Tiempo para compartir

Yo soy de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Por Vicki F. Matsumori

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    “Y los que fueron bautizados en el nombre de Jesús, fueron llamados la iglesia de Cristo” (3 Nefi 26:21).

    Tú perteneces a muchos grupos: perteneces a una familia, a una escuela, puede que formes parte de un equipo deportivo o de un grupo de teatro; pero una organización muy especial de la que formas parte es La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Esta organización es diferente de las otras organizaciones, y muy valiosa y sagrada.

    Con frecuencia, los grupos tienen líderes, los cuales podrían ser un presidente, un entrenador o un maestro. En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, nuestro líder es el Salvador mismo.

    Cuando Jesucristo estuvo en la tierra, organizó Su Iglesia y llamó y “estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades” (Marcos 3:14–15). Jesús dio a estos Doce Apóstoles la autoridad para gobernar la Iglesia cuando Él se hubiera ido.

    Hoy en día, los apóstoles (los miembros de la Primera Presidencia y del Quórum de los Doce) tienen el mismo sacerdocio, o autoridad, que Jesucristo dio a Sus apóstoles cuando vivió sobre la tierra. Cuando los apóstoles actuales se dirigen a ti en la conferencia general o envían mensajes a través de tu obispo o presidente de rama, ellos representan a Jesucristo, el líder de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

    Instrucciones

    Haz un librito para ayudarte a recordar las palabras de la canción “La Iglesia de Jesucristo” (véase Bosquejo de la Presentación por los niños en la reunión sacramental y Tiempo para compartir 2003 ). Retira la página 4 de la revista, recorta por la línea gruesa y oscura, teniendo cuidado de no cortar ninguna de la líneas punteadas, y luego sigue las ilustraciones para doblar las páginas para crear el librito.

    Ideas para el Tiempo para compartir

    1. 1. Ayude a los niños a entender la parte importante que desempeñan como miembros de la Iglesia. Comparta lo que dijo el presidente Gordon B. Hinckley: “Ustedes, los que son miembros de esta Iglesia, deben ser leales a ella. Ésta es la Iglesia de ustedes. Ustedes tienen tanta responsabilidad en [lo que hacen] como yo [en lo que hago]. Les pertenece a ustedes como me pertenece a mí” (“El consejo y la oración de un profeta en beneficio de la juventud”, Liahona , abril de 2001, pág. 39). Dibuje un cuerpo y recórtelo en forma de piezas de un rompecabezas. Ponga las piezas en un recipiente, con excepción de una. Pida a los niños que se turnen para escoger una pieza del rompecabezas. Monten el cuerpo y pregunte qué está mal. Pida a los niños que lean 1 Corintios 12:14–20 y hablen de lo importante que es cada miembro de la Iglesia. Añada la pieza final del rompecabezas y canten “La Iglesia de Jesucristo”. Dibuje una muñeca en una hoja de papel y dé una copia a cada uno de los niños para que la coloree. Pídales que escriban o dibujen algo que puedan hacer para ser un buen miembro de la Iglesia.

    2. 2. Ayude a los niños a aprender sobre la Iglesia que estableció Jesús mientras estuvo en la tierra. Escriba en la pizarra las referencias de los siguientes pasajes de las Escrituras: Mateo 3:13–17; Mateo 6:9–13; Marcos 3:14–15; Marcos 12:41–44; Lucas 22:19–20; Juan 5:39; Hechos 5:42; 1 Corintios 15:29; Efesios 4:11–12; Efesios 5:19. A continuación escriba los términos siguientes: bautismo, oración, sacerdocio, diezmos y ofrendas, Santa Cena, Escrituras, templo, bautismo por los muertos, apóstoles y profetas, y canciones e himnos. Lean los pasajes de las Escrituras y pida a los niños que tracen una línea desde cada una de las referencias hasta el término que le corresponda. Hablen de cómo estos aspectos del Evangelio son idénticos hoy día [a los de los tiempos bíblicos]; canten canciones o himnos sobre cada uno.