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¿Quién soy y quién puedo llegar a ser?

Somos hijas espirituales de Padres Celestiales que nos aman y, como tales, tenemos una naturaleza y un destino divinos. Por designio divino, tenemos dones y talentos únicos que nos ayudarán a cumplir con nuestro destino como hijas de Dios. Saber quiénes somos le da un propósito a nuestra vida y nos ayuda a tomar decisiones correctas.

Prepararse espiritualmente

¿Qué pasajes de las Escrituras y discursos ayudarán a las jóvenes a entender quiénes son y quiénes pueden llegar a ser?

Génesis 1:26–27 (Fuimos creados a imagen de Dios)

Salmos 82:6; Moisés 1:39; Abraham 3:22–26 (Nuestro potencial divino es heredar la vida eterna)

Lucas 15:4–6, 11–32; Juan 3:16; D. y C. 18:10–15 (El valor de un alma es grande)

Dieter F. Uchtdorf, “Ser felices para siempre”, Liahona, mayo de 2010, págs. 124–127

Elaine S. Dalton, “Somos hijas de un Padre Celestial”, Liahona, mayo de 2013, págs. 12–14

D. Todd Christofferson, “La fuerza moral de la mujer”, Liahona, noviembre de 2013

Mensaje de la Primera Presidencia para los jóvenes”, Para la Fortaleza de la Juventud, 2011, págs. II–III

Videos: “Significativo en todo sentido”“Nuestra verdadera identidad”

Compartir experiencias

Al comienzo de cada clase, invite a las jóvenes a compartir, enseñar y testificar acerca de las experiencias que hayan tenido al poner en práctica lo que aprendieron en la lección de la semana anterior. Esto alentará la conversión personal y ayudará a las jóvenes a darse cuenta de la importancia que tiene el Evangelio en la vida cotidiana.

Presentar la doctrina

Elija alguna de las ideas siguientes, o utilice las suyas, para presentar la lección de esta semana:

  • Escriba los nombres de las jovencitas en diferentes trozos de papel. Pida a cada joven que seleccione al azar uno de los papelitos e identifique una cualidad divina que posee la jovencita cuyo nombre está en el papel. Señale otras cualidades divinas que haya visto en las jovencitas.
  • Escriba en la pizarra: “¿Quién soy y quién puedo llegar a ser?”. Invite a las jóvenes a buscar respuestas a estas preguntas en el lema de las Mujeres Jóvenes. ¿Cómo les hace sentir este lema acerca de su relación con nuestro Padre Celestial?

Aprender juntas

Cada una de las actividades siguientes ayudará a las jóvenes a comprender quiénes son y quiénes pueden llegar a ser. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más actividades que resulten mejor para su clase:

  • Muestre una semilla a las jóvenes y pregúntenles qué planta creen que llegará a ser. Muestre la planta (o una imagen de la planta) que la semilla produce. Pregunte a las jóvenes en qué se parecen como hijas de Dios a la semilla. Invítelas a escudriñar los siguientes pasajes de las Escrituras y a compartir aquello que encuentren y que les enseñe acerca de quiénes son y quiénes pueden llegar a ser: 1 Juan 3:1–3; D. y C. 84:37–38; 88:107; 132:20. Invítelas a compartir cómo influye este conocimiento en las decisiones que toman y la manera en que tratan a otros hijos de Dios. Como parte de este análisis, considere la posibilidad de compartir la siguiente declaración del presidente Gordon B. Hinckley: “El propósito del Evangelio es conducirnos hacia adelante y hacia arriba, hacia logros más elevados, incluso hasta que lleguemos a ser dioses” (“No dejemos caer la pelota”, Liahona, enero de 1995, pág. 48).
  • Lean juntas el relato de la hermana Elaine S. Dalton acerca de las presentaciones de baile en su gira por Europa (en su discurso “Somos hijas de un Padre Celestial”). Invite a las jóvenes a compartir experiencias en las que hayan sentido, al igual que la hermana Dalton, que su Padre Celestial estuvo cerca de ellas. ¿Cuáles son las “funciones” de ellas en el plan del Padre Celestial? (Si precisan ideas, vean las palabras del presidente Gordon B. Hinckley citadas en el discurso.)
  • Pida a las jóvenes que hagan una lista de los mensajes que el mundo da a la mujer sobre quiénes somos y qué cualidades nos hacen importantes. Muestre el video “Significativo en todo sentido” o “Nuestra verdadera identidad”, y pida a las jóvenes que comparen los mensajes de estos videos con los mensajes del mundo. Invítelas a encontrar pasajes de las Escrituras, incluso relatos de las Escrituras, que les enseñen acerca de su valor como hijas de Dios (como las Escrituras sugeridas en esta reseña). ¿Qué pueden hacer las jóvenes para apoyarse mutuamente mientras se esfuerzan por vivir de acuerdo con su verdadera identidad como hijas de Dios?
  • Como clase, lean la sección titulada “El Evangelio es el camino hacia el ‘ser felices para siempre’”, del discurso del presidente Dieter F. Uchtdorf “Ser felices para siempre”, y pida a las jóvenes que reflexionen acerca de cómo podría ser la historia de su vida. Invítelas a escribir uno o dos párrafos acerca de lo que sería “felices para siempre” en la historia de la vida de ellas. A continuación, pídales que hagan una lista de algunas decisiones que pueden tomar ahora que les conduzcan a este final feliz. Permita que algunas de las jóvenes compartan lo que escribieron si se sienten cómodas haciéndolo.
  • Lean como clase los dos primeros párrafos del discurso del élder D. Todd Christofferson “La fuerza moral de la mujer” e indiquen algunos de los dones que Dios ha dado a Sus hijas. Con permiso del obispo, pida a algunas mujeres del barrio que repasen el discurso y compartan con las jovencitas lo que hicieron para superar las influencias negativas que afectan la femineidad y al cultivo de sus dones divinos. Pida a las jovencitas que compartan sus propias experiencias respecto a la comprensión que tengan sobre la función de ellas como mujeres y lo que harán para llegar a ser una fuerza moral para el bien.

Pida a las jóvenes que compartan lo que aprendieron hoy. ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Comprenden quiénes son y quiénes pueden llegar a ser? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a este tema?

Vivir lo que se aprende

Invite a las jovencitas a considerar cómo pondrán en práctica lo que han aprendido hoy. Por ejemplo, podrían:

  • Completar las experiencias 1, 2 o 6 del valor Naturaleza divina del Progreso Personal.
  • Memorizar Salmos 82 y repetirlo con frecuencia para recordar su potencial divino.