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Mi Deber a Dios

¿Cómo influye la dignidad en el poder del sacerdocio?

La autoridad del sacerdocio se recibe por medio de la ordenación, pero el poder del sacerdocio requiere diligencia, obediencia, fidelidad y rectitud personales. Aunque recibamos la autoridad del sacerdocio por la imposición de manos, no tendremos su poder si somos desobedientes, indignos o no estamos dispuestos a servir.

Prepararse espiritualmente

A medida que se prepare, estudie con espíritu de oración los siguientes recursos y pasajes de las Escrituras. ¿Qué se ha sentido inspirado a compartir con los jóvenes?

D. y C. 38:42 (Se manda a los poseedores del sacerdocio estar limpios)

D. y C. 121:34–46 (El poder del sacerdocio se basa en la rectitud de la persona)

Neil L. Andersen, “Poder en el sacerdocio”, Liahona, noviembre de 2013, págs. 92–95.

David A. Bednar, “Los poderes del cielo”, Liahona, mayo de 2012, págs. 48–51.

“Vive dignamente”, Cumplir Mi Deber a Dios, 2010, págs. 16–17 (diáconos), 48 (maestros), 64–65 (presbíteros).

Videos: “Santificaos”“El poder y la autoridad del sacerdocio”

Permita que los jóvenes dirijan

Un miembro de la presidencia del quórum (o un ayudante del obispo en el quórum de presbíteros) dirige la reunión. Él dirige a los demás jóvenes para que deliberen en consejo en cuanto a los asuntos del quórum, les enseña sus deberes del sacerdocio (usando las Escrituras y el librito Mi Deber a Dios), los alienta a compartir las experiencias que han tenido al cumplir con su deber a Dios e invita al asesor o a otro miembro del quórum a enseñar una lección del Evangelio. Puede prepararse llenando una Agenda de la reunión del quórum durante una reunión de presidencia.

Comience la experiencia de aprendizaje

Elija alguna de las ideas siguientes, o utilice las suyas, para repasar la lección de la semana anterior y presentar la de esta semana:

  • Durante la semana, invite a varios jóvenes a ir a la reunión de quórum preparados para compartir las experiencias que hayan tenido relacionadas con la lección de la semana pasada.
  • Haga que uno de los jóvenes apague las luces del salón de clases. ¿Cuán útil es un foco sin electricidad? ¿Cómo se relaciona esto con un poseedor del sacerdocio? Lean juntos Doctrina y Convenios 121:36–37 y pida a los jóvenes que analicen cómo influye el poder del sacerdocio en la rectitud.

Aprender juntos

El propósito de esta lección es ayudar a cada joven a entender cómo afecta su dignidad al poder en el sacerdocio. Como parte de esta lección, los miembros del quórum deben hacer planes en sus libritos de Mi Deber a Dios para estudiar y vivir las normas de Para la Fortaleza de la Juventud. Antes de la reunión del quórum, invite a los jóvenes a llevar a la Iglesia sus libritos de Mi Deber a Dios. En futuras reuniones de quórum, invítelos a compartir experiencias que tengan al cumplir con sus planes.

  • Invite a los jóvenes a leer Doctrina y Convenios 38:42 y 121:34–46, y a contestar las siguientes preguntas: ¿Cómo afecta el pecado al poder del sacerdocio? ¿Qué principios rigen el uso del sacerdocio? Invite a los jóvenes a hablar acerca de poseedores del sacerdocio que saben que son un ejemplo de los principios que rigen el poder del sacerdocio (véase Mi Deber a Dios). Pídales que vayan a la sección “Actúa” de sus libritos Mi Deber a Dios (págs. 17, 41 o 65) y hagan planes para vivir más dignos del sacerdocio al estudiar las normas de Para la Fortaleza de la Juventud y cumplir con ellas.
  • Invite a un miembro del quórum a contar el relato de cómo José se resistió a la esposa de Potifar (véase Génesis 39, 41) y a otro a que cuente el relato de cómo David cedió a la tentación (véase 2 Samuel 11–12). Como quórum, analicen lo que enseñan estos relatos acerca de la conexión que existe entre el poder del sacerdocio y la dignidad personal. ¿Cómo fue bendecido José por su fidelidad? ¿Qué podría haber hecho David para evitar su tragedia? (véase Mi Deber a Dios, pág. 64). Invite a los jóvenes a ir a la sección “Actúa” de sus libritos Mi Deber a Dios (págs. 17, 41 o 65) y hacer planes para vivir más dignos del sacerdocio.
  • Pida a los jóvenes que lean Mosíah 4:30 y Doctrina y Convenios 63:16, y que determinen las consecuencias de tener pensamientos impuros. Pídales que comparen estas advertencias con las bendiciones de dejar que “la virtud engalane [nuestros] pensamientos incesantemente” (D. y C. 121:45), (véase Mi Deber a Dios). Invite a los jóvenes a ir a la sección “Actúa” de sus libritos de Mi Deber a Dios (págs. 17, 41 o 65) y hacer planes para vivir más dignos del sacerdocio.
  • Escriba en la pizarra “¿Cómo afecta la dignidad al poder del sacerdocio?” e invite a los miembros del quórum a compartir sus respuestas a esta pregunta. Invítelos a pensar en esta pregunta mientras leen los siete párrafos del discurso del élder Neil L. Andersen “Poder en el sacerdocio” a partir de la frase “Sabemos que el poder del santo sacerdocio”. ¿Qué otros pensamientos tienen los jóvenes acerca de los efectos de la dignidad personal en el poder del sacerdocio? ¿Qué cosas pueden limitar nuestro poder en el sacerdocio? ¿Qué podemos hacer para acceder a un mayor poder en el sacerdocio?
  • Invite a los jóvenes a escudriñar el discurso del élder David A. Bednar “Los poderes del cielo” o vean el video “El poder y la autoridad del sacerdocio”, y pídales que presten atención a las declaraciones que les enseñen acerca de la dignidad y el poder del sacerdocio. Entonces, invítelos a compartir con el quórum lo que encuentren.

Pida a los jóvenes que compartan lo que han aprendido. ¿Comprenden cómo influye la dignidad en el poder del sacerdocio? ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a esta doctrina?

Invítelos a actuar

El miembro de la presidencia del quórum que dirige concluye la reunión. Él podría compartir con el quórum los planes que ha hecho para estudiar y aplicar las normas de Para la Fortaleza de la Juventud. También podría explicar que, durante las próximas semanas, se les pedirá a los miembros del quórum que compartan cómo el llevar a cabo sus planes les ayuda a vivir más dignamente para ejercer su sacerdocio.