Los maestros son la Cave eterna

Harold G. Hillam

Of the Presidency of the Seventy


Harold G. Hillam
“En esencia, somos una Iglesia de maestros. A pesar de los circunstancius de la vida o de la noturaleza del llamamiento que tengamos, todos los miembros de la Iglesia tienen la oportunidad de ensenar y de testificar.”

Esta carta histe’)rica que tengo en la mano fue escrita hace noventa y ocho años. Cada pagina esta dentro de un sobre plastico sellado para protegerlas. Pero si bien fue escrita hace casi ya un siglo, las palabras que contienen estas paginas tienen un gran significado para todos nosotros hoy día.

El año 1899 fue una celebraci de jubileo: el aniversario numero cincuenta de la organizacion de la primera Escuela Dominical de la Iglesia. Como culminación de ese año de jubileo, una capsula del tiempo, representada por una hermosa caja labrada a mano, se llenó con objetos que se pensó tendrtan algun significado para quienes estuvieran presentes cuando se abriera una vcz quc hubicrall pasado otros cillcuentLl años.

Por collslguicllte, en 1949, la capsula del tiempo se abrió y entre otras cosas de valor historico se encontró esta carta dirigida a las “Autoridades (Senerales de la ELscuela Dominical, del año de nuestro Señor de 1949”. Esta carta dice lo siguiente:

La gente se encontraba en una tierra seca y arida, y expuesta a muchas privaciones. Era necesario que dedicaran todo el tiempo y la fortaleza dispollibles para conseguir las cosas mas indispcnsables; sin embargo, aun en medio de todo eso y con recursos sumamcnte limitados, comellzaron la educaci(‘)n de sus hijos”.

La carta sigue diciendo: “Ahora bien, hermallos}apenas podemos vislumbral lo que sucedera con la juventud de Sion durante los próximos cillcuerlta años. Los metodos didacticos que utilizamos en la actualidad puede que sean abandonados por otros mas nuevos que se descubrall en el tuturo.

Es posible que cuando ustedes reciban esta caja de jubileo, muchos dc los que tirmamos esta misiva hayamos pasado al otro lado junto con quienes en el momellto integran el

andioso ejercito de los que particiln en la obra de la Escuela ominical y por consiguiente el sado de nosotros que hemos traspado los umbrales de la muerte sera ra ustedes como la voz que clama sde el polvo.

“La obra de la Escuela Dominical 1 sido para nosotros una labor de nor y nuestro interes en ella no somente se centra en el día de hoy no que se extiende hacia el futuro.

“… les suplicamos que, sean cuas sean los metodos de ensenanza e empleen y los cambios que se ectuen en los cincuenta años veniros, nunca se olviden ni por un ,stante del propósito de la gran Dra de la Escuela Dominical, el al es: Ensenar a los ninos los prinpios del Evangelio de Jesucristo; cer de ellos Santos de los Ultimos ias”.

Esta carta la firmó la Presidencia eneral de la Escuela Dominical, lemas de veintiun miembros de la esa directiva, entre los que se enntraban Joseph F. Smith y Heber Grant, quienes mas tarde prestafn servicio como presidentes de la lesia.

Fue una carta profetica. En verid, los firmantes sólo pudieron renas vislumbrar lo que sucederia n la juventud de Sión en los prómos cincuenta años. Durante ese empo, los metodos de comunicaón de los ultimos años del siglo ecinueve fueron totalmente reemazados por un tremendo avance lo que se refiere a la propagación > información. Aun la maquina de cribir que se utilizó para preparar te documento, en el año 1899, era esa cpoca una novedad y reprentaba ilo ultimo en la tecnologia la comunicación! Faltaban todaa dos años para que tuviera lugar primera transmisión radial de la Dz humana; y pasarian todavía intiun años antes de que se trans.itiera por una cadena de radio; la onferencia General tardaria aun inticinco años en trasmitirse.

Si las personas que escribieron esta carta en 1899 hubieran podido imaginarse, aunque fuera vagamente, los avances tecnológicosCla radio, la televisioZn a color, las computadoras [los ordenadores], el Internet o la programación que existe en la actualidadCse quedarian asombradas de saber que en un pequeho diskete de computadora se pueden archivar vastas colecciones de los libros y los discursos mas grandiosos conocidos por la humanidad. Ver{an que, con sólo pulsar unas cuantas teclas en una computadora, una persona puede abrir las Escrituras y con facilidad correlacionarlas con otros grandes discursos y escritos de los Profetas, los cuales contienen la luz y el conocimiento que provienen de Dios.

Con tristeza, también verian que los mismos instrumentos que ensenan luz y verdad pueden, con la misma facilidad, pero al pulsar otras teclas, poner a la vista algunos de los materiales mas viles, mas sórdidos, malvados e inmorales.

No hay duda de que hemos sido bendecidos con instrumentos y metodos magnificos que pueden ayudarnos en la ensenanza; pero como pasa con todos ellos, deben utilizarse con sabiduria y discreción para que sean una bendición en nuestra vida y nos ayuden a simplificarla. De la misma forma que el fuego, cuando esta bajo control, nos brinda tantas comodidades y beneficios, un fuego que se utiliza en forma inapropiada o que esta fuera de control causa devastación y destrucción.

Al prepararnos para otros cincuenta o cien años, quizas nosotros también podamos apenas vislumbrar que nos depara el futuro. LDebemos aprender a hacer buen uso de los instrumentos y de la tecnologia que poseemos.

El utilizar la tecnologia con sabiduria implica el tener cuidado con lo que dejemos entrar a nuestra casa, en lo que se refiere a la televisión, los videos, las computadoras, incluso el Internet. Hay mucho de bueno y edificante en los medios de comunicacieSn, pero hay también mucho que es grosero e inmoral, que nos quita el tiempo y que nos incita a estar “siempre aprendiendo, y nunca [poder] llegar al conocimiento de la verdad” (2 Timoteo 3:7). Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando habia poca gasolina y la racionaban, recuerdo que habia carteles con la inscripción: “iNecesito hacer este viaje?”. Hoy en día. en que las demandas de todos van en aumento y están os tan escasos de tiempo, deberfamos hacernos la siguiente pregunta antes de comenzar un juego de video o encender la televisión o la computadora, o entrar en los muchos programas que hay disponibles: “Necesito hacer este viaje?”.

Quizas toda persona que me este escuchando pudiera hacerse la siguiente pregunta y contestarsela honradamente: “Es la infomlacion que recibo de este instrumento de ensenanza edificante y veridica? iSon las horas que paso utilizandolo un uso eficaz de mi valioso tiempo? bMe ayuda este juego de computadora a cumplir con mis responsabilidades y mis metas?”. Si la respuesta no es un si rotundo, entonces debemos tener la valentia y la determinación de apagarlo y guiar nuestra vida hacia labores mas importantes.

A pesar de los asombrosos avances tecnológicos de los ultimos cien años, uno de los elementos de esta carta escrita en 1899 todavía se mantiene constante: la importancia de maestros bien capacitados, humildes, dedicados y carinosos.

Todos recuerdan a un maestro especial que haya tenido un gran impacto en su vida. Siempre sentiré un gran agradecimiento hacia la senorita Hamilton, mi maestra de segundo grado, quien a la vez era mi maestra de la Escuela Dominical. Todavía recuerdo cuando decia: “iAhora bien, recuerda que siempre debes ser un buen muchacho!” y “me siento muy orgullosa de ti”. Siempre me hizo sentir muy importante. Aprendi a quererla y estaba seguro que ella también me queria. Ese año escolar fue maravilloso y no me senti contento cuando terminó. Las noticias corrian rapidamente en el pequeño pueblo de Sugar City, en Idaho, y un día de verano mi mama me llamó a la casa para darme las malas nuevas: imi querida senorita Hamilton se habia ido y se habia casado! iY ni siquiera me pidió su opinión!

Nuestra nuera, que es maestra, recibió una cartita a fin del año escolar que le envió uno de sus alumnos de tercer grado. Le decia: “Senorita Scoresby, la voy a extranar mas que a mi ratoncito, que era mi mascota y se murió”.

En esencia, somos una Iglesia de maestros. A pesar de las circunstancias de la vida o de la naturaleza del llamamiento que tengamos, todos los miembros de la Iglesia tienen la oportunidad de ensenar y de testificar. La forma en que vivimos da testimonio de lo que creemos y enseña a todos los que entran dentro de nuestra esfera de influencia.

Sin embargo muchos, quizas la mayoria, de los miembros adultos de la Iglesia tienen la oportunidad de ensenar de una manera mas directa. Los lidcrcs, los padres y los maestros que han sido llamados tienen la responsabilidad especifica constante de

mejorar su ensenanza para que puedan preparar, capacitar y edificar a quienes esten dentro de su mayordomia. El presidente David O. McKay nos recordó que “la capacitacion apropiada de la ninez es el deber mas importante y sagrado del hombre” (“Gospel Ideals”, pág. 220). El Señor ha dejado bien claro que los padres “… ensefiaran a sus hijos a orar y a andar rectamente delante del Señor” (D. y C. 68:28).

En las doctrinas de la Iglesia hay fortaleza, por lo que todos necesitamos aprender siempre y constantemente a fortificarnos espiritualmente. El presidente Hinckley a dicho: “Las fuerzas contra las cuales obramos son tremendas. Necesitamos mas que nuestra fortaleza propia para enfrentarnos a ellas. Para todos los que poseen llamamientos de liderazgo, desde los numerosos grupos de maestros y misioneros hasta las cabezas de familia, quisiera extenderles una suplica: En todo lo que hagan, alimenten el esptrituCnutran el alma … Estoy convencido de que el mundo esta hambriento de alimento espiritual” (“Feed the SpiritC Nourish the Soul”, Improvement Era, diciembre de 19699 pág. 8586).

El presidente Hinckley hizo esa declaracion hace casi treinta años en una conferencia general. Entonces, dcuanta mt’+s necesidad tenemos de fortificacion espiritual en la actualidad? En efecto, la ensenanza inspirada del Evangelio entre todos los miembros de la Iglesia es esencial para la estabilidad y el progreso espirituales de los miembros de todas las edades.

La tecnologia seguira por cierto avanzando y los metodos con seguridad van a cambiar, pero el toque personal de un dedicado y carinoso maestro que irradia el Esptritu es la clave de la realizacion de los deseos de los escritores de este documento de 1899, de ensenar a los ninos y a las demás personas los “principios del Evangelio de Jesucristo; hacer de ellos Santos de los Ultimos Dfas”. En el nombre de Jesucristo. Amen.