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¿Qué puedo aprender acerca del aprendizaje del Evangelio mediante el ejemplo del Salvador?

En el aprendizaje del Evangelio, al igual que en todas las cosas, Jesucristo es nuestro ejemplo perfecto. Debido a que era perfectamente obediente y sumiso a Su padre, fue capaz de “[crecer] en sabiduría, y en estatura y en gracia para con Dios y los hombres” (Lucas 2:52). Tal como el Salvador recibió “gracia sobre gracia” (D. y C. 93:12), debemos procurar pacientemente la luz y el conocimiento de Dios en nuestros esfuerzos por aprender el Evangelio.

Prepararse espiritualmente

Estudie con espíritu de oración los siguientes recursos y pasajes de las Escrituras. ¿Qué inspirará a los jóvenes a los que enseña?

Lucas 2:40–52 (Siendo un niño, Jesucristo creció en sabiduría y gracia)

Juan 5:30 (Jesucristo siempre procuró hacer la voluntad de su padre)

1 Corintios 2:14 (El hombre natural no recibe las cosas del Espíritu)

D. y C. 1:26–28; 112:10 (Si estamos dispuestos y somos humildes, el Señor nos enseñará)

D. y C. 93:11–20 (Podemos recibir gracia sobre gracia como lo hizo el Salvador)

D. y C. 130:18–19 (obtenemos conocimiento e inteligencia a través de la diligencia y la obediencia)

Richard G. Scott, “Cómo adquirir conocimiento espiritual”, Liahona, enero de 1994

Robert R. Steuer, “Seamos enseñables”, Liahona, julio de 2002

Relacionar los conceptos

Dedique los primeros minutos de cada clase a ayudar a los jóvenes a relacionar lo que están aprendiendo en otros lugares (tales como el estudio personal, seminario, otras clases de la Iglesia o experiencias con los amigos). ¿Cómo puede ayudarles a ver la relevancia del Evangelio en la vida cotidiana? Las siguientes ideas pueden ayudarle:

  • Invite a los jóvenes a compartir algo que están aprendiendo acerca del Salvador en su estudio personal. ¿Qué hacen para tratar de ser más semejantes a Él?
  • Pida a los jóvenes que escriban los atributos de Jesucristo en la pizarra (véanse algunas ideas en Predicad Mi Evangelio, pág. 133). ¿Cuáles de esos atributos consideran que pueden ayudarnos a ser mejores alumnos del Evangelio? Pídales que expliquen sus respuestas y que den ejemplos de maneras en que el Salvador manifestó esos atributos.

Aprender juntos

Cada una de las actividades siguientes ayudará a los jóvenes a entender cómo el desarrollar atributos semejantes a los de Cristo puede ayudarles a ser mejores estudiantes del Evangelio. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más que resulten mejor para su clase:

  • Como clase, lean uno o varios de los siguientes pasajes de las Escrituras: Lucas 2:40–52; Juan 5:30; Doctrina y Convenios 93:11–20. Invite a los jóvenes a consultar estos versículos en busca de las cualidades que tienen los buenos estudiantes y que ejemplificó el Salvador. Pídales que compartan lo que aprendieron, junto con otras cualidades de los buenos estudiantes que deseen desarrollar en sus vidas.
  • Escriba las siguientes referencias de las Escrituras en la pizarra: Juan 5:30; D. y C. 1:26–28; 112:10; 130:18–19. Pida a cada uno de los jóvenes que seleccione una de las referencias, la lea y encuentre en la Escritura un atributo de buenos alumnos. ¿Por qué estos atributos son importantes para aprender el Evangelio? Invite a los jóvenes a planificar maneras de aplicar esos atributos a su estudio del Evangelio.
  • Invite a cada miembro de la clase a leer acerca de uno de los cuatro principios necesarios para adquirir conocimiento espiritual en el discurso del élder Richard G. Scott “Como adquirir conocimiento espiritual.” Pida a los jóvenes que compartan lo que aprendieron del mensaje del élder Scott. ¿Cómo ejemplificó el Salvador estos principios? Invítelos a compartir algunas maneras de aplicar esos principios a su estudio personal del Evangelio.
  • Invite a los jóvenes a leer el discurso del élder Richard R. Steuer “Seamos enseñables”. Pídales que seleccionen un ejemplo de las Escrituras que utiliza el élder Steuer que les interesa. Invítelos a buscar la historia en las Escrituras (usando las referencias en el discurso), leer más acerca de ella y compartir lo que han leído con el resto de la clase. ¿Qué aprenden de estos relatos en cuanto a ser enseñables? ¿Qué ejemplos similares de sus propias vidas pueden compartir? ¿Cómo pueden seguir estos ejemplos en su propio estudio del Evangelio?

Pida a los jóvenes que compartan lo que hayan aprendido. ¿Comprenden cómo el llegar a ser más como Cristo les puede ayudar a ser mejores alumnos del Evangelio? ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a este tema?

Invítelos a actuar

Pregunte a los jóvenes qué se sienten inspirados a hacer a raíz de lo que aprendieron hoy y aliéntelos a actuar de acuerdo con esos sentimientos. Considere maneras de hacer un seguimiento.