“Levantémonos y edifiquemos”

El Antiguo Testamento: Guía de estudio para el miembro de la clase, 2001


Estudie los siguientes pasajes de las Escrituras y ore al respecto:

  1. a.

    Esdras 1–6. El rey Ciro da la libertad a los judíos que han estado cautivos en Babilonia y les pide que regresen a Jerusalén y vuelvan a edificar el templo (Esdras 1). Zorobabel y Jesúa conducen a aproximadamente cincuenta mil personas de regreso a Jerusalén y se comienza la reconstrucción del templo (Esdras 2–3). Los samaritanos se ofrecen para ayudar en la construcción del templo, pero rechazan su ofrecimiento y entonces tratan de parar la obra; la edificación se detiene (Esdras 4). Varios años más tarde, los profetas Hageo y Zacarías exhortan a los judíos a terminar el templo; los samaritanos continúan oponiéndose (Esdras 5; véase también Hageo 1). El rey Darío reitera el decreto de Ciro de reconstruir el templo y, finalmente, éste se termina y se dedica alrededor del año 515 a. C. (Esdras 6).

  2. b.

    Esdras 7–8. Esdras recibe permiso del rey Artajerjes de Persia para conducir a otro grupo de judíos de regreso a Jerusalén. Esdras y su pueblo ayunan y oran, y el Señor los protege.

  3. c.

    Nehemías 1–2, 4; 6. Al enterarse de que los judíos que habían regresado a Jerusalén se encontraban “en gran mal y afrenta”, Nehemías recibe permiso del rey Artajerjes para ir a Jerusalén a reedificar los muros de la ciudad (Nehemías 1–2). Los enemigos de los judíos tratan de impedir que el pueblo lo haga. Nehemías hace que la obra siga adelante hasta que los muros se terminan (Nehemías 4; 6).

  4. d.

    Nehemías 8. Una vez que los muros se hubieron terminado de construir alrededor de Jerusalén, Esdras lee las Escrituras al pueblo. La gente llora y desea obedecer las palabras de la ley.

Después que Nabucodonosor murió en el año 582 a. C., el poder de Babilonia declinó rápidamente. En 539 a. C., esta ciudad cayó ante los medos y los persas, que se habían unido bajo el mando de Ciro (véase Daniel 5). Al contrario de lo que había sido Nabucodonosor, Ciro fue un gobernante benevolente que trataba con bondad a los pueblos que conquistaba y respetaba sus religiones.

Poco después de haber tomado Babilonia, Ciro exhortó a los judíos (israelitas) de su imperio a regresar a Jerusalén y reconstruir el templo.

En el año 458 a. C., Esdras, un sacerdote y escriba judío, condujo desde Babilonia a otro grupo de judíos de regreso a Jerusalén. Nehemías, un judío que ocupaba el alto cargo de copero (mayordomo) en la corte del rey de Babilonia, recibió una comisión real que le autorizaba a reconstruir los muros de Jerusalén. Nehemías y Esdras unieron sus esfuerzos para ayudar a los judíos a llevar a cabo esa empresa.

• ¿Qué hizo Nehemías cuando Sanbalat le pidió que parara de trabajar y se reuniera con él? (Véase Nehemías 6:1–4.) ¿De qué manera tratan algunas personas en la actualidad de alejar a los miembros de la Iglesia de la obra del Señor? ¿Qué debemos hacer cuando eso ocurra?

• ¿Por cuánto tiempo leyó Esdras las Escrituras al pueblo? (Véase Nehemías 8:3, 17–18.) ¿Cómo reaccionó el pueblo? (Véase Nehemías 8:3, 6, 9, 12.) ¿Cómo podemos poner más atención al leer las Escrituras? ¿Cómo podemos cultivar por ellas la misma clase de entusiasmo que tuvo esa gente?

Lectura complementaria: Hageo 1; “Esdras“, Guía para el Estudio de las Escrituras, págs. 65–66; “Nehemías”, Guía para el Estudio de las Escrituras, pág. 147.