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¿Cómo puedo conocer a mi Padre Celestial?

Somos hijas de nuestro Padre Celestial; Él nos ama y desea que nos acerquemos a Él. Nos ha dado la oportunidad de orarle a Él y nos ha prometido que escuchará y contestará nuestras oraciones. También podemos llegar a conocerlo al estudiar las Escrituras y las palabras de los profetas de los últimos días, así como al esforzarnos por llegar a ser más como Él al seguir Su plan.

Prepararse espiritualmente

¿Qué pasajes de las Escrituras y otros recursos ayudarán a las jovencitas a conocer a nuestro Padre Celestial?

Juan 17:3 (La importancia de conocer a nuestro Padre Celestial)

1 Juan 2:3–5; 4:7–8; Enós 1:1–7; Mosíah 4:9–12; 5:13; D. y C. 88:63–65; 93:1 (Cómo llegamos a conocer a nuestro Padre Celestial)

Richard G. Scott, “Utilizar el don supremo de la oración”, Liahona, mayo de 2007, págs. 8–11

Robert D. Hales, “El procurar conocer a Dios, nuestro Padre Celestial, y a Su Hijo Jesucristo”, Liahona, noviembre de 2009, págs. 29–32

Jeffrey R. Holland, “La grandiosidad de Dios”, Liahona, noviembre de 2003, págs. 70–73

Video: “La oración”

Dios vive”, Himnos, Nº 199; “Oh mi Padre”, Himnos, Nº 187

Compartir experiencias

Al comienzo de cada clase, invite a las jóvenes a compartir, enseñar y testificar acerca de las experiencias que hayan tenido al poner en práctica lo que aprendieron en la lección de la semana anterior. Esto alentará la conversión personal y ayudará a las jóvenes a darse cuenta de la importancia que tiene el Evangelio en la vida cotidiana.

Presentar la doctrina

Elija alguna de las ideas siguientes, o utilice las suyas, para presentar la lección de esta semana:

  • Canten “Dios vive” (Himnos, Nº 199) u “Oh mi Padre” (Himnos, Nº 187). Analice con las jóvenes lo que nos enseñan esos himnos acerca de nuestro Padre Celestial y de cómo podemos llegar a conocerlo.
  • Con la autorización del obispo, invite al padre de una de las jovencitas a que comparta los sentimientos que tenga respecto a ser padre. Podría hablar acerca de lo que siente por su hija, lo que espera que logre en la vida y cómo la ayudará para que tenga éxito. Pida a las jóvenes que comparen lo que dijo este padre con lo que su Padre Celestial siente por ellas.
  • Escriba las siguientes preguntas en la pizarra: ¿Cuándo se han sentido más cerca de nuestro Padre Celestial? ¿Qué estaban haciendo que les permitió sentirse más cerca de Él? Pida a las jovencitas que escriban sus respuestas y las compartan si se sienten cómodas al respecto.

Aprender juntas

Cada una de las actividades siguientes permitirá a las jovencitas comprender cómo pueden llegar a conocer mejor a su Padre Celestial. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más actividades que resulten mejor para su clase:

  • Muestre objetos que representen la oración, el Espíritu Santo y las palabras de los profetas (tales como un teléfono celular, una linterna y un mapa). Diga a las jóvenes que cada uno de esos objetos representa algo que nuestro Padre Celestial nos ha dado para ayudarnos a conocerlo mejor. Invítelas a sugerir lo que podrían representar esos objetos. Como clase, lean clase el discurso del élder Robert D. Hales “El procurar conocer a Dios, nuestro Padre Celestial, y a Su Hijo Jesucristo”. (Considere invitar a las jovencitas a leer este discurso antes de la clase). Invite a las jóvenes a buscar frases que les enseñen la manera en que la oración, el Espíritu Santo y las palabras de los profetas pueden ayudarlas a conocer a nuestro Padre Celestial. ¿Qué más encuentran en este discurso que las inspire a querer conocer mejor a nuestro Padre Celestial? Invítelas a compartir los sentimientos que tengan acerca de nuestro Padre Celestial.
  • Asigne a cada jovencita uno de los siguientes pasajes de las Escrituras: 1 Juan 2:3–5; 4:7–8; Enós 1:1–7; Mosíah 4:9–12; 5:13; D. y C. 88:63–65; 93:1. Pídales que los estudien y que busquen maneras de llegar a conocer a nuestro Padre Celestial. Invítelas a compartir lo que hayan aprendido, así como cualquier experiencia que hayan tenido para llegar a conocer a nuestro Padre Celestial de esa manera.
  • Invite a las jovencitas a leer Juan 17:3 y pídales que expliquen la diferencia entre saber acerca de alguien y conocer a alguien. Invítelas a pensar en alguien a quien conocen muy bien. ¿Qué han hecho para llegar a conocer a esa persona? Escriba las respuestas en la pizarra. ¿Qué métodos similares podemos utilizar para conocer a nuestro Padre Celestial? Invite a la mitad de la clase a leer Enós 1:1–7 e invite a la otra mitad a leer las dos primeras secciones del discurso del élder Richard G. Scott “Utilizar el don supremo de la oración”. Pida a las jóvenes que busquen maneras diferentes de mejorar su comunicación con nuestro Padre Celestial. Después de analizar lo que hayan encontrado, invítelas a meditar durante unos minutos sobre su relación con nuestro Padre Celestial y a reflexionar en lo que pueden hacer para mejorarla.
  • Escriba en la pizarra: “Nuestro Padre Celestial nos ama y desea que nos acerquemos a Él, nos ha dado la oportunidad de orarle”. Pida a una jovencita que lea estas frases en voz alta e invite a la clase a compartir experiencias que hayan tenido con la oración. Muestre el video “La oración”. ¿Qué fue lo que las conmovió más del testimonio del presidente Monson? ¿Qué aprendieron acerca de la relación de la hermana Ogando con nuestro Padre Celestial? ¿Qué función desempeñó la oración en esa relación? Concédales unos minutos para reflexionar en su relación con nuestro Padre Celestial y en cómo pueden mejorarla.

Pida a las jóvenes que compartan lo que aprendieron hoy. ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Comprenden cómo pueden llegar a conocer mejor a nuestro Padre Celestial? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a esta doctrina?

Vivir lo que se aprende

Invite a las jovencitas a considerar cómo pondrán en práctica lo que han aprendido hoy. Por ejemplo, podrían:

  • Escribir en sus diarios algo que piensen hacer para mejorar su relación con nuestro Padre Celestial y llevar a cabo su plan.
  • Completar la experiencia 1 del valor Valor individual del Progreso Personal.