Respuestas de los líderes de la Iglesia

Cómo obtener un testimonio

Del Cuórum de los Doce Apóstoles

De un discurso de la Conferencia General de abril de 2008.

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El primer paso para adquirir cualquier tipo de conocimiento es tener un verdadero deseo de saber. En el caso del conocimiento espiritual, el siguiente paso es preguntar a Dios en oración sincera. Tal como leemos en la revelación moderna: “Si pides, recibirás revelación tras revelación, conocimiento sobre conocimiento, a fin de que conozcas los misterios y las cosas apacibles, aquello que trae gozo, aquello que trae la vida eterna” (D. y C. 42:61).

Esto es lo que Alma escribió acerca de lo que él hizo: “He aquí, he ayunado y orado muchos días para poder saber estas cosas por mí mismo. Y ahora sé por mí mismo que son verdaderas; porque el Señor Dios me las ha manifestado por su Santo Espíritu” (Alma 5:46).

Al tener el deseo y buscar, debemos recordar que adquirir un testimonio no es algo pasivo, sino un proceso en el que se espera que hagamos algo. Jesús enseñó: “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta” (Juan 7:17).

Otra forma de buscar un testimonio parece asombrosa al compararla con los métodos para obtener otros tipos de conocimiento. Obtenemos el testimonio o lo fortalecemos al expresarlo. Alguien incluso sugirió que algunos testimonios se obtienen mejor al estar de pie expresándolos, que al estar de rodillas orando para recibirlos.

Un testimonio personal es fundamental para nuestra fe. Por consiguiente, las cosas que debemos hacer para adquirir, fortalecer y conservar el testimonio son vitales para nuestra vida espiritual. Además de las que ya se han mencionado, debemos participar semanalmente de la Santa Cena (véase D. y C. 59:9) a fin de merecer la preciada promesa de que “siempre [podamos] tener Su Espíritu con [nosotros]” (D. y C. 20:77). Naturalmente, ese Espíritu es la fuente de nuestro testimonio.