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¿Cómo puedo encontrar respuesta a mis preguntas en cuanto al Evangelio?

Parte de llegar a ser autosuficiente espiritualmente es aprender a responder a mis preguntas en cuanto al Evangelio. A menudo, recibimos revelación cuando buscamos de todo corazón respuestas a preguntas sinceras y tenemos fe en la promesa del Salvador: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7). Podemos hallar respuesta a nuestras preguntas sobre el Evangelio al orar, estudiar las Escrituras y las palabras de los profetas vivientes, y al procurar la guía del Espíritu Santo.

Prepararse espiritualmente

Estudie con espíritu de oración los siguientes pasajes de las Escrituras y recursos. ¿Qué inspirará a los jóvenes a buscar respuesta a sus preguntas del Evangelio?

1 Nefi 15:2–11 (Lamán y Lemuel tenían preguntas pero no preguntaron al Señor)

Alma 40:1–12; Éter 2:18–23; José Smith—Historia 1:10–18 (Ejemplos de personas que buscaron respuestas a sus preguntas)

D. y C. 6:14–15 (El Espíritu puede iluminar nuestra mente cuando consultamos al Señor)

D. y C. 9:8–9 (Si nos surgen preguntas, debemos estudiarlas en la mente y luego preguntar al Señor si está bien)

Jeffrey R. Holland, “Creo”, Liahona, mayo de 2013

Dieter F. Uchtdorf, “El reflejo en el agua”, charla fogonera del SEI para jóvenes adultos, 1 de noviembre de 2009; véase también el video del discurso

El Libro de Mormón da respuestas a las preguntas del alma”, Predicad Mi Evangelio, 2004, págs. 111–112.

Relacionar los conceptos

Dedique los primeros minutos de cada clase a ayudar a los jóvenes a relacionar lo que están aprendiendo en otros lugares (tales como el estudio personal, seminario, otras clases de la Iglesia o experiencias con los amigos). ¿Cómo puede ayudarles a ver la relevancia del Evangelio en la vida cotidiana? Las siguientes ideas pueden ayudarle:

  • Invítelos a que hablen de la manera en que algo que aprendieron en un lugar (en su estudio personal, la noche de hogar, seminario, etc.) les ayudó a comprender algo que aprendieron en otro lugar.
  • Invítelos a hacer una lista de preguntas que las personas se plantean a menudo acerca de la vida o la religión (véanse algunos ejemplos en Predicad Mi Evangelio, págs. 111–112). ¿Qué espera el Señor que hagamos cuando nos planteamos preguntas? Aliente a la clase a pensar en estas preguntas durante la lección. No dedique mucho tiempo a tratar de responder las preguntas en clase; mejor concéntrese en enseñar a los jóvenes los principios que les ayudarán a buscar las respuestas por sí mismos.

Aprender juntos

Cada una de las actividades siguientes permitirá a los jóvenes comprender cómo hallar respuestas a sus propias preguntas en cuanto al Evangelio. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más actividades que resulten mejor para su clase:

  • Invite a los jóvenes a que lean los siguientes pasajes de las Escrituras: Mateo 7:7; D. y C. 6:14–15; 9:7–9. Como clase, redacten una lista de principios que enseñen estos versículos sobre el hacer preguntas y el recibir respuestas. ¿Por qué el Señor no siempre contesta nuestras preguntas de forma total o inmediata? Considere hablarles a los jóvenes de una vez en la que usted tuvo una pregunta sobre el Evangelio y la respuesta que recibió. Invite a los jóvenes a que compartan experiencias similares que tengan.
  • Pida a los jóvenes que piensen en personajes de las Escrituras que plantearon preguntas que los condujeron a recibir revelación (si fuera necesario, puede pedirles que consulten los pasajes de las Escrituras que se sugieren en esta reseña). Invítelos a que lean acerca de esos personajes en las Escrituras y a que determinen qué preguntas plantearon, cómo buscaron las respuestas y qué respuestas recibieron. Pídales que compartan lo que aprendieron con la clase. ¿Qué otros principios acerca de hacer preguntas pueden aprender de esas experiencias? ¿Cómo pueden los jóvenes aplicar esos principios a las preguntas que se plantean?
  • Pida a un miembro de la clase que venga preparado para compartir el relato de Marcos 9:14­–27, o léanlo como clase. Divida la clase en tres grupos y entregue a cada uno una de las tres observaciones del élder Jeffrey R. Holland acerca del relato de su discurso “Creo”. ¿Cómo pueden utilizar dichas observaciones cuando ellos, o alguien a quien conozcan, tengan preguntas o dudas sobre el Evangelio?
  • Escriba en la pizarra las siguientes preguntas: ¿Por qué desea el Señor que seamos un pueblo que haga preguntas? ¿Cuál es la diferencia entre hacer preguntas acerca del Evangelio y dudar de su veracidad? Invite a los jóvenes a buscar respuestas a esas preguntas en la sección titulada: “¿Es verdad?”, del discurso del presidente Dieter F. Uchtdorf “El reflejo en el agua”. ¿Qué más aprenden en esa sección del discurso del presidente Uchtdorf?
  • Lean en grupo los primeros cuatro párrafos de la sección “El Libro de Mormón da respuestas a las preguntas del alma” en Predicad Mi Evangelio, págs. 111–112. Invite a cada uno de los miembros de la clase a que seleccione una de las preguntas de la lista que ellos o alguien que conozcan se hayan hecho. Conceda tiempo a los jóvenes para que lean el pasaje del Libro de Mormón que se cita para las preguntas que elijan. Pídales que compartan las respuestas que encuentren y expliquen cómo podrían utilizar el Libro de Mormón para ayudar a otras personas a hallar respuestas a preguntas similares.

Después de finalizar una de las actividades, invite a los jóvenes a repasar las preguntas que escribieron al comienzo de la clase. Bríndeles la oportunidad de planificar maneras en las que buscarán respuestas a sus preguntas. Si es posible, permítales que comiencen a buscar respuestas en las Escrituras, en las palabras de los profetas vivientes, en el librito Para la Fortaleza de la Juventud y en otros recursos de la Iglesia.

Pida a los jóvenes que compartan lo que hayan aprendido. ¿Comprenden la manera de buscar respuestas a sus preguntas acerca del Evangelio? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a este tema?

Invítelos a actuar

Invite a los jóvenes a compartir algunas impresiones que hayan tenido durante la clase. ¿Qué harán para encontrar respuestas a sus propias preguntas acerca del Evangelio? Aliéntelos en clases futuras a compartir lo que encuentren.