Los menús de LDS.org han cambiado. Más información. cerrar
Saltar navegador principal

¿Cuál es la manera del Señor de proveer para los pobres y necesitados?

Cuando Jesucristo vino a la tierra, pasó gran parte de Su ministerio cuidando a los pobres y necesitados. Por medio de Su Iglesia, el Señor ha proporcionado una manera de cuidar a los necesitados. Nos ha pedido que demos generosamente de acuerdo con lo que hayamos recibido de Él. “La manera del Señor de cuidar a los necesitados difiere de la del mundo. El Señor dijo [refiriéndose al cuidado de los pobres]: ‘Es preciso que se haga a mi propia manera’. A Él no sólo le interesan nuestras necesidades inmediatas, sino también nuestro progreso eterno. Por esa razón, la manera del Señor siempre ha incluido la autosuficiencia y el servicio a los semejantes, además del cuidado de los pobres” (Dieter F. Uchtdorf, “El proveer conforme a la manera del Señor”, Liahona, noviembre de 2011, pág. 54).

Prepararse espiritualmente

¿Qué pasajes de las Escrituras y otros recursos ayudarán a las jóvenes a comprender cómo el Señor provee para los pobres y necesitados?

Isaías 58:6–11; Malaquías 3:8–10; Mateo 25:35–40; D. y C. 82:18–19 (Maneras de velar por los pobres)

Santiago 1:27; Mosíah 18:27–28; D. y C. 42:29–30 (La importancia de cuidar del pobre y el necesitado)

Alma 34:27–28; Mormón 8:35–37: D. y C. 56:16–18; 70:14 (Advertencias del Señor a los que no velan por los pobres)

D. y C. 104:15–18 (Proveer para los pobres a la manera del Señor)

Patrick Kearon, “Refugio de la tempestad”, Liahona, mayo de 2016, págs. 111–114.

Linda K. Burton, “Fui forastero”, Liahona, mayo de 2016, págs. 13–15.

Jeffrey R. Holland, “¿No somos todos mendigos?”, Liahona, noviembre de 2014, págs. 40-42.

Los esfuerzos de los miembros por cuidar al pobre y al necesitado, y por prestar servicio”, Manual 2: Administración de la Iglesia, 2010, 6.1.2.

Videos: “Fui forastero: Que os améis unos a otros”, “Cuando nosotros fuimos forasteros”,

Compartir experiencias

Al comienzo de cada clase, invite a las jóvenes a compartir, enseñar y testificar acerca de las experiencias que hayan tenido al aplicar lo que aprendieron en la lección de la semana anterior. Esto alentará la conversión personal y ayudará a las jóvenes a darse cuenta de la importancia que tiene el Evangelio en la vida cotidiana.

Presentar la doctrina

Elija alguna de las ideas siguientes, o utilice las suyas, para presentar la lección de esta semana:

  • Muestre algunos de los videos de ayuda humanitaria de la Iglesia y pregunte a las jóvenes qué aprenden acerca de cómo ayudar a los pobres y necesitados gracias al ejemplo de la Iglesia. Invítelas a compartir experiencias que hayan tenido al ayudar a los demás.
  • Pida a las jóvenes que hagan una lista de las necesidades temporales y espirituales que pueda tener una persona. Escriba en la pizarra: “¿Cuál es la manera del Señor de proveer para los pobres y necesitados?”. Comparta con ellas la cita del presidente Dieter F. Uchtdorf que se encuentra al comienzo de esta reseña y pídales que busquen respuestas a la pregunta. Invítelas a compartir lo que encuentren. ¿Cómo ayudamos a los pobres y necesitados para que lleguen a ser más autosuficientes?

Aprender juntas

Cada una de las actividades siguientes ayudará a las jóvenes a aprender acerca de proveer para los pobres y necesitados a la manera del Señor. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más que resulten mejor para su clase:

  • En su discurso, “Refugio de la tempestad”, el élder Patrick Kearon dijo: “Se calcula que actualmente hay 60 millones de refugiados en el mundo… Es impactante considerar el número de personas implicadas en ello y reflexionar en lo que eso significa en cada una de esas vidas”. Para ayudar a que las jovencitas estén al tanto de la crisis de refugiados y cómo pueden ayudar, muestre uno o más de los videos que se encuentran en esta reseña. ¿Cómo se sienten en cuanto a las pruebas que afrontan los refugiados? Podría invitar a las integrantes de la clase a que formen grupos pequeños para revisar el discurso del élder Kearon o el de la hermana Linda K. Burton, “Fui forastero”, y que presten atención a las cosas que pueden hacer para ayudar a los refugiados. Ayude a las jovencitas a hacer planes para poner esas sugerencias en acción. 
  • Divida a las jovencitas en grupos de dos. A un grupo asígnele leer los pasajes de las Escrituras sobre la importancia de cuidar de los pobres y necesitados y al otro asígnele leer los pasajes que dan advertencias a aquellos que no velan por los pobres y necesitados (para obtener otras ideas, consulte las Escrituras que se sugieren en esta reseña). Invite a las jóvenes a estudiar sus pasajes de las Escrituras y luego a compartir con su compañera lo que hayan aprendido. Pregúnteles por qué el cuidado de los pobres y necesitados es tan importante para nuestro Padre Celestial. Invite a las jovencitas a analizar las maneras en que pueden ayudar a los necesitados de la familia, del barrio y de la comunidad.
  • Ofrezca a las miembros de la clase copias del discurso del élder Jeffrey R. Holland, “¿No somos todos mendigos?”. Pida a cada jovencita que escoja uno de los pasajes de las Escrituras que el élder Holland cita en cuanto a ayudar a los pobres y necesitados. Invite a cada joven a compartir el pasaje de las Escrituras que haya escogido y lo que significa para ella. Como clase, revisen el consejo del élder Holland: “No sé exactamente cómo cada uno de ustedes deben cumplir con su obligación hacia aquellos que no siempre pueden o no saben cómo ayudarse a sí mismos; pero sí sé que Dios lo sabe y que Él los ayudará y guiará hacia actos caritativos de discipulado”. Ofrezca a las miembros de la clase un poco de tiempo para pensar en maneras en las que sienten que Dios quiere que velen por los pobres y necesitados. Invítelas a compartir sus sentimientos con la clase.
  • Invite a un miembro del obispado a compartir con las jóvenes sus sentimientos sobre el cuidado de los pobres y necesitados, y las oportunidades que podrían tener de ayudar a algún miembro necesitado del barrio o de la comunidad. También podrían analizar cómo se utilizan los fondos sagrados de la Iglesia, incluso las ofrendas de ayuno, las contribuciones humanitarias y los donativos al Fondo Perpetuo para la Educación (véase el Manual 1: Presidentes de estaca y obispos, 2010, 14.4). Considere utilizar el tiempo de la clase para planificar una actividad de servicio específico basada en este análisis.

Pida a las jóvenes que compartan lo que aprendieron. ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Comprenden lo que significa proveer para los necesitados a la manera del Señor? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a esta doctrina?

Vivir lo que se aprende

Pida a las jóvenes que piensen cómo pondrán en práctica lo que han aprendido hoy. Por ejemplo, podrían:

  • Completar una de las opciones siguientes del Progreso Personal: Proyecto 3 del valor Valor individual, experiencia 6 del valor Buenas obras.
  • Realizar un acto de servicio para alguien necesitado.
  • Seguir el ejemplo del presidente Thomas S. Monson en cuanto a “[suplicar] inspiración para saber las necesidades de los que nos rodean, y luego [ir] y [brindar] ayuda” (“Para siempre Dios esté con vos”, Liahona, noviembre de 2012, pág. 110).