Ven y escucha la voz de un profeta

El mapa del tesoro

Por el Presidente Thomas S. Monson

Primer Consejero de la Primera Presidencia

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    Cuando era niño, me gustaba leer La Isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson. También veía películas de aventuras donde varias personas tenían trozos de un mapa bastante gastado que conducía a un tesoro escondido si sólo pudiesen encontrar todas las piezas de dicho mapa.

    El Salvador del mundo habló de tesoros. En Su Sermón del Monte, Él dijo:

    “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;

    “sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.

    “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:19–21).

    La recompensa que se promete no era un tesoro de marfil, ni de oro ni de plata. El Maestro hablaba de riquezas que están al alcance de todos, incluso un gozo indescriptible en esta vida y felicidad eterna en el más allá.

    [Deseo proporcionarles] tres piezas de su mapa del tesoro para guiarlos a la felicidad eterna:

    Primero, aprendan del pasado. Cada uno de nosotros tiene un patrimonio, ya sea de antepasados pioneros, de los que más tarde se hicieron conversos, o de otros que influyeron en nuestra vida. Este patrimonio sirve de fundamento que se ha edificado en el sacrificio y en la fe. Nuestro es el privilegio y la responsabilidad de edificar sobre esos cimientos firmes y estables.

    Segundo, prepárense para el futuro. Es necesario preparar y planificar a fin de no desperdiciar nuestras vidas. Sin una meta, no se puede lograr el verdadero éxito. Nuestra jornada hacia el futuro no será una carretera llana que se extienda de aquí a la eternidad; por el contrario, habrá bifurcaciones y bocacalles, y, naturalmente, baches inesperados. Debemos orar a diario a un Padre Celestial amoroso, que desea que triunfemos en la vida.

    Tercero, vivan en el presente. A veces permitimos que los pensamientos del mañana ocupen mucho del presente. El soñar con el pasado y añorar el futuro quizás brinde consuelo, pero no tomará el lugar de vivir en el presente. Hoy es el día de nuestra oportunidad y debemos aprovecharla.

    Su mapa del tesoro ya está armado: Aprendan del pasado, prepárense para el futuro, vivan en el presente.

    Termino donde empecé, con las palabras de nuestro Señor y Salvador: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:21).

    Adaptado de un discurso de la conferencia general de abril de 2003.