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¿Cómo puedo invitar a otras personas a venir a Cristo?

Cada miembro de la Iglesia tiene la responsabilidad de ayudar a los demás a venir a Cristo y recibir las bendiciones de Su evangelio restaurado. Nuestro testimonio y buen ejemplo pueden inspirar a nuestros amigos y vecinos a querer aprender más en cuanto al Salvador y Su evangelio.

Prepararse espiritualmente

¿Qué Escrituras y otros recursos inspirarán a las jóvenes a invitar a otras personas a venir a Cristo?

1 Timoteo 4:12 (Seamos un ejemplo de los creyentes)

1 Pedro 3:15 (Siempre estemos prestos para ofrecer respuestas a aquellos que pregunten en cuanto a nuestras creencias)

Mosíah 18:9 (Estemos dispuestos a ser testigos de Dios)

D. y C. 28:16; 100:3–8 (Si abrimos la boca, se nos llenará de lo que debemos decir)

D. y C. 84:85 (Si atesoramos la palabra, se nos darán las cosas que debemos decir)

Neil L. Andersen, “Un testigo de Dios”, Liahona, noviembre de 2016, págs. 35­–38.

Dallin H. Oaks, “Compartir el Evangelio restaurado”, Liahona, noviembre de 2016, págs. 57–60.

David A. Bednar, “Vengan y vean”, Liahona, noviembre de 2014, págs. 107–110.

“La obra misional”, capítulo 5 de Predicad Mi Evangelio, 2004, pág. 84.

Video: “Tú me has dado muchas bendiciones, Dios”

Compartir experiencias

Al comienzo de cada clase, invite a las jóvenes a compartir, enseñar y testificar acerca de las experiencias que hayan tenido al aplicar lo que aprendieron en la lección de la semana anterior. Esto alentará la conversión personal y ayudará a las jóvenes a darse cuenta de la importancia que tiene el Evangelio en la vida cotidiana.

Presentar la doctrina

Elija alguna de las ideas siguientes, o utilice las suyas, para presentar la lección de esta semana:

  • Reciten el lema de las Mujeres Jóvenes como clase. Pregunte a las jóvenes cómo responderían si una amiga que tuviera otras creencias les preguntara: “¿Qué significa cuando dicen ‘seremos testigos de Dios’?”.
  • Invite a las jovencitas a que muestren fotografías de misioneros de tiempo completo de su familia (o véase El libro de obras de arte del Evangelio, 109–110). Pídales que hagan una lista de las cualidades o los atributos que una persona necesita para ser un misionero. ¿Cuál de estas cosas pueden obtener las jóvenes ahora mismo? Ayúdelas a comprender que no necesitan que se les llame como misioneras de tiempo completo para poder compartir el Evangelio.

Aprender juntas

Cada una de las actividades siguientes ayudará a las jóvenes a aprender cómo invitar a otras personas a venir a Cristo. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más que resulten mejor para su clase:

  • Como clase, revisen las dos listas de cosas que podemos hacer para compartir el Evangelio en el discurso del élder Dallin H. Oaks, “Compartir el Evangelio restaurado”. Ayude a las jovencitas a pensar en situaciones en las que podrían aplicar una o más de las sugerencias del élder Oaks. Por ejemplo, podrían comenzar una conversación acerca del Evangelio con alguien que no conozcan mientras esperan el autobús. Las jovencitas podrían disfrutar hacer una dramatización de estas situaciones.
  • Lleve un rompecabezas complicado a la clase y apile todas las piezas sobre la mesa. Pida a una jovencita que comience a armar el rompecabezas mientras el resto de la clase lee la analogía del élder Neil L. Andersen en cuanto a un rompecabezas en su discurso: “Un testigo de Dios”. ¿De qué forma el proceso de armar un rompecabezas es como la obra de compartir el Evangelio? Invite a todas las jovencitas a armar el rompecabezas mientras analizan las maneras en las que pueden trabajar juntas, como clase, para hacer la obra misional. Como parte del análisis, podrían usar específicamente la sección del discurso del élder Andersen titulada “Una invitación a los jóvenes”. ¿Cómo el consejo y el desafío del élder Andersen puede ayudar a las mujeres jóvenes al hacer planes de compartir el Evangelio?
  • Con el permiso del obispo, inviten a una persona del barrio (de ser posible, a una de las jóvenes) que sea conversa a la Iglesia para que comparta sus experiencias de cuando conoció el Evangelio. ¿Qué influencia tuvo el ejemplo de sus amigos Santos de los Últimos Días en su decisión de investigar el Evangelio? ¿Qué consejo le daría a las jóvenes sobre cómo invitar a otras personas a venir a Cristo? Invite a las jóvenes a hacerle cualquier pregunta que deseen. (A modo de alternativa, podría mostrar el video “Tú me has dado muchas bendiciones, Dios” y analizar la influencia que podemos tener al ayudar a nuestras amistades a aceptar el Evangelio.)
  • Escriba en la pizarra las referencias de las Escrituras de esta reseña. Pida a cada joven que seleccione una de las Escrituras, que la estudie, y que haga un dibujo de lo que enseña ese pasaje de las Escrituras. Pida a las jovencitas que compartan el mensaje de la Escritura, basándose en sus dibujos. Después, invite a cada joven a leer a la clase el pasaje que haya elegido, y a compartir lo que planea hacer para vivir de acuerdo con esas enseñanzas.
  • Antes de la clase, invite a cada joven a llevar un objeto o una imagen que represente una forma en que el Evangelio ha bendecido su vida. Durante la clase, lean juntas la historia de los hijos del élder David A. Bednar en su discurso “Vengan y vean”. ¿Por qué estaba el hermano menor tan entusiasmado por vendar los brazos de su amigo? Invite a las jóvenes a compartir los objetos o las imágenes que llevaron y a describir las bendiciones que representan esos objetos. Aliéntelas a pensar en personas que conozcan que no hayan recibido esas bendiciones, e invítelas a hacer un plan para compartir el Evangelio con ellas.

Pida a las jóvenes que compartan lo que hayan aprendido hoy. ¿Comprenden cómo invitar a otras personas a venir a Cristo? ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a este tema?

Vivir lo que se aprende

Pida a las jóvenes que piensen cómo pondrán en práctica lo que han aprendido hoy. Por ejemplo, podrían:

  • Orar para tener oportunidades de compartir el Evangelio, y compartir en una clase futura las experiencias que tengan.
  • Llevar tarjetas de obsequio a la escuela y buscar oportunidades para usarlas con el fin de compartir el Evangelio.
  • Estudiar el capítulo 3 de Predicad Mi Evangelio para prepararse para hablar con otras personas en cuanto al Evangelio restaurado.