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¿Cómo puedo ayudar a los demás a buscar conocimiento?

Todos somos responsables de aprender las doctrinas del Evangelio por medio de nuestro propio esfuerzo diligente. Como maestros del Evangelio, podemos ayudar a quienes enseñamos a asumir la responsabilidad de su propio aprendizaje. Podemos reavivar el deseo en los demás de estudiar, entender y vivir el Evangelio. Tenemos más éxito como maestros cuando ayudamos a las personas a las que enseñamos a descubrir los principios del Evangelio por sí mismas y a obtener su fortaleza de Dios.

Prepararse espiritualmente

Estudie con oración los siguientes recursos y pasajes de las Escrituras. ¿Qué cree que será más útil para los jóvenes a los que enseña?

Mateo 16:13–16 (El Salvador invita a Pedro a testificar)

Mateo 28:18–19; Lucas 10:1–9 (El Salvador da a Sus discípulos la responsabilidad de enseñar y servir a los demás)

Marcos 10:17–21 (El Salvador invita a quienes enseña a actuar con fe)

Lucas 7:36–43 (El Salvador hace preguntas que invitan a los que enseña a meditar sobre Su mensaje)

Juan 3:1–13 (El Salvador responde a las preguntas de aquellos a quienes enseña)

3 Nefi 11:13–15 (El Salvador invita a quienes enseña a conocerlo por sí mismos)

3 Nefi 17:1–3 (El Salvador invita a quienes enseña a prepararse para aprender más)

D. y C. 88:122 (Las personas que aprenden son edificadas cuando comparten sus ideas y opiniones, y se escuchan entre sí)

David A. Bednar, “Velando… con toda perseverancia”, Liahona, mayo de 2010, págs. 40–43

“Fomente el aprendizaje diligente”, La enseñanza: El llamamiento más importante, 1999, págs. 65–81, 236–241

Fomente el aprendizaje diligente”, en LDS.org

Relacionar conceptos

Durante los primeros minutos de cada clase, ayude a los jóvenes a relacionar las cosas que están aprendiendo en otros lugares (tales como el estudio personal, seminario, otras clases de la Iglesia o experiencias con los amigos). ¿Cómo puede ayudarles a ver la relevancia del Evangelio en la vida cotidiana? Las ideas siguientes pueden ayudarle:

  • Pida a los jóvenes que compartan una experiencia reciente que hayan tenido en cuanto al aprendizaje o a la enseñanza fuera de la clase. ¿Cómo les ayudaron los principios que aprendieron en las semanas anteriores?
  • Invite a los jóvenes a hablar de las desventajas que tiene el estar en una clase en la que el maestro es el único que habla y no invita a participar a los miembros de la clase. Ayúdeles a elaborar una lista de las diferentes maneras en las que se puede participar en el proceso del aprendizaje (no sólo en la clase sino fuera de ella). ¿De qué manera un maestro fomenta esa clase de participación?

Aprender juntos

Cada una de las actividades siguientes ayudará a los jóvenes a comprender el modo de ayudar a las personas a las que enseñan a participar en el aprendizaje. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más que resulten mejor para su clase:

  • Invite a los jóvenes a buscar en las páginas 4–5 de La enseñanza del Evangelio a la manera del Salvador las formas en que el Salvador invitó a quienes enseñó a participar en su propio aprendizaje y anótenlas en la pizarra. Pida a los jóvenes que seleccionen algo de la lista y que trabajen en parejas para encontrar un ejemplo en las Escrituras en el que el Salvador enseñó de ese modo (tales como los sugeridos en esta reseña). También podría invitarlos a pensar en una experiencia propia en la que un maestro les enseñó algo de manera similar. Pida a cada grupo que comparta con el resto de la clase lo que haya encontrado. Analice cómo los jóvenes puedan emular los métodos del Salvador al enseñar. ¿Por qué es importante hacer participar a quienes enseñan de esas maneras?
  • Antes de la clase, asigne a varios jóvenes a escoger un principio para estudiar de las páginas 65–81 de La enseñanza: El llamamiento más importante. Pídales que vayan a clase preparados para enseñar al resto de los jóvenes acerca del principio que hayan elegido. Pídales que, como parte de su presentación, expliquen cómo el principio que eligieron alienta a los alumnos a participar activamente en su propio aprendizaje. Ínsteles a aplicar el principio durante su enseñanza.
  • Muestre los tres videos que se encuentran en Invite al aprendizaje diligente en LDS.org y solicite a los jóvenes que lean la sección titulada “Invitar a los hijos a actuar” en el discurso del élder David A. Bednar “Velando… con toda perseverancia”. Pida a los jóvenes que busquen y compartan las razones por las que los maestros del Evangelio deben instar a quienes enseñan a participar activamente en su propio aprendizaje. Invite a los jóvenes a analizar los ejemplos de épocas en que los maestros que tuvieron enseñaron tal y como describe el élder David A. Bednar. ¿Qué influencia tuvo esa clase de enseñanza en su aprendizaje?

Pida a los jóvenes que compartan lo que hayan aprendido hoy. ¿Comprenden el modo de ayudar a los demás a participar en el aprendizaje? ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Valdría la pena dedicarle más tiempo a este tema?

Invitar a los jóvenes a actuar

Invite a los jóvenes a pensar en oportunidades que tengan de enseñar a los demás sobre el Plan de Salvación. Anímelos a planificar maneras de ayudar a quienes enseñan a participar de forma más significativa. En una lección posterior, invítelos a compartir lo que hicieron.