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¿Cómo puedo aprender a prestar servicio en la Iglesia más eficazmente?

Cuando el Señor nos llama a servir, también nos habilita para prestar servicio fielmente. Al aprender cuáles son nuestras responsabilidades y cumplirlas diligentemente, el Señor magnifica nuestra labor. Cuando seguimos el consejo de nuestros líderes de la Iglesia, se nos bendice también en nuestros llamamientos. De esa manera, participamos con Él en la edificación de Su reino y servimos a Sus hijos.

Prepararse espiritualmente

A medida que se prepare, estudie con espíritu de oración los siguientes recursos y pasajes de las Escrituras. ¿Qué se siente inspirado a compartir con los jóvenes?

Jeremías 1:5–9; Mosíah 2:11; Moisés 6:31–34 (Profetas que recibieron fortaleza del Señor para cumplir con sus llamamientos)

Juan 15:16; Artículos de Fe 1:5 (Dios nos llama a prestar servicio por medio de la revelación)

Jacob 1:17–19; D. y C. 4; 107:99; 121:34–36 (Debemos actuar con toda diligencia para cumplir con nuestros llamamientos)

D. y C. 25 (Emma Smith recibió consejo acerca del cumplimiento de sus responsabilidades)

Thomas S. Monson, “El llamado del Señor a prestar servicio”, Liahona, agosto de 2012, págs. 4–5.

Henry B. Eyring, “Elévense a la altura de su llamamiento”, Liahona, noviembre de 2002, págs. 75–78.

Relacionar los conceptos

Dedique los primeros minutos de cada clase a ayudar a los jóvenes a relacionar lo que están aprendiendo en otros lugares (tales como el estudio personal, seminario, otras clases de la Iglesia o experiencias con los amigos). ¿Cómo puede ayudarles a ver la relevancia del Evangelio en la vida cotidiana? Las siguientes ideas pueden ayudarle:

  • Pida a los jóvenes que compartan una experiencia reciente que hayan tenido al enseñar el Evangelio. ¿Qué piensan que salió bien? ¿Qué les gustaría mejorar?
  • Pida a los jóvenes que hablen acerca de cualquier llamamiento que hayan tenido en la Iglesia. ¿Cuáles son sus responsabilidades? ¿Qué encontraron más difícil o desafiante acerca de ese llamamiento? ¿Cómo les ayudó el Señor? Comparta una experiencia propia y comparta su testimonio.

Aprender juntos

Cada una de las actividades siguientes ayudará a los jóvenes a prestar servicio más eficazmente en la Iglesia. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más que resulten mejor para su clase:

  • Invite a un miembro de la clase a leer uno de los pasajes de las Escrituras que se sugieren en esta reseña mientras busca los principios que el Señor enseña acerca del cumplimiento de los llamamientos. Pida a los jóvenes que compartan lo que hayan encontrado. ¿Qué les inspiran a hacer estos pasajes de las Escrituras?
  • Pida a los jóvenes que compartan relatos de las Escrituras en los que a alguien se le dio una asignación difícil pero recibió ayuda del Señor (para obtener algunas ideas, véanse los pasajes que se sugieren en esta reseña). Si es posible, ayúdeles a encontrar láminas sobre esos relatos en el Libro de obras de arte del Evangelio. ¿Qué inspiración recibieron de esos relatos? ¿Qué aprenden de esos relatos acerca del cumplimiento de los llamamientos?
  • Invite a los jóvenes a leer el mensaje del presidente Thomas S. Monson “El llamado del Salvador a prestar servicio”, buscando una cita que podrían compartir para prestar servicio fielmente en los llamamientos de la Iglesia. Pida a los miembros de la clase que compartan sus citas y el por qué encontraron significativo el consejo del presidente Monson. ¿Cómo van a aplicar lo que aprendieron en sus llamamientos, tanto ahora como en el futuro?
  • Lleve una lupa a clase y pregunte a los jóvenes para qué se utiliza. Pregúnteles qué quieren decir para ellos las palabras aumentar, engrandecer o magnificar. ¿Por qué piensan que se utiliza la palabra magnificar para describir cómo debemos prestar servicio en nuestros llamamientos (en la frase “magnificar tu llamamiento”)? Invítelos a leer el discurso del presidente Henry B. Eyring “Elévense a la altura de su llamamiento” (comenzando con la frase “Hay una tercera cosa que deben saber”) y a buscar las formas en que el Señor nos magnifica o engrandece cuando prestamos servicio en un llamamiento. Pídales que escriban en la pizarra lo que encuentren. Comparta alguna experiencia personal en la que el Señor lo magnificó para ayudarle a cumplir un llamamiento.
  • Escriba en la pizarra los títulos Consejo y Promesas e invite a los jóvenes a consultar Doctrina y Convenios 25 y a determinar el consejo y las promesas que el Señor le dio a Emma Smith en relación a su llamamiento. Pídales que escriban en la pizarra lo que encuentren. ¿Cómo podrían ese consejo y esas promesas aplicarse a los llamamientos que reciben los jóvenes? Pida a los jóvenes que tienen llamamientos que compartan cualquier cosa que recuerden acerca del consejo o las promesas que recibieron cuando fueron apartados. También podría compartir con ellos lo que usted recuerde. ¿Cómo se han cumplido esas promesas?
  • Como clase, lean Doctrina y Convenios 107:99. Invite a los jóvenes a imaginar que les han dado un llamamiento específico en el barrio o la estaca y pregúnteles en qué llamamiento pensaron (véase “Cuadro de llamamientos” en las páginas 175–184 del Manual 2: Administración de la Iglesia). ¿Qué hicieron para saber qué responsabilidades comprende el llamamiento que escogieron? (Por ejemplo, podrían consultar las Escrituras, el Manual 2, la Biblioteca de capacitación mundial de líderes en LDS.org o preguntar a alguien que preste servicio actualmente en ese llamamiento). Pida a los jóvenes que dediquen tiempo durante la clase o durante la semana para aprender acerca del llamamiento y que compartan lo que hayan aprendido durante la próxima clase.

Pida a los jóvenes que compartan lo que hayan aprendido. ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Comprenden el modo de prestar servicio eficaz en la Iglesia? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a este tema?

Invítelos a actuar

Pregunte a los jóvenes qué se sienten inspirados a hacer debido a lo que aprendieron hoy y aliéntelos a actuar de acuerdo con esos sentimientos. Busque la guía del Espíritu al considerar con espíritu de oración las maneras de hacer un seguimiento.