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¿Cómo me ayudan los mandamientos a aprender a ser más semejante al Padre Celestial?

Los mandamientos son instrucciones de un amoroso Padre Celestial para ayudarnos a llegar a ser más como Él. Por medio de los mandamientos, el Padre Celestial nos enseña Su voluntad para con nosotros y nos muestra cómo amarnos los unos a los otros y a vencer al hombre natural. La obediencia a los mandamientos nos prepara para regresar a la presencia de Dios y obtener la vida eterna. Cuando comprendemos esto, vemos los mandamientos como una bendición y no como una carga.

Prepararse espiritualmente

Estudie con espíritu de oración los siguientes recursos y pasajes de las Escrituras. ¿Qué ayudará a los jóvenes a comprender el propósito de los mandamientos de Dios?

Deuteronomio 10:12–13; D. y C. 82:8–10 (Los mandamientos nos ayudan a comprender la voluntad que tiene Dios para nosotros)

Mateo 22:34–40 (Se nos manda a amar)

Juan 14:15; 1 Juan 5:1–3 (Obedecemos los mandamientos porque amamos a Dios)

D. y C. 88:22 (Para recibir la gloria celestial, debemos vivir la ley celestial)

D. y C. 93:20 (Si guardamos los mandamientos, con el tiempo, recibiremos la plenitud de Dios)

Dieter F. Uchtdorf, “No me olvides”, Liahona, noviembre de 2011, págs. 120–123.

Robert D. Hales, ““Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”, Liahona, julio de 1996, págs. 37–40.

D. Todd Christofferson, “‘Yo reprendo y disciplino a todos los que amo’”, Liahona, mayo de 2011, págs. 97–100.

Obediencia”, Leales a la fe, 2004, págs. 126–127.

Relacionar los conceptos

Dedique los primeros minutos de cada clase a ayudar a los jóvenes a relacionar lo que están aprendiendo en otros lugares (tales como el estudio personal, seminario, otras clases de la Iglesia o experiencias con los amigos). ¿Cómo puede ayudarles a ver la relevancia del Evangelio en la vida cotidiana? Las siguientes ideas pueden ayudarle:

  • Invite a los jóvenes a buscar un himno relacionado con algo que hayan aprendido recientemente (sugiérales que utilicen el índice de “Temas” que se encuentra en la última parte del himnario). Pídales que compartan una estrofa del himno y expliquen cómo les ayuda a comprender un principio del Evangelio.
  • Invite a los jóvenes a imaginar que están conduciendo por un camino sinuoso, cerca de un acantilado, con un guardarraíl o valla protectora a lo largo del camino. Pídales que analicen con otro miembro de la clase las siguientes preguntas: ¿en qué se parecen los mandamientos del Señor al guardarraíl? ¿De qué manera son como el camino? Invítelos a compartir sus pensamientos con la clase.

Aprender juntos

Cada una de las siguientes actividades ayudará a los jóvenes comprender cómo los mandamientos nos ayudan a llegar a ser más semejantes al Padre Celestial. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más actividades que sean mejor para su clase:

  • Escriba en la pizarra varias referencias de las Escrituras que ayuden a explicar por qué tenemos mandamientos (incluso los de esta reseña y otros en los que usted pueda pensar). Lean las Escrituras como clase y analicen lo que nuestro Padre Celestial desea que aprendamos de los mandamientos. Invite a los jóvenes a marcar estos versículos en sus ejemplares de las Escrituras y a escribir en los márgenes un resumen de lo que enseña el versículo. Enseñe a los jóvenes el modo de hacer una correlación de los versículos de las Escrituras (véase La enseñanza: El llamamiento más importante, pág. 63).
  • Escriba en la pizarra “¿Por qué Dios nos ha dado mandamientos?” Invite a los jóvenes a leer Doctrina y Convenios 82:8–10 y comparta las posibles respuestas para esa pregunta. Pregúnteles por qué piensan que es importante conocer los propósitos que hay detrás de los mandamientos del Padre Celestial. Como parte del análisis, comparta el párrafo que se encuentra al comienzo de esta reseña o lea la sección titulada “Cuarto, no olviden el ‘porqué’ del Evangelio”, del discurso del presidente Dieter F. Uchtdorf “No me olvides”.
  • Pida a la mitad de la clase que lea el primer párrafo del discurso del élder D. Todd Christofferson “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo”, y pida a la otra mitad que lea el segundo párrafo. Invítelos a buscar en esos párrafos las respuestas a la pregunta “¿Por qué Dios nos ha dado mandamientos?” (También podrían leer el discurso del élder Robert D. Hales “Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”, a partir del párrafo que dice, “Habrá quienes pregunten: “¿Por qué nos dio mandamientos el Señor?”) Analicen lo que hayan encontrado. Invite a los jóvenes a hacer una lista de los atributos que tiene Dios. A continuación, pídales que piensen en los mandamientos que podrían ayudarles a cultivar esos atributos y llegar a ser más semejantes a nuestro Padre Celestial.
  • Pida a la clase que anote en la pizarra los Diez Mandamientos (véase Éxodo 20:3–17) y otros mandamientos en los que ellos puedan pensar. Pida a los jóvenes que analicen en grupos pequeños o de a dos, por qué piensan que nuestro Padre Celestial nos ha dado cada uno de esos mandamientos. Luego, invítelos a leer Mateo 22:34–40 y a analizar cómo cada uno de los mandamientos que se indican en la pizarra puede ayudarnos a cultivar nuestro amor por Dios y por nuestro prójimo.

Pida a los jóvenes que compartan lo que han aprendido hoy. ¿Comprenden ellos cómo el guardar los mandamientos les ayuda a ser más como el Padre Celestial? ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a este tema?

Invítelos a actuar

Pida a los jóvenes que mediten en lo que han aprendido hoy. ¿Cómo afecta la manera en que piensan acerca de los mandamientos de Dios? ¿Cómo podrían influir en la actitud de ellos hacia la obediencia a los mandamientos? ¿Cómo podría influir en las decisiones que tomen? Aliéntelos a anotar sus pensamientos en un diario personal.