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Bienvenidos

Estimados padres, maestros, asesores y líderes de los jóvenes:

El Señor los ha llamado para ayudar a que los jóvenes se conviertan al Evangelio. ¡Qué maravillosa bendición es esto! Ustedes tienen la oportunidad de establecer lazos para toda la vida con los preciados jóvenes que el Señor ha confiado a su cuidado. Al comprender las necesidades y deseos de ellos, podrán ayudarles a experimentar por ellos mismos las bendiciones de aprender y vivir el Evangelio cada día.

La parte más importante del servicio que ustedes presten será su preparación espiritual diaria, que incluye la oración, el estudio de las Escrituras y la obediencia a los mandamientos. Los animamos a que se comprometan a vivir el Evangelio con mayor dedicación que nunca. Al hacerlo, comprenderán la manera de ayudar a que los jóvenes aprendan el Evangelio por medio del estudio y de la fe individual;, a que descubran la veracidad del Evangelio por ellos mismos; y a fortalecer a sus familias y a los demás al compartir sus experiencias, conocimiento y testimonio.

A medida que crece su amor por cada uno de ellos, sentirán un gran deseo de ayudarles a establecer modelos de oración personal, estudio de las Escrituras, y obediencia que los conducirán a la conversión. Oren a diario por los jóvenes y deliberen en consejo con los padres, líderes y maestros para coordinar sus esfuerzos, y serán ricamente recompensados al alentar, guiar y apoyar a los jóvenes siempre.

Todo Santo de los últimos días digno puede enseñar el Evangelio a la manera del Salvador. A medida que siga Su ejemplo, el Espíritu Santo le ayudará a saber qué hacer. Su propio testimonio crecerá, su conversión se profundizará y fortalecerá para afrontar los retos de la vida.

Que nuestro Padre Celestial los bendiga en el servicio que prestan a sus amados jóvenes.

La Primera Presidencia