Ideas para la noche de hogar


Este ejemplar contiene artículos y actividades que se podrían utilizar en la noche de hogar. A continuación figuran algunos ejemplos.

“Mi servicio como miembro soltera”, página 12: Tras leer la historia de la hermana Burdett, consideren hablar de las bendiciones que se reciben al prestar servicio en la Iglesia. Podrían invitar a los miembros de la familia a compartir una experiencia significativa que hayan tenido al prestar servicio en un llamamiento.

“La paz y el gozo de saber que el Salvador vive”, página 18: Consideren preguntar a los miembros de la familia lo que pueden hacer por el Salvador el próximo año. Lean los párrafos finales del artículo bajo el encabezado “Nuestro obsequio hacia Él”. ¿Qué dice el élder Nelson que es el obsequio más grande que podríamos darle al Señor?

“Venid, adoremos”, página 42: Antes de la lección, elijan por medio de la oración la sección o secciones que mejor se apliquen a su familia. Si escogen la sección acerca de los pastores, podrían compartir el consejo del presidente Monson de “nunca, nunca, nunca [demorar] responder a una inspiración” y analizar con la familia la importancia de esa declaración. Para demostrar este punto con los niños menores, susúrrenles una instrucción al oído y anímenlos a seguirla.

“Conoce al hermano José”, página 58: Consideren mostrar una ilustración de José Smith mientras leen una lista de datos acerca de él que se encuentran en el artículo. Si lo desean, pueden jugar un juego después de la lección para ver cuántos datos recuerda la familia.

Esas palabras”, página 60: Tras leer la historia como familia, consideren analizar lo que pueden decir los miembros de la familia si alguien que está cerca de ellos usa malas palabras. Podrían también explicarles a los niños pequeños por qué se nos manda en Éxodo 20:7 no tomar el nombre del Señor en vano (véase también D. y C. 63:60---64).

Compartir conversiones y el Espíritu

Cuando yo asistía a un barrio de jóvenes adultos, iba a la noche de hogar con mi familia de barrio. Una de las noches de hogar más memorables para mí fue una noche cuando los misioneros de tiempo completo estuvieron a cargo.

Los élderes invitaron a varios conversos de nuestro barrio a compartir la historia de su conversión. Mientras los conversos hablaban, la presencia del Espíritu era innegable.

Después de que compartieron sus historias, mi mente se remontó a mis propias experiencias misionales como misionera de tiempo completo y también como misionera de toda la vida. Volví a evaluar lo que yo hacía para compartir el Evangelio diariamente y continué reflexionando en ello por varias semanas.

Más adelante, cuando me llamaron para encargarme de la noche de hogar del barrio, me propuse seguir teniendo la actividad de la “noche de historias de conversión” periódicamente, y pedir a distintos conversos del barrio que participaran.

Janna McFerson, California, EE. UU.