podría ser un buen momento para que compartan lo que han estado haciendo con sus planes y lo que han aprendido en el estudio de las Escrituras (véase Mi Deber a Dios, págs. 14–15, 38–39, 62–63). Si fuera necesario, también podrían revisar los planes que tienen. Pida a los jóvenes que compartan cómo los hábitos del estudio personal de las Escrituras y la oración les han ayudado a mejorar su relación con el Padre Celestial.
  • Invite a los jóvenes a pensar en alguien a quien conozcan muy bien. ¿Qué hicieron para llegar a conocer a esa persona? Pregúnteles cuál es la diferencia entre conocer a nuestro Padre Celestial y saber acerca de Él. Escriba las siguientes referencias de las Escrituras en la pizarra y pida a los jóvenes que las busquen y determinen cómo podemos llegar a conocer mejor a nuestro Padre Celestial: 1 Juan 2:3–5; 4:7–8; Mosíah 4:9–12; 5:13; Alma 30:44. Invite a los jóvenes a compartir lo que aprendieron y cómo se sintieron más cerca de nuestro Padre Celestial al seguir el consejo de estos pasajes de las Escrituras.
  • Muestre el video “Cumplir tu deber a Dios” y pida a los jóvenes que se fijen en la forma en que las experiencias que tuvieron los jóvenes, y otras personas que salen en el video, les ayudaron a conocer mejor a nuestro Padre Celestial. Pida a los jóvenes que hablen de cómo el cumplir con su deber a Dios les ayuda a fortalecer su relación con Él.
  • Invite a los jóvenes a leer las tres sugerencias que el élder M. Russell Ballard da a los hijos en su discurso “Padres e hijos: Una relación excepcional” (o bien muestre el video Padres e hijos. Analicen las maneras en que los jóvenes se comunican con los demás en la actualidad. ¿Cómo nos comunicamos con nuestro Padre Celestial? ¿Cómo se comunica Él con nosotros? ¿Qué podemos hacer para mejorar la comunicación con Él? Invite a cada joven a leer una de las siguientes Escrituras acerca de la oración: 2 Nefi 32:9; Enós 1:1–7; Alma 34:17–28; 37:37. Pida a los miembros del quórum que compartan lo que hayan aprendido. ¿Qué conexión hay entre la oración y llegar a conocer a nuestro Padre Celestial? Invite a los jóvenes a que abran sus libritos Mi Deber a Dios en las páginas 15 (diáconos), 39 (maestros) o 63 (presbíteros) y a que hagan planes para mejorar sus oraciones diarias.

Pida a los jóvenes que compartan lo que hayan encontrado. ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Comprenden cómo pueden conocer al Padre Celestial? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a este tema?

Invítelos a actuar

El miembro de la presidencia del quórum que dirige concluye la reunión. Él podría: 

  • Compartir sus planes para mejorar sus oraciones personales.
  • Animar a los jóvenes a cumplir con los planes que han hecho hoy y a que se preparen para compartir en una futura reunión del quórum cómo mejoraron la relación con nuestro Padre Celestial.