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¿Cómo puedo llegar a ser mejor maestro?

La enseñanza eficaz es una parte importante de la edificación del reino del Señor; todos tenemos muchas oportunidades de enseñar, y aunque no tengamos un llamamiento oficial para hacerlo, tenemos oportunidades de enseñar en el entorno familiar y a los vecinos y amigos. Podemos ser mejores maestros al evaluar con honradez nuestros puntos fuertes y débiles, buscando con humildad la ayuda del Señor y procurar diligentemente desarrollar nuestras habilidades y cualidades que sean más significativas para la enseñanza del Evangelio.

Prepararse espiritualmente

Estudie con espíritu de oración los siguientes recursos y pasajes de las Escrituras. ¿Qué ayudará a los jóvenes a comprender el modo de convertirse en mejores maestros?

Éter 12:27 (El Señor nos ayudará a lograr que nuestras debilidades se tornen en destrezas)

D. y C. 42:14 (Para enseñar, debemos tener el Espíritu)

D. y C. 88:78 (Enseñad diligentemente)

Dallin H. Oaks, “La enseñanza del Evangelio”, Liahona, enero de 2000, págs. 94–98.

David M. McConkie, “Enseñar con poder y autoridad de Dios”, Liahona, noviembre de 2013

“El establecer un plan para mejorar su método de enseñanza”, La Enseñanza: El llamamiento más importante, 1999, págs. 25–28.

Enseñanza del Evangelio”, Leales a la Fe, 2004, págs. 68–71.

Enseñar a la manera del Salvador,” Enseñar el Evangelio a la manera del Salvador, 2012, págs. 4–5.

Relacionar los conceptos

Dedique los primeros minutos de cada clase a ayudar a los jóvenes a relacionar lo que están aprendiendo en otros lugares (tales como el estudio personal, seminario, otras clases de la Iglesia o experiencias con los amigos). ¿Cómo puede ayudarles a ver la relevancia del Evangelio en la vida cotidiana? Las siguientes ideas pueden ayudarle:

  • Pida a los jóvenes que relaten brevemente una lección favorita de la noche de hogar, de seminario o de la Iglesia.
  • Invítelos a pensar en un maestro preferido que les haya inspirado a vivir el Evangelio. ¿Cuál fue la razón de que ese maestro fuera tan eficaz? ¿Qué aptitudes tenía que les gustaría emular? Pida a los jóvenes que lean la sección titulada “Las cualidades más importantes” en la página 27 de La Enseñanza: El llamamiento más importante y que busquen otras características de los maestros eficaces. ¿De qué modo los maestros del Evangelio eficaces ayudan a edificar el reino de Dios?

Aprender juntos

Cada una de las actividades siguientes ayudará a los jóvenes a aprender cómo ser mejores maestros. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más que sean de más beneficio para su clase:

  • Divida la clase en tres grupos y pídale a cada uno de ellos que lea uno de los siguientes pasajes de las Escrituras: Éter 12:27; D. y C. 42:14; D. y C. 88:78, y luego pídales que mediten y analicen qué enseñan esos pasajes acerca de llegar a ser mejores maestros. Aliéntelos a consultar los pasajes que se encuentran en las notas al pie de página para obtener ideas adicionales de cómo llegar a ser mejores maestros y pídales que compartan lo que hayan encontrado. Invite a los jóvenes a leer la sección titulada “Enseñanza del Evangelio” en Leales a la Fe, págs. 68–71, y a realizar una lista de las maneras en que pueden ser más diligentes como maestros.
  • Pida a los jóvenes que encuentren los seis principios fundamentales de enseñanza en la sección III del discurso del élder Dallin H. Oaks “La enseñanza del Evangelio” y que hagan una lista en la pizarra. Pídales que evalúen cómo están aplicando esos principios al enseñar. Invítelos a escoger uno de esos principios de los cuales desean aprender más o para utilizarlo con el fin de mejorar su enseñanza. Pídales que estudien ese principio en el discurso del élder Oaks y que compartan lo que hayan aprendido y lo que piensan hacer para aplicarlo la próxima vez que tengan que enseñar a los demás.
  • Divida la clase en dos grupos. Pida a uno de los grupos que lea “Cómo evaluar sus propias aptitudes y debilidades”, en las páginas 25–26 de La Enseñanza: El llamamiento más importante y al otro “Prepare un plan de mejoramiento”, en la página 26. Pídales que analicen lo que hayan encontrado en de su grupo y que compartan con el otro grupo los puntos más importantes a los que llegaron en el análisis. Pida a los jóvenes que piensen en alguna experiencia reciente que hayan tenido relacionada con la enseñanza (por ejemplo: en una noche de hogar, en una clase de la Iglesia o como maestro orientador). Invite a los jóvenes a llenar una gráfica como la que se encuentra en la página 26 con el fin de crear un plan para el mejoramiento de un maestro del Evangelio.
  • Escriba en la pizarra: “¿Cómo puedo llegar a ser un mejor maestro?”. Invite a los jóvenes a leer el discurso de David M. McConkie “Enseñar con poder y autoridad de Dios” o “Enseñar a la manera del Salvador” en Enseñar el Evangelio a la manera del Salvador (págs. 4–5) en busca de respuestas a esta pregunta. Invítelos a compartir lo que hayan encontrado y a especificar las formas en que aplicarán a su enseñanza lo que hayan aprendido.
  • Invite a los jóvenes a leer “Métodos de enseñanza” en La enseñanza: El llamamiento más importante y a anotar en la pizarra los métodos de enseñanza que hayan encontrado allí. ¿Cuándo han visto los jóvenes utilizar esos métodos? Pida a cada uno de ellos que elija uno de los Artículos de Fe y dedique algunos minutos en la clase para prepararse y enseñarlo a los niños, utilizando uno de los métodos en la pizarra, y que compartan lo que hayan preparado.

Pida a los jóvenes que compartan lo que hayan aprendido. ¿Comprenden cómo pueden llegar a ser mejores maestros? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a este tema?

Invítelos a actuar

Invite a los jóvenes a compartir algunas impresiones que hayan tenido durante la clase. ¿Qué pueden hacer para ser mejores maestros? Aliéntelos a compartir sus experiencias en una clase futura.