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¿Por qué el Señor desea que me mantenga saludable?

La buena salud es una parte importante de ser autosuficientes. El proteger nuestra salud nos permitirá alcanzar nuestro potencial divino y servir a los demás con más eficacia. La forma en que tratamos nuestro cuerpo afecta a nuestra salud espiritual y nuestra capacidad para recibir la guía del Espíritu Santo. Con el fin de conservar nuestra salud, debemos obedecer la Palabra de Sabiduría, comer alimentos nutritivos, hacer ejercicio con regularidad y dormir lo suficiente.

Prepararse espiritualmente

¿Qué pasajes de las Escrituras y otros recursos ayudarán a las jóvenes a comprender por qué el Señor desea que nos mantengamos saludables?

1 Corintios 6:19 (Nuestros cuerpos son templos de Dios)

D. y C. 88:124 (Pautas para mantener el cuerpo y la mente sanos)

D. y C. 89 (La Palabra de Sabiduría)

Thomas S. Monson, “Principios y promesas”,   Liahona, noviembre de 2016, págs. 78-79.

Boyd K. Packer, “La Palabra de Sabiduría: El principio y las promesas”, Liahona, julio de 1996, págs. 19–20.

La salud física y emocional”, Para la Fortaleza de la Juventud, 2011, págs. 25–27.

Video: “Un nuevo año 2010: La salud física”

Compartir experiencias

Al comienzo de cada clase, invite a las jóvenes a compartir, enseñar y testificar acerca de las experiencias que hayan tenido al aplicar lo que aprendieron en la lección de la semana anterior. Esto alentará la conversión personal y ayudará a las jóvenes a darse cuenta de la importancia que tiene el Evangelio en la vida cotidiana.

Presentar la doctrina

Elija alguna de las ideas siguientes, o utilice las suyas, para presentar la lección de esta semana:

  • Muestre una lámina de una joven y una lámina de un templo, una al lado de la otra. Pregunte a las jóvenes cómo sus cuerpos son como los templos (véase 1 Corintios 6:19). Invite a cada joven a analizar con alguien más de la clase por qué es importante mantener nuestro cuerpo y mente limpios y sanos.
  • Escriba en la pizarra: “¿Por qué el Señor desea que nos mantengamos saludables?”. Invite a las jóvenes a compartir posibles respuestas y a buscar respuestas adicionales a lo largo de la lección.

Aprender juntas

Cada una de las actividades siguientes ayudará a las jóvenes a comprender por qué el Señor quiere que se mantengan saludables. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más actividades que resulten mejor para su clase:

  • Invite a las jovencitas a redactar una lista de las cosas que están haciendo para mantener la mente y el cuerpo saludables. Divida la clase en grupos y asigne a cada grupo que busque una de las siguientes Escrituras con el fin de encontrar algún consejo que las ayude a mantener su mente y cuerpo sano: D. y C. 88 124; D. y C. 89:5–9; y D. y C. 89:10–16 (si necesitan ayuda para comprender el consejo en D. y C. 89, véase Leales a la Fe, págs. 135–137). Pida a cada grupo que presente los resultados obtenidos. Pida a las jóvenes que repasen sus listas y determinen si hay otras cosas que podrían hacer para mantener su salud. Invite a las jovencitas que se sientan cómodas a compartir cualquier cambio que planeen hacer y que las bendecirá ahora y en el futuro.
  • Si es necesario, repase brevemente la Palabra de Sabiduría para asegurarse de que las jóvenes comprenden el consejo del Señor en cuanto a la salud física. Escriba en la pizarra: “¿Por qué nos dio el Señor la Palabra de Sabiduría?”. Pida a las jóvenes que sugieran algunas respuestas. Invítelas a leer D. y C. 89:18–21 para encontrar las promesas que el Señor hace a quienes obedezcan la Palabra de Sabiduría. ¿De qué modo se han cumplido cada una de esas promesas en nuestra vida? (Si necesitan ayuda para comprender esas promesas, sugerimos que consulten la explicación del presidente Boyd K. Packer en su discurso “La Palabra de Sabiduría: El principio y las promesas”). Invítelas a compartir sus testimonios de esa doctrina o de las bendiciones que hayan recibido por vivir la Palabra de Sabiduría.
  • Muestre el video “La salud física” e invite a las jóvenes a buscar las razones, tanto temporales como espirituales, por las que debemos mantener nuestro cuerpo saludable. Pídales que compartan lo que hayan encontrado. Como parte de este análisis, considere la posibilidad de compartir la siguiente parte de la cita del presidente Boyd K. Packer: “Por cierto, la Palabra de Sabiduría se dio para que ustedes puedan mantener esa parte delicada, sensible y espiritual de su naturaleza en las debidas condiciones. Aprendan a ‘escuchar’ sus sentimientos y de esa forma serán guiados, aconsejados, recibirán enseñanza y serán bendecidos” (“La Palabra de Sabiduría: El principio y las promesas”, Liahona, julio de 1996, págs. 19–20). ¿Cómo se ha cumplido la promesa del presidente Packer en la vida de las jóvenes?
  • Invite a las jovencitas a leer “La salud física y emocional” en Para la Fortaleza de la Juventud. Pida a algunas jovencitas que anoten en la lista de la pizarra varios puntos del consejo que hayan encontrado y a las demás que anoten las bendiciones prometidas a quienes sigan ese consejo. Pídales que analicen cómo afecta a sus espíritus la manera en que tratan el cuerpo. ¿Cómo podrían utilizar la lista que se encuentra en la pizarra para explicar sus normas a amigas de otras religiones?

Pida a las jóvenes que compartan lo que hayan aprendido. ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Comprenden por qué el Señor quiere que se mantengan saludables? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a esta doctrina?

Vivir lo que se aprende

Pida a las jóvenes que piensen cómo pondrán en práctica lo que han aprendido hoy. Por ejemplo, podrían:

  • Llevar un registro de lo que comen durante una semana y después evaluar si están siguiendo el consejo del Señor acerca de la salud física.
  • Completar el proyecto 3 del valor Conocimiento del Progreso Personal.
  • Planificar una actividad de la Mutual que incluya alimentos saludables y ejercicio.