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¿Por qué necesito perdonar a los demás?

Con el fin de recibir el perdón de nuestros pecados, debemos perdonar a los demás. Perdonar a los demás nos permite superar los sentimientos de ira, de amargura o de venganza. El perdón puede sanar heridas espirituales y traer la paz y el amor que sólo Dios puede dar.

Prepararse espiritualmente

¿Qué pasajes de las Escrituras ayudarán a las jóvenes a reconocer las bendiciones que obtendrán en su vida al perdonar a los demás?

Mateo 5:44; D. y C. 64:9–10 (Se nos manda perdonar a todo el mundo)

Mateo 6:14–15; 18:21–35 o el video “Perdonar hasta 70 veces 7” (Para recibir el perdón, debemos perdonar a los demás)

Lucas 23:34 (Jesucristo perdonó a quienes lo crucificaron)

Gordon B. Hinckley, “El perdón”, Liahona, noviembre de 2005, págs. 81–84.

Dieter F. Uchtdorf, “Los misericordiosos alcanzan misericordia”, Liahona, mayo de 2012, págs. 70–77.

Videos: “El perdón aligeró mi carga”, “El otro hijo pródigo”

Compartir experiencias

Al comienzo de cada clase, invite a las jóvenes a compartir, enseñar y testificar acerca de las experiencias que hayan tenido al poner en práctica lo que aprendieron en la lección de la semana anterior. Esto alentará la conversión personal y ayudará a las jóvenes a darse cuenta de la importancia que tiene el Evangelio en la vida cotidiana.

Presentar la doctrina

Elija alguna de las ideas siguientes, o utilice las suyas, para presentar la lección de esta semana:

  • Cuente el relato del pavo congelado que narra el presidente Gordon B. Hinckley en su discurso “El perdón”. ¿Qué aspectos del relato les llama la atención a las jóvenes? Pídales que piensen o escriban el nombre de una persona a quien les haya costado perdonar. Ínstelas a pensar en esa persona a lo largo de la lección.
  • Pídales que piensen en alguna ocasión en la que hayan tenido que perdonar a alguien. Invítelas a contar su experiencia, si se sienten cómodas al respecto. ¿Qué sucedió como resultado? ¿Habría sido diferente la experiencia si no hubiesen perdonado?

Aprender juntas

Cada una de las actividades siguientes permitirá a las jóvenes comprender la importancia de perdonar a los demás. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más actividades que resulten mejor para su clase:

  • Divida a las jóvenes en grupos y dé a cada grupo uno de los discursos que se sugieren en esta reseña (u otro discurso de su elección sobre el tema del perdón). Invítelas a que lean por unos minutos el discurso y marquen los enunciados que les llamen la atención (dígales que no es necesario que lean todo el discurso; en vez de ello, haga hincapié en la importancia de meditar en cuanto al mensaje que contiene). Pídales que compartan con la clase lo que encuentren y que expliquen por qué es significativo para ellas.
  • Lean juntas la parábola del siervo malvado en Mateo 18:23–35 (o muestre el video “Perdonar hasta 70 veces 7”), y ayude a las jóvenes a calcular y a comparar las deudas del siervo y las de su consiervo (véase la nota a al pie de página del versículo 28). ¿Qué pueden aprender las jóvenes sobre el perdón en esta parábola? Invite a las jóvenes a que busquen y compartan otros pasajes de las Escrituras que enseñen la importancia de perdonar a los demás (por ejemplo, los pasajes que se sugieren en esta reseña).
  • Pida a las jóvenes que comparen ejemplos de las Escrituras de personas que perdonan a los demás. Usted puede repasar los ejemplos de José en Egipto (véase Génesis 45:1–7), Nefi y sus hermanos (véase 1 Nefi 7:21), Jesucristo en la cruz (véase Lucas 23:34), o de otras personas. ¿Por qué es de particular importancia que perdonemos a los integrantes de nuestra familia? Muestre uno de los videos que se sugieren en esta reseña, y pida a las jóvenes que compartan lo que piensen. ¿Qué otros ejemplos de perdón pueden compartir?
  • Pida a las jóvenes que busquen un pasaje de las Escrituras en el que el Salvador haya enseñado en cuanto a perdonar a los demás y que compartan lo que encuentren con la clase (véase Mateo 5:44; 6:14–15; 18:22–23). Pida que compartan experiencias respecto a la paz que recibimos cuando perdonamos a los demás.
  • Escriba las siguientes preguntas en diferentes pedazos de papel y entregue uno a cada jovencita: ¿Por qué debemos perdonar a todos, incluso a nosotras mismas? ¿Por qué el Señor es el único que puede decidir si una persona debe ser perdonada o no? ¿Por qué es un pecado tan grande el no perdonar? Invite a las jóvenes a que mediten la pregunta que les haya tocado a medida que lean Doctrina y Convenios 64:9–11 y que expresen sus ideas y puntos de vista.

Pida a las jóvenes que compartan lo que aprendieron hoy. ¿Comprenden ellas la importancia de perdonar a los demás? ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a esta doctrina?

Vivir lo que se aprende

Invite a las jovencitas a considerar cómo pondrán en práctica lo que han aprendido hoy. Por ejemplo, podrían:

  • Escribir en su diario las impresiones que hayan recibido en cuanto a perdonar a los demás. ¿A quién necesitan perdonar? ¿Cómo bendecirá su vida el perdonar a los demás?
  • Memorizar un himno o un versículo de las Escrituras que hable del perdón.