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Se llama a nuevos Setentas y los líderes hablan de la guerra y la paz

En la sesión del sábado por la tarde, de la Conferencia General Anual Nº 173, la Primera Presidencia anunció cam- bios en el liderazgo de la Presidencia de los Setenta y en la Presidencia General de la Escuela Dominical. Además, se llamó a una Autoridad General actualmente en servicio para integrar el Primer Quórum de los Setenta; se llamó a cinco Autoridades Generales y a 37 Setenta Autoridades de Área nuevas.

En vista de su reciente nombramiento como rector de la Universidad Brigham Young, en Provo, se relevó al élder Cecil O. Samuelson Jr., de los Setenta, de su cargo como miembro de la Presidencia de los Setenta. El élder Samuelson también fue relevado como presidente general de la Escuela Dominical.

Se llamó al élder Merrill J. Bateman de los Setenta como miembro de la Presidencia de los Setenta y como presidente general de la Escuela Dominical. El élder John H. Groberg y el élder Val R. Christensen seguirán prestando servicio como primer y segundo consejeros, respectivamente, de la Presidencia General de la Escuela Dominical.

Se llamó al élder Bruce D. Porter, miembro del Segundo Quórum de los Setenta desde 1995, como miembro del Primer Quórum de los Setenta. Las nuevas Autoridades de Área que fueron llamadas como miembros del Segundo Quórum de los Setenta son: los élderes Mervyn B. Arnold, Shirley D. Christensen, Clate W. Mask Jr., William W. Parmley y W. Douglas Shumway.

Se sostuvieron también a 37 Setenta Autoridades de Área: 4 de Brasil, 2 de México, 2 de Nigeria, 12 de los Estados Unidos y uno de cada uno de los países siguientes: Argentina, Australia, Austria, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Hong Kong, Indonesia, Italia, Panamá, Filipinas, Samoa, España, Suiza, Taiwán, Tonga y Venezuela (véase la lista completa de los nombres en “El sostenimiento de oficiales de la Iglesia”, de este ejemplar, pág. 23).

Se relevó al élder J. Devn Cornish, Setenta Autoridad de Área, que prestaba servicio en el Área Norteamérica Sureste, para que cumpla con su llamamiento como presidente de misión.

Durante la conferencia General, el presidente Gordon B. Hinckley y otros líderes de la Iglesia hicieron mención de la guerra actual y expresaron palabras de aliento, dirección e instrucción a quienes se encuentran en ambos lados del conflicto.

Al responder a la pregunta: “¿Qué postura tiene la Iglesia con relación a este asunto?”, el presidente Hinckley recordó a los miembros de la Iglesia “que no tenemos nada en contra de la gente musulmana ni en contra de la de ninguna otra fe. Reconocemos y enseñamos que todas las personas de la tierra son de la familia de Dios”.

El presidente Hinckley pidió a los miembros de la Iglesia que obedecieran el duodécimo Artículo de Fe sosteniendo las leyes de la tierra y estando sujetos a sus gobiernos. Luego advirtió: “nunca digamos nada indebido ni participemos en actividades ilícitas con respecto a nuestros hermanos y a nuestras hermanas de las diversas naciones de un lado o del otro”.

Finalmente, instó a los santos a orar por quienes están involucrados en el conflicto y a acudir al Salvador: “Al fin de cuentas, nosotros, los de esta Iglesia, somos gente de paz. Somos seguidores de nuestro Redentor, el Señor Jesucristo, que fue el Príncipe de Paz”.

En su discurso del sábado por la mañana, el presidente Hinckley informó del crecimiento continuo de la Iglesia. También comunicó que la Iglesia construye aproximadamente 400 capillas nuevas al año y sigue “construyendo templos por todo el mundo”. También informó que “unos 8.000 hombres jóvenes y mujeres jóvenes cursan estudios al presente para mejorar sus conocimientos y sus oportunidades de empleo. Como promedio, con los dos años de estudios que ahora tienen, están aumentando sus ingresos cuatro veces y media”.

Inmediatamente antes del comienzo de la conferencia, la Iglesia anunció que no enviaría misioneros a Hong Kong hasta que no se lleven a cabo más investigaciones acerca del virus de Neumonía atípica. La seguridad y la salud de los misioneros que actualmente prestan servicio en Hong Kong encabezan nuestro orden de prioridades y se controlan muy de cerca. La Presidencia del Área Asia y el asesor médico del área de Hong Kong se reúnen todos los días para mantenerse al corriente de las últimas noticias al respecto y ofrecer instrucciones de acuerdo con la situación a los presidentes de misión con el fin de qué éstos proporcionen a los misioneros las medidas de precaución necesarias.

Élder Mervyn B. Arnold De los Setenta

Si las personas llevasen puestas etiquetas de productos, entonces el élder Mervyn Bennion Arnold, de 54 años de edad, nuevo miembro del Segundo Quórum de los Setenta, con todo gusto llevaría una que dijera: “Hecho en Granger, Utah”.

El élder Arnold, nació en Salt Lake City el 19 de julio de 1948 en una comunidad agrícola del oeste del valle de Lago Salado. “Teníamos mil gallinas”, recuerda él, “y una vaca que nosotros, los niños, solíamos ordeñar. También cosechábamos remolacha”. Sus padres, John Everett Sorensen Arnold y Jasmine Bennion Arnold, criaron cinco hijos y dos hijas a quienes enseñaron la importancia del trabajo, gratitud por lo que poseían, y el amor por la familia y el Evangelio. “Aprendí a amar las doctrinas de la Iglesia”, dice el élder Arnold, “y amo el Libro de Mormón”.

Cuando le preguntan cómo obtuvo su testimonio, el élder Arnold contesta que “es un proceso gradual. Hay personas que forman parte de nuestra vida, y a muy temprana edad nos ayudan a obtener ese testimonio que se ha arraigado en nuestro ser”. Él prácticamente puede recordar el nombre de cada maestro y líder del sacerdocio que tuvo y la forma en que fueron una influencia para él.

El élder Arnold sirvió en una misión en el norte de México. Más tarde asistió a la Universidad Brigham Young, donde obtuvo la licenciatura en administración de empresas y una maestría en administración pública. En 1971 contrajo matrimonio con Devonna Crees en el Templo de Idaho Falls, Idaho. Él la describe como “una maravillosa dama que posee un firme testimonio del Evangelio”. Tienen seis hijos y cuatro nietos. Ellos afirman que su familia “es la dicha de nuestra vida”.

El élder Arnold trabajó en el desarrollo de bienes raíces y más tarde en la industria bancaria. De 1985 a 1988 sirvió como presidente de misión en Costa Rica, Panamá y las Islas San Blas. Últimamente, fue director de capacitación y de servicios en el campo del Departamento Misional.

Al iniciar su nuevo llamamiento, el élder Arnold expresa amor por Aquel que ha bendecido su vida más que nadie: “¡Sé que el Salvador vive! Lo amo mucho”.

Élder Shirley D. Christensen De los Setenta

La mañana del 18 de mayo de 1980 se destaca vívidamente en la memoria del élder Shirley Dean Christensen. Empezó como un bello y soleado día primaveral, pero para el mediodía, los cielos de Royal City, Washington, se habían ennegrecido, y los otrora verdes campos y huertos, se encontraban ahora cubiertos de ceniza. El volcán Mount Saint Helens, aproximadamente a 240 km al oeste de Royal City, había erupcionado.

Durante los días siguientes, el élder Christensen observó aterrorizado cómo se caía la preciosa fruta de los manzaneros cargados de ceniza. Pensó que el impacto que ello tendría en su negocio sería devastador.

Pero las manzanas que quedaron fueron de excelente calidad, e incluso la entresaca de la fruta había beneficiado a la cosecha. “El Señor en verdad protegió nuestra cosecha”, afirma. “Ése fue uno de los años más productivos que habíamos tenido”. Él atribuye esa bendición al pago fiel del diezmo por parte de su familia, y a su deseo de obedecer los mandamientos del Señor. La experiencia tam-bién le enseñó que a veces la adversidad trae bendiciones inesperadas.

El élder Christensen, de 64 años de edad, nuevo miembro del Segundo Quórum de los Setenta, nació el 8 de enero de 1939 en Preston, Idaho; sus padres fueron LeGrand y Blanche Naef Christensen. Se crió en Idaho y Washington y asistió a la Universidad Brigham Young, donde conoció a Geniel Jonson; contrajeron matrimonio el 23 de junio de 1962 en el Templo de Manti, Utah. Tienen seis hijos que aún viven.

El élder Christensen sirvió en una misión en Uruguay de 1959 a 1961, lugar en el que obtuvo un firme testimonio del profeta José Smith. “Antes de ir, podía contar el relato de la Primera Visión, pero cuando la enseñé a los demás, con la ayuda de la oración, llegué a obtener un testimonio seguro del profeta José Smith y del Evangelio restaurado”, afirma. “Sabía que lo que enseñaba era verdad”.

Desde 1999 hasta 2002, el élder Christensen fue presidente de la Misión Argentina Resistencia; también ha prestado servicio como obrero de las ordenanzas del templo, presidente de rama, obispo y miembro de una presidencia de estaca.

Élder Clate W. Mask Jr. De los Setenta

El élder Clate Wheeler Mask, Jr. sabe que nada sucede por casualidad.

Cuando era niño en El Paso, Texas, el élder Mask vio a su padre, Clate Wheeler Mask, quien no era miembro de la Iglesia, servir durante la Segunda Guerra Mundial. Fueron tiempos difíciles.

Esa época fue cuando su madre, Marva González Mask, le enseñó a orar con fervor. “Mi familia oraba para que mi padre se uniera a la Iglesia y regresara a salvo a casa”, dice. “Siendo un niño que oraba al lado de mi madre, sabía que Dios estaba cerca”.

El élder Mask pasó muchas horas con sus abuelos maternos. “Me sentaba en el regazo de mi abuela mientras me contaba relatos del Libro de Mormón. Mi abuelo me hablaba de su misión en México”, recuerda el élder Mask. “Eso estableció el camino que seguiría en mi vida”.

Su padre sí se unió a la Iglesia y regresó a salvo. Desde ese entonces, el testimonio del élder Mask se fortaleció.

Mas tarde, sirvió en una misión en Centroamérica, y poco antes de volver a casa, fue asignado a escribir un informe sobre algunos misioneros. “Una hermana se destacaba en todo aspecto, y me di cuenta de que era la clase de persona con la que me casaría un día”, afirma el élder Mask.

Después del servicio militar, el élder Mask asistió a la Universidad Brigham Young, donde volvió a ver a aquella misma hermana misionera, Paula Carol Garns. Contrajeron matrimonio en 1965 en el Templo de Los Ángeles California y criaron seis hijos.

El élder Mask obtuvo la licenciatura en inglés y español y ha desempeñado una carrera de 30 años con el Sistema Educativo de la Iglesia. Ha sido presidente de misión, obispo, consejero en un obispado, presidente de Escuela Dominical de estaca, miembro del sumo consejo y presidente de rama.

El élder Mask, de 60 años de edad, nació el 20 de agosto de 1942. Él sabe que su nuevo llamamiento como miembro del Segundo Quórum de los Setenta ocasionará cambios tan drásticos en su vida como los otros acontecimientos que no han ocurrido por casualidad. “Todo lo que ha ocurrido lo ha preparado para este llamamiento”, afirma la hermana Mask.

Élder William W. Parmley De los Setenta

Los últimos meses de la vida del élder William Watts Parmley son un resumen de las últimas décadas; él y su esposa, Shanna Nielsen Parmley, decidieron que él se jubilaría de su profesión como cardiólogo y profesor de medicina de la Universidad de California en San Francisco a fin de que pudieran servir en una misión. Mientras el élder Parmley se preparaba para una misión —y en vez de ello fue llamado a servir en el Segundo Quórum de los Setenta— quedó de manifiesto la verdadera influencia del testimonio de toda una vida.

“Todos están al tanto de su integridad y de su amor por su familia”, afirma la hermana Parmley, al hablar sobre aquellos que se relacionaron con el élder Parmley. “Es muy obvio que ama a Dios”.

Al jubilarse de una profesión de la que las personas a menudo no se jubilan, el élder Parmley, de 67 años, ha tenido muchas oportunidades de hablar sobre la razón por la que está dejando a un lado la medicina. Recuerda a un hombre que recientemente conoció en una convención. El élder Parmley dijo a los que se encontraban presentes el motivo por el que ya no desempeñaría esa profesión. Al día siguiente, un colega le dijo: “Mi esposa y yo no pudimos dormir porque pensábamos en lo que usted dijo. Cuéntenos más sobre esa misión”. El élder Parmley lo hizo, y el hombre simplemente dijo: “¿Podemos acompañarlos?”.

Con su llamamiento a los Setenta, el élder Parmley se siente feliz de prestar servicio; esa reacción es típica de alguien cuya vida se ha distinguido por el servicio como médico, esposo, padre y abuelo, y miembro de la Iglesia.

“Como dijo el rey Benjamín, esa es la razón por la que estamos aquí”, afirma el élder Parmley. “Nos servimos el uno al otro, y ese es nuestro servicio a Dios”.

El élder y la hermana Parmley se casaron en 1961 en el Templo de Salt Lake; tienen cuatro hijos y ocho nietos. El élder Parmley, hijo de Thomas Jennison Parmley y LaVern Watts Parmley, nació el 22 de enero de 1936 en Salt Lake City. Sirvió en una misión en la Misión de los Estados del Noroeste, y ha sido obispo, presidente de estaca, representante regional y Setenta Autoridad de Área.

Élder W. Douglas Shumway De los Setenta

Cuando le preguntan al élder Wilford Douglas Shumway qué es lo que caracteriza a su familia, le toma sólo un segundo responder: “la lealtad”. Ya sea mediante el trabajo en un negocio familiar, o el cuidado que su hija le dio a la madre de él antes de que ella muriera, o el que los ocho hijos se cuidaran unos a otros para que él pudiese servir como presidente de misión en Bolivia, la familia del élder Shumway es leal, tanto el uno al otro como al Evangelio. En su llamamiento al Segundo Quórum de los Setenta, su familia ha demostrado ese mismo apoyo inmediato.

“Absolutamente no habría manera de que mi esposa y yo aceptásemos este llamamiento si no fuera por el apoyo de nuestra familia”, afirma el élder Shumway.

El élder Shumway, de 62 años de edad, es hijo de Wilford Jennings Shumway y Mabel Whiting Shumway. Nació el 8 de mayo de 1940 y se crió en Saint Johns, Arizona, donde conoció por primera vez a Dixie Ann Jarvis. Los padres de ambos eran buenos amigos, y los dos se conocieron por casualidad mientras asistían a la secundaria. Cuando el élder Shumway regresó de una misión en Uruguay, los padres de ella le aconsejaron que le diera una oportunidad a ese amigo de la familia; lo hizo, y se casaron en el Templo de Mesa, Arizona, en 1963. Tienen 8 hijos y 20 nietos.

Hace poco se mudaron de Eagar, Arizona, a la región cercana de Show Low, donde tenían un hotel y una estación de lavado de autos. El verano pasado ocurrieron incendios devastadores en ese lugar. El élder Shumway recuerda que durante tres noches, un comentarista de televisión anunció que para la mañana siguiente el fuego llegaría a Show Low. El fuego nunca llegó a la ciudad, y el comentarista por fin dijo que había intervenido un poder más grande que el que jamás había visto, algo que no podía explicar.

“Si el fuego hubiera llegado hasta donde estábamos, no creo que estaría sentado aquí hoy”, dice el élder Shumway. “Habría sido devastador”.

Su familia y sus negocios fueron preservados, y él está agradecido por la nueva oportunidad de servir. “Considero un privilegio predicar el Evangelio de Jesucristo”, afirma.