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¿Por qué el Señor desea que me mantenga saludable?

La buena salud es una parte importante de ser autosuficientes. El proteger nuestra salud nos permitirá alcanzar nuestro potencial divino y servir a los demás con más eficacia. La forma en que tratamos nuestro cuerpo afecta a nuestra salud espiritual y a nuestra capacidad para recibir la guía del Espíritu Santo. Con el fin de conservar nuestra salud, debemos obedecer la Palabra de Sabiduría, comer alimentos nutritivos, hacer ejercicio con regularidad y dormir lo suficiente.

Prepararse espiritualmente

Al estudiar las Escrituras y otros recursos sobre la Palabra de Sabiduría, busque aquello que pudiera ayudar a los jóvenes a comprender la importancia de cuidar la mente y el cuerpo, y la razón por la que el Señor desea que lo hagan.

Daniel 1:3–20 (Daniel y sus amigos son bendecidos por obedecer las leyes hebreas respecto a ciertos alimentos)

D. y C. 88 124 (El Señor nos aconseja sobre los hábitos de trabajar y dormir)

D. y C. 89 (El Señor revela la Palabra de Sabiduría y las bendiciones que se reciben por obedecerla)

Boyd K. Packer, “La Palabra de Sabiduría: El principio y las promesas”, Liahona, julio de 1996, págs. 19–20.

M. Russell Ballard, “¡Oh, ese sutil plan del maligno!”, Liahona, noviembre de 2010, págs. 108–110; véase también el video “Serás libre”.

La salud física y emocional”, Para la Fortaleza de la Juventud, 2011, págs. 25–27.

Palabra de Sabiduría”, Leales a la Fe, 2004, págs. 135–137.

Video: “Dios les dio conocimiento”; véase también DVD de recursos visuales del Antiguo Testamento

Permita que los jóvenes dirijan

Un miembro de la presidencia del quórum (o un ayudante del obispo en el quórum de presbíteros) dirige la reunión. Él dirige a los demás jóvenes para que deliberen en consejo en cuanto a los asuntos del quórum, les enseña sus deberes del sacerdocio (usando las Escrituras y el librito Mi Deber a Dios), los alienta a compartir las experiencias que han tenido al cumplir con su deber a Dios e invita al asesor o a otro miembro del quórum a enseñar una lección del Evangelio. Puede prepararse llenando una Agenda de la reunión de quórum durante una reunión de presidencia.

Comience la experiencia de aprendizaje

Elija alguna de las ideas siguientes, o utilice las suyas, para repasar la lección de la semana anterior y presentar la de esta semana:

  • Escriba en la pizarra el título de la lección de la semana anterior e invite a los jóvenes a que hablen de algo que recuerden.
  • Escriba en la pizarra: “¿Por qué el Señor desea que tengamos buena salud?”. Invite a los jóvenes a compartir posibles respuestas y a buscar otras respuestas a lo largo de la lección.

Aprender juntos

Cada una de las actividades siguientes ayudará a los miembros del quórum a comprender la ley de salud del Señor. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más que resulten mejor para el quórum:

  • Invite a los jóvenes a que abran sus libritos de Mi Deber a Dios en las páginas 31–32 y completen los pasos 1 y 2 como quórum. Ínstelos a planificar un proyecto del quórum, además de sus proyectos individuales, el cual les ayudará a conservar la salud física. Invite a los jóvenes que ya hayan terminado su proyecto a que hablen de cómo se beneficiaron al seguirlo. Informe a los jóvenes que durante las siguientes semanas les pedirá que cuenten las experiencias que vayan teniendo al llevar a cabo los planes que hayan hecho.
  • Si es posible, lleve una carnada o un anzuelo mosca a la reunión de quórum, muestre una imagen, o bien, muestre el video “Serás libre”. Pida a los jóvenes que expliquen la forma en que las carnadas y los anzuelos engañan a los peces. ¿Cuáles son algunas de las maneras en que Satanás engaña a los jóvenes para que desobedezcan la Palabra de Sabiduría? Divida el quórum en dos grupos. Pida a uno de los grupos que lea Doctrina y Convenios 89:5–15 y determine las cosas que el Señor prohíbe o desea que se consuman con moderación. Pida al otro grupo que lea los versículos 10–20 y determine lo que el Señor ha dispuesto para el uso del hombre. Defina o aclare las palabras o las frases que desconozcan (véase “Palabra de Sabiduría” en Leales a la Fe, págs. 135–137). Pida a los jóvenes que hablen de lo que pueden hacer para evitar situaciones en las que podrían ser engañados o tentados.
  • Escriba dos encabezados en la pizarra: “Bendiciones espirituales” y “Bendiciones físicas”. Invite a los jóvenes a que lean D. y C. 89:18–21, que busquen las bendiciones que allí se mencionan y que las escriban debajo del encabezado correspondiente. ¿Qué entienden los jóvenes en cuanto a estas bendiciones en su vida? ¿Qué bendiciones de la lista ya han experimentado los jóvenes? (Si necesitan ayuda para comprender esas promesas, sugiérales que lean la explicación que da el presidente Boyd K. Packer en su discurso “La Palabra de Sabiduría: El principio y las promesas”).
  • Muestre el video “Dios les dio conocimiento” y pida a los jóvenes que se fijen en la forma en que Daniel y sus amigos fueron bendecidos por obedecer la ley de salud. (Puede detener el video y analizar los conceptos cuando los jóvenes los vayan descubriendo.) Haga preguntas como las siguientes: ¿De qué manera han sido bendecidos por obedecer la Palabra de Sabiduría? ¿Cómo les ayudará el obedecer la Palabra de Sabiduría a cumplir sus deberes del sacerdocio? ¿Cuáles son algunos de los desafíos que los jóvenes afrontan a medida que se esfuerzan por vivir la Palabra de Sabiduría? ¿Qué pueden hacer para superar esos desafíos? Comparta su testimonio de la importancia de obedecer la Palabra de Sabiduría a fin de mantener la compañía del Espíritu en su vida.
  • Invítelos a leer la sección “La salud física y emocional” en Para la Fortaleza de la Juventud. Pida a algunos de los jóvenes que anoten en la lista de la pizarra varios puntos del consejo que hayan encontrado y que los demás anoten las bendiciones prometidas a quienes sigan ese consejo. Pídales que analicen cómo afecta a sus espíritus la manera en que tratan el cuerpo. ¿Cómo podrían utilizar la lista que se encuentra en la pizarra para explicar sus normas a amigos de otras religiones?

Pida a los jóvenes que compartan lo que hayan encontrado. ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Comprenden por qué el Señor desea que se mantengan saludables? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a este tema?

Invítelos a actuar

El joven que dirige concluye la reunión. Él podría:

  • Invitar a los jóvenes a hacer una lista de algunas de las bendiciones que reciban durante la semana al vivir la Palabra de Sabiduría.
  • Darles el desafío de elaborar un proyecto del librito Mi Deber a Dios, el cual les ayude a estar sanos (véanse las páginas 31–34) y de compartir sus experiencias al llevarlo a cabo.