Prólogo

El Antiguo Testamento: Guía de estudio para el miembro de la clase, 2001


Este curso de estudios se concentra principalmente en las enseñanzas del Antiguo Testamento, pero abarca también los libros de Moisés y de Abraham, que forman parte de la Perla de Gran Precio. Juntos, estos libros nos dan un relato de los tratos de Dios con Su pueblo desde la época del concilio de los cielos hasta unos siglos antes del nacimiento del Salvador; nos proporcionan ejemplos extraordinarios de fe y obediencia; a la vez, muestran las consecuencias del olvidar a Dios, desobedecerle u oponerse a Él. Además, hay en estos libros profecías que dan testimonio del nacimiento, la expiación, la segunda venida y el reino milenario del Salvador.

En esta guía de estudio se hace una reseña de cada asignación de lectura semanal, se hacen preguntas que proporcionan ideas para aplicar las enseñanzas en nuestra vida, y se sugieren referencias adicionales de pasajes de las Escrituras con el fin de aclarar y ampliar su estudio. (La Guía para el Estudio de las Escrituras que se encuentra a continuación de La Perla de Gran Precio proporciona también muchas explicaciones útiles.) La guía de estudio se ha preparado para utilizarla en las siguientes formas:

  1. a.

    El estudio individual de las Escrituras. Las preguntas de aplicación personal de las enseñanzas que se incluyen en cada asignación de lectura le harán ver cómo le ayudan las enseñanzas de los Profetas del Antiguo Testamento a acercarse a Cristo.

  2. b.

    El estudio de las Escrituras en familia. Esta guía de estudio será una ayuda invalorable para las lecciones de las noches de hogar y para otros diálogos de la familia.

  3. c.

    La preparación para los análisis en la clase. Al estudiar las asignaciones de lectura y reflexionar acerca de las preguntas de aplicación personal de las enseñanzas, se preparará mejor para hacer contribuciones significativas en su clase de Doctrina del Evangelio.

Al recibir la guía del Espíritu en su estudio, usted podrá testificar como Job: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo” (Job 19:25).