6: ¿Cómo desarrollo atributos semejantes a los de Cristo?

Predicad Mi Evangelio: Una guía para el servicio misional, 2004


Considere esto

  • ¿Cómo puedo desarrollar atributos que me hagan más poderoso y eficaz como ministro del Evangelio de Jesucristo?

  • El desarrollar atributos semejantes a los de Cristo, ¿cómo me ayudará a cumplir mi objetivo como misionero?

  • ¿Cuál es el atributo que más necesito desarrollar?

Al principio de Su ministerio terrenal, Jesucristo anduvo por la costa del mar de Galilea y llamó a dos pescadores, Pedro y Andrés. “Venid en pos de mí”, les dijo, “y os haré pescadores de hombres” ((Mateo 4:19; véase también Marcos 1:17). El Señor lo ha llamado también a usted para hacer Su obra, y lo invita a seguirlo. La invitación de seguir a Cristo es una exhortación a seguir Su ejemplo y a llegar a ser como Él.

Algunos capítulos de Predicad Mi Evangelio se concentran en lo que usted debe hacer siendo misionero: cómo estudiar, cómo enseñar, cómo utilizar el tiempo con sabiduría. Pero tan esencial como lo que usted haga es la clase de persona que sea.

El Evangelio restaurado lo habilita para llegar a ser como el Padre Celestial y como Jesucristo. El Salvador ha mostrado el camino. Él dio el ejemplo perfecto, y nos manda que lleguemos a ser como Él es (véase 3 Nefi 27:27). Aprenda de Él y trate de incorporar en su vida los atributos que Él posee. Por medio del poder de Su expiación, usted puede lograr esa meta y llevar a otras personas a lograrla también.

Las Escrituras describen los atributos semejantes a los de Cristo que es esencial que llegue a desarrollar como misionero y durante toda su vida. Estudie los pasajes de ese capítulo y, al estudiar otros pasajes, fíjese en otros ejemplos de atributos semejantes a los de Cristo.

Los atributos semejantes a los de Cristo son dones de Dios que usted recibe a medida que emplee su albedrío con rectitud. Pida a su Padre Celestial que lo bendiga con esos atributos; usted no puede desarrollarlos sin la ayuda de Él. Con el deseo de complacer a Dios, reconozca sus debilidades y tenga la disposición y el anhelo de mejorar.

Estudio de las Escrituras

    ¿Qué relación hay entre los primeros principios del Evangelio y los atributos semejantes a los de Cristo?

  • Moroni 8:25–26

Ideas para estudiar este capítulo

  • Mientras completa la “Actividad de atributos” que está al final de este capítulo, determine cuál es el atributo que usted más necesite o desee desarrollar. Estudie la sección que se refiere a ese atributo particular y fíjese metas para desarrollarlo.

  • Lea todo el capítulo, sin estudiar las Escrituras mencionadas, y determine cuál es el que debe estudiar más a fondo. Estudie después los pasajes de las Escrituras que están relacionados con ese atributo. Busque otros pasajes no mencionados en el capítulo que enseñen sobre ese tema. Anote en su diario de estudio las ideas que se le ocurran para desarrollar el atributo.

  • Determine qué atributo desea estudiar. Siga el modelo indicado bajo el subtítulo “Cómo desarrollar atributos semejantes a los de Cristo”, que se encuentra al final del capítulo.

La fe en Jesucristo

portrait of Christ

© 1989 Conceptions Unlimited Investments, Inc. Prohibida su reproducción.

Si usted tiene fe en Cristo, entonces cree que Él es el Hijo de Dios, el Unigénito del Padre en la carne; lo acepta como su Salvador y Redentor, y sigue Sus enseñanzas; cree que puede recibir el perdón de sus pecados por medio de su Expiación. La fe en Cristo significa que usted confía en Él y está seguro de que Él lo ama.

La fe lleva a la acción, que incluye el arrepentimiento, la obediencia y el servicio dedicado. Si usted tiene fe en Jesucristo, confía en el Señor lo bastante para seguir Sus mandamientos aun cuando no entienda completamente la razón de cada uno; logra lo que el Señor quiere que logre; contribuye al bien de su propia vida y al de otras personas; es capaz de hacer milagros de acuerdo con la voluntad del Señor. Su fe se manifestará a través de su diligencia y de su obra.

La fe es un principio del poder. Dios obra por medio del poder, pero generalmente lo ejerce en respuesta a la fe (véase Moroni 10:7). Él obra de acuerdo con la fe de Sus hijos. La duda y el temor son opuestos a la fe.

Su fe aumentará mediante el estudio diligente, la oración, el servicio dedicado y la obediencia a las impresiones del Espíritu Santo y a los mandamientos.

Su fe en Jesucristo aumentará a medida que usted lo conozca mejor y aprenda Sus enseñanzas. Al explorar las Escrituras y escudriñarlas, usted aprende sobre Su manera de actuar, Su amor por toda la gente y Sus mandamientos.

La fe incluye la confianza en la misión y en el poder del Espíritu Santo. Por medio de la fe, usted recibe respuesta a sus oraciones y la inspiración personal que lo guiará en la obra del Señor.

Estudio de las Escrituras

    ¿Qué es la fe?

  • Alma 32:21

  • Éter 12:6

  • Hebreos 11:1; véase la nota b en la versión en inglés de la Biblia

  • Guía para el estudio de las Escrituras, “Fe”

  • Leales a la fe, “Fe”, págs. 90–92

La esperanza

La esperanza es una firme confianza en que el Señor cumplirá las promesas que le ha hecho, y se manifiesta a través de la tranquilidad, el optimismo, el entusiasmo y una perseverancia paciente. Es creer y esperar que algo bueno va a ocurrir. Si usted tiene esperanza, sigue adelante a través de pruebas y dificultades con la confianza y la tranquilidad de que todas las cosas obrarán juntamente para su bien. La esperanza le ayuda a vencer el desánimo. Las Escrituras describen muchas veces la esperanza en Jesucristo como una tranquilidad de que heredaremos la vida eterna en el reino celestial.

El presidente James E. Faust enseñó lo siguiente:

“Al ser nosotros, los discípulos, bendecidos con la esperanza, tratemos de llegar a todo el que, sea por lo que fuere, se haya apartado ‘de la esperanza del evangelio’ (Colosenses 1:23); tratemos de levantar las manos que hayan caído desesperanzadas”.

ÉLDER NEAL A. MAXWELL

“EL ‘FULGOR PERFECTO DE ESPERANZA’”, LIAHONA, ENERO DE 1995, PÁG. 41.

“La esperanza es el ancla de nuestras almas…

“La esperanza consiste en confiar en las promesas de Dios, es tener fe en que si obedecemos ahora, las bendiciones que anhelamos se cumplirán en el futuro…

La caridad y el amor

Christ in Gethsemane

© 2001 Simon Dewey. Prohibida la reproducción.

Una vez, un hombre preguntó a Jesús: “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?”. Jesús respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:36–39).

La caridad es “el amor puro de Cristo” (Moroni 7:47) e incluye el amor eterno de Dios por todos Sus hijos. Nosotros debemos tratar de desarrollar esa clase de amor. Si usted está lleno de caridad, obedece los mandamientos de Dios y hace todo lo posible por servir a los demás y por ayudarles a recibir el Evangelio restaurado.

La caridad es un don de Dios. El profeta Mormón dijo que debemos orar “al Padre con toda la energía de [nuestros] corazones, que [seamos] llenos de este amor” (Moroni 7:48). Si sigue ese consejo y se esfuerza por hacer obras de rectitud, aumentará su amor por todas las personas, especialmente por aquellas con las cuales trabaje. Llegará a sentir un sincero interés en el bienestar eterno y la felicidad de los demás; los verá como hijos de Dios que son, con el potencial de llegar a ser como el Padre Celestial, y se esforzará en bien de ellos. Evitará sentimientos negativos como el enojo, la envidia, la lujuria o la codicia; evitará también la tendencia a juzgar a los demás, criticarlos o decir cosas negativas sobre ellos; se esforzará por entenderlos y comprender sus puntos de vista; será paciente con ellos y tratará de ayudarles cuando tengan dificultades o estén desanimados. La caridad, al igual que la fe, lleva a la acción. Usted la desarrollará al buscar oportunidades de servir a los demás y de dar de sí en beneficio de ellos.

Estudio de las Escrituras

La virtud

La virtud tiene su origen en los pensamientos y deseos más íntimos. Es un modelo de pensamiento y conducta que se basa en normas morales elevadas. Como el Espíritu Santo no mora en tabernáculos impuros, la virtud es un requisito esencial para recibir la guía del Espíritu. Lo que usted opte por pensar y hacer cuando está solo y cree que nadie lo observa es una indicación clara de su virtud.

Las personas virtuosas son espiritualmente limpias y puras, que se concentran en pensamientos rectos y ennoblecedores y eliminan de su mente los que sean indignos y conduzcan a acciones inapropiadas. Son personas que obedecen los mandamientos de Dios y siguen el consejo de los líderes de la Iglesia; oran a fin de tener fortaleza para resistir la tentación y hacer lo correcto. De inmediato se arrepienten de cualquier pecado o equivocación. Son dignas de tener una recomendación para el templo.

Su mente es como el escenario de un teatro; pero en ese escenario sólo puede haber un actor a la vez; si el escenario se deja vacío, muchas veces entran en él pensamientos tenebrosos y pecaminosos para tentarlo. Sin embargo, esas ideas no tienen poder si el escenario de su mente está ocupado con pensamientos sanos, como la letra de un himno o un versículo de las Escrituras que haya memorizado y que pueda recordar en un momento de tentación. Si controla el escenario de su mente, puede tener éxito en resistir impulsos persistentes de ceder a la tentación y de dejarse vencer por el pecado. Puede llegar a ser puro y virtuoso.

Estudio de las Escrituras

El conocimiento

El Señor nos mandó: “…buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe” (D. y C. 88:118). También advirtió: “Es imposible que el hombre se salve en la ignorancia” (D. y C. 131:6). Busque conocimiento, especialmente conocimiento espiritual. Estudie las Escrituras todos los días y también estudie las palabras de los profetas vivientes. Por medio del estudio y de la oración, procure encontrar ayuda para sus dudas, dificultades y oportunidades particulares. Preste atención especial a los pasajes de las Escrituras que pueda emplear cuando enseñe y cuando conteste preguntas relacionadas con el Evangelio restaurado.

Piense de qué manera puede usted aplicar a sí mismo los principios del Evangelio. Si estudia diligentemente, con oración y con sincera intención, el Espíritu Santo le iluminará la mente, le enseñará y le ayudará a entender el significado de las Escrituras y de las enseñanzas de nuestros profetas. También puede adquirir conocimiento observando a otras personas, especialmente a los líderes de la Iglesia, y escuchándolos. Como Nefi, usted podrá decir: “…Porque mi alma se deleita en las escrituras, y mi corazón las medita… He aquí, mi alma se deleita en las cosas del Señor, y mi corazón medita continuamente en las cosas que he visto y oído” (2 Nefi 4:15–16).

Estudio de las Escrituras

La paciencia

La paciencia es la capacidad de soportar las demoras, los problemas, la oposición y el sufrimiento sin enojo, frustración ni ansiedad. Es la habilidad de hacer la voluntad del Señor y aceptar las cosas a Su tiempo. Si usted es paciente, es capaz de soportar las presiones y de enfrentar la adversidad con calma y esperanza. La paciencia está relacionada con la esperanza y la fe; o sea, debe esperar el cumplimiento de las bendiciones prometidas por el Señor.

Usted necesita paciencia en sus experiencias y relaciones cotidianas, especialmente con su compañero. Debe ser paciente con todas las personas, incluso usted mismo, al esforzarse por vencer las faltas y las debilidades.

“La vida está llena de dificultades, algunas más penosas que otras. Parecería que hay una infinidad de pruebas para todos. El problema es que muchas veces esperamos soluciones instantáneas para las dificultades, olvidando que frecuentemente es necesario que pongamos en práctica la virtud celestial de la paciencia”.

PRESIDENTE THOMAS S. MONSON

“LA PACIENCIA: UNA VIRTUD CELESTIAL”, LIAHONA, ENERO DE 1996, PÁG. 66.

Actividad: estudio personal

  • Estudie Mosíah 28:1–9. ¿Qué deseos tenían los hijos de Mosíah?

  • ¿Qué consejo dio el Señor a aquellos misioneros? (Véase Alma 17:10–11 y 26:27.)

  • ¿Cuáles fueron algunos de los resultados que obtuvieron por su paciencia y diligencia? (Véase Alma 26.)

  • Escriba sus respuestas en el diario de estudio.

Estudio de las Escrituras

La humildad

Christ in Gethsemane

La humildad es la disposición a someterse a la voluntad del Señor y darle a Él el honor por lo que se logre; en ella se incluyen la gratitud por las bendiciones que se reciben de Él y un reconocimiento de la constante necesidad de Su ayuda divina. La humildad no es una señal de debilidad, sino de fortaleza espiritual. Si usted confía humildemente en Él y reconoce Su poder y misericordia, puede tener la tranquilidad de saber que los mandamientos del Señor son para su bien; siente la confianza de que, si se apoya en Él, podrá hacer lo que sea que Él requiera de usted; también está dispuesto a confiar en Sus siervos escogidos y seguir los consejos de ellos. La humildad le ayudará, a medida que se esfuerce por ser obediente, a trabajar arduamente y a prestar servicio abnegado.

Lo opuesto a la humildad es el orgullo, que las Escrituras condenan. Ser orgulloso significa poner más confianza en sí mismo que en Dios o en Sus siervos; también significa dar mayor importancia a lo que proviene del mundo que a lo que proviene de Dios. Las personas orgullosas toman el honor para sí en lugar de dar a Dios la gloria. El orgullo es competitivo: los orgullosos pretenden tener más que otros y se creen mejores que los demás. Por lo general, el orgullo da como resultado sentimientos de ira y de odio, y es una gran piedra de tropiezo.

Estudio de las Escrituras

La diligencia

La diligencia es el esfuerzo constante, uniforme, empeñoso y enérgico para hacer la obra del Señor. Él espera que usted trabaje diligentemente, con persistencia y gran empeño y atención. Un misionero diligente trabaja positiva y eficientemente. La diligencia en las labores misionales es una expresión de su amor por el Señor y por Su obra. Si es diligente, siente gozo y satisfacción en sus labores.

Haga muchas cosas buenas por su propia voluntad (véase D. y C. 58:27). No espere a que los líderes le digan lo que tiene que hacer. Continúe trabajando hasta que haya hecho todo lo posible, aun cuando esté cansado. Concéntrese en las cosas importantes y evite perder el tiempo. Ore para tener guía y fortaleza. Planifique regularmente y con eficacia. Evite todo lo que lo distraiga de sus pensamientos o acciones.

“Muchas veces he dicho que uno de los mayores secretos del trabajo misional ¡es el trabajo! Si el misionero trabaja, obtendrá el Espíritu; si lo obtiene, enseñará por el Espíritu; y si enseña por el Espíritu, llegará al corazón de las personas y él mismo será feliz. No sentirá nostalgia por el hogar ni se preocupará por la familia, pues todo su tiempo, talento e intereses estarán concentrados en la obra del ministerio. Trabajo, trabajo, trabajo; no existe ningún substituto satisfactorio, especialmente en la obra misional”.

PRESIDENTE EZRA TAFT BENSON

THE TEACHINGS OF EZRA TAFT BENSON, 1988, PÁG. 200.

Estudio de las Escrituras

La obediencia

Por ser misionero, se espera de usted que guarde los mandamientos por su propia voluntad, que obedezca las reglas de la misión y que siga el consejo de sus líderes. La obediencia es la primera ley del cielo y es un acto de fe. A veces, quizás se le pida que haga algo que usted no entienda por completo. Al obedecer, aumentarán su fe, su conocimiento, su prudencia, su testimonio y tendrá más protección y libertad. Esfuércese por ser obediente al Señor, al Profeta viviente y al presidente de la misión.

“La disciplina de la obediencia diaria y de la vida limpia crea a su alrededor una armadura de protección y salvaguarda de las tentaciones que los acechan a lo largo de su vida terrenal”.

ÉLDER L. TOM PERRY

VÉASE “LLAMADOS A SERVIR”, LIAHONA, JULIO DE 1991, PÁG. 42.

Estudio de las Escrituras

Cómo desarrollar atributos semejantes a los de Cristo

Al estudiar y tratar de desarrollar los atributos que se describen en este capítulo y otros que se encuentran en las Escrituras, puede serle de utilidad seguir estas sugerencias:

  • Determine cuál es el atributo que desea desarrollar.

  • Escriba una definición y una descripción de ese atributo.

  • Anote preguntas para responder a medida que estudie.

  • Haga una lista de los pasajes de las Escrituras que enseñen acerca de ese atributo y estúdielos atentamente.

  • Anote sus sentimientos e impresiones al respecto.

  • Póngase metas y haga planes para aplicar ese atributo en su vida diaria.

  • Ore para que el Señor le ayude a desarrollar el atributo.

  • Evalúe periódicamente su progreso en el desarrollo de cada atributo.

Actividad: estudio personal

Elija un atributo de este capítulo o de las Escrituras. Siga las sugerencias anteriores para comprender y planear mejor la forma de desarrollarlo.

missionary badge

Observe la placa de su nombre. ¿En qué se diferencia de la que pueda usar el empleado de una compañía? Fíjese que las dos partes más prominentes son su nombre y el nombre del Salvador. ¿Qué puede hacer para asegurarse de representarlo a Él como uno de Sus discípulos? ¿Por qué es importante que la gente relacione su nombre con el del Salvador en forma positiva? Anote sus ideas en el diario de estudio.

Estudio de las Escrituras

Recuerde esto

  • Usted necesita ser un misionero semejante a Cristo, no sólo hacer la obra misional.

  • El aprender a ser como Cristo es una labor de toda la vida.

  • Usted sigue el ejemplo de Cristo, o sea, desarrolla Sus atributos, acción por acción y decisión por decisión.

  • El cambio para llegar a ser como Cristo exige el ejercicio de la fe, así como el arrepentimiento, la obediencia a los convenios, la recepción de una porción mayor del Espíritu Santo y el perseverar hasta el fin.

Ideas para el estudio y la práctica

    Estudio personal

  • Prepare un discurso de cinco minutos sobre uno de los atributos que se analizan en este capítulo.

  • Fíjese en la Guía para el estudio de las Escrituras para buscar ejemplos de la forma en que el Salvador demostró los atributos que se describen en este capítulo. Anote en el diario de estudio lo que aprenda.

  • Periódicamente, complete la “Actividad de atributos” que está al final de este capítulo.

  • Busque uno de los atributos que se mencionan en este capítulo y pregúntese lo siguiente:

    • ¿Cómo puedo desarrollar yo ese atributo?

    • ¿Qué cambios debe haber en mi corazón, mente y acciones para desarrollar ese atributo?

    • La obediencia a los convenios, ¿cómo me ayudará a desarrollar ese atributo?

    • El desarrollo de ese atributo, ¿de qué modo me ayudará a ser digno del Santo Espíritu y a convertirme en un ministro mejor del Evangelio de Jesucristo?

  • Busque ejemplos de atributos semejantes a los de Cristo en los hombres y las mujeres de las Escrituras. Anote sus impresiones en el diario de estudio.

    Estudio con el compañero

  • Estudien en la biblioteca misional las referencias a los atributos semejantes a los de Cristo.

  • Analicen la forma en que se relacionan entre sí los diversos atributos. Por ejemplo:

    • ¿En qué se relacionan la fe y la diligencia?

    • ¿De qué manera están relacionados la humildad y el amor?

    • El conocimiento, ¿cómo fortalece la paciencia?

    Reuniones de distrito y conferencias de zona

  • Varios días antes de la reunión de distrito y de la conferencia de zona pida a cada uno de los misioneros que seleccione uno de los atributos que se mencionan en este capítulo o en las Escrituras y que prepare un discurso de cinco minutos sobre ese atributo en particular, incluyendo los pasajes de las Escrituras que le hayan ayudado en la tarea.

    Dedique un tiempo de la reunión para que unos cuantos misioneros presenten sus discursos.

  • Divida los misioneros en tres grupos y déles la siguiente asignación:

    Grupo 1: Que lean 1 Nefi 17:7–16 y contesten estas preguntas:

    • ¿Cómo ejerció Nefi su fe?

    • ¿Qué hizo Nefi que fue semejante a lo que haría Cristo?

    • ¿Qué promesas le hizo el Señor a Nefi si era fiel y guardaba los mandamientos?

    • ¿Cómo se aplica ese relato a la obra misional?

    Grupo 2: Que lean Jacob 7:1–15 y contesten las siguientes preguntas:

    • ¿Por qué tuvo Jacob una fe bastante fuerte como para resistir el ataque de Sherem?

    • ¿Cómo ejerció Jacobo la fe al hablar con Sherem?

    • ¿En qué se asemejaron las acciones de Jacob a las de Cristo?

    • ¿Qué podemos hacer para desarrollar una fe como la de Jacob?

    Grupo 3: Que lean José Smith—Historia 1:8–18 y contesten las siguientes preguntas:

    • ¿Cómo ejerció José Smith la fe en Jesucristo?

    • ¿Cómo se puso a prueba su fe?

    • ¿Qué hizo él que haya sido similar a lo que haría Cristo?

    • ¿Qué podemos hacer para seguir el ejemplo de José Smith?

    Después de que los grupos terminen, reúna a todos los misioneros y pídales que hablen de lo que analizaron en los grupos.

  • Cuente una experiencia que haya tenido en la que la fe de otra persona le haya bendecido o inspirado.

  • Diga a los misioneros que se fijen en la “Actividad de atributos”. Dé una hoja de papel a cada uno para que escriba sus respuestas.

    Cuando hayan terminado de escribir, exhórtelos a que se establezcan metas personales.

    Pida a unos cuantos misioneros que expliquen lo que aprendieron y lo que sintieron al completar la hoja.

    Exprese su testimonio de la importancia de desarrollar atributos semejantes a los de Cristo.

    Presidente de misión

  • Pida a los misioneros que lean uno de los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento o 3 Nefi 11–28. Dígales que subrayen lo que hizo el Salvador y que ellos también puedan hacer.

  • Emplee la idea de establecerse metas y de planear para enseñar a los misioneros sobre la diligencia. Demuéstreles por qué la diligencia para concentrarse en las demás personas es una expresión de amor.

  • Durante las entrevistas, pida a los misioneros que le hablen del atributo que estén tratando de desarrollar.

  • En una conferencia de zona, anime a los misioneros a decir qué atributos semejantes a los de Cristo admiran en su compañero.

ACTIVIDAD DE ATRIBUTOS

Lea cada uno de los conceptos que aparecen a continuación. Determine hasta qué punto la declaración se aproxima a la verdad en cuanto a usted, y elija la respuesta más apropiada de la clave para las respuestas. Escriba en su diario de estudio la respuesta a cada concepto. El progreso espiritual es un proceso gradual y, como nadie es perfecto, usted debe estar preparado para tener un puntaje más alto en algunos conceptos que en otros.

1

= Nunca

2

= A veces

3

= A menudo

4

= Casi siempre

5

= Siempre

    La fe

  1. 1.

    Creo en Cristo y lo acepto como mi Salvador. (2 Nefi 25:29)

  2. 2.

    Tengo la seguridad de que Dios me ama. (1 Nefi 11:17)

  3. 3.

    Confío tanto en el Salvador que acepto Su voluntad y quiero hacer cualquier cosa que Él me pida. (1 Nefi 3:7)

  4. 4.

    Creo firmemente que por medio de la expiación de Jesucristo se me pueden perdonar todos mis pecados. (Enós 1:5–8)

  5. 5.

    Tengo tal fe en Cristo que obtengo respuesta a mis oraciones. (Mosíah 27:14)

  6. 6.

    Pienso en el Salvador durante el día y recuerdo lo que Él ha hecho por mí. (D. y C. 20:77, 79)

  7. 7.

    Tengo la fe necesaria para lograr que me ocurra lo bueno a mí así como a otras personas. (Éter 12:12)

  8. 8.

    Por el poder del Espíritu Santo, sé que el Libro de Mormón es verdadero. (Moroni 10:3–5)

  9. 9.

    Tengo tanta fe en Cristo que puedo lograr cualquier cosa que Él quiera que haga, incluso milagros si es necesario. (Moroni 7:33)

    La esperanza

  1. 10.

    Uno de mis deseos más grandes es heredar la vida eterna en el reino celestial de Dios. (Moroni 7:41)

  2. 11.

    Tengo confianza en que tendré una misión feliz y de éxito. (D. y C. 31:3–5)

  3. 12.

    Me siento en paz y soy optimista con respecto al futuro. (D. y C. 59:23)

  4. 13.

    Creo firmemente que algún día viviré con Dios y llegaré a ser como Él. (Éter 12:4)

    La caridad y el amor

  1. 14.

    Siento un deseo sincero de que otras personas tengan bienestar y felicidad eternos. (Mosíah 28:3)

  2. 15.

    Cuando oro, pido tener caridad, el amor puro de Cristo (Moroni 7:47–48)

  3. 16.

    Me esfuerzo por entender los sentimientos y el punto de vista de los demás. (Judas 1:22)

  4. 17.

    Perdono a los que me han ofendido o lastimado. (Efesios 4:32)

  5. 18.

    Trato de ayudar a los demás cuando están en dificultades o desalentados. (Mosíah 18:9)

  6. 19.

    Cuando es apropiado, digo a otras personas que las quiero y que estoy interesado en su bienestar. (Lucas 7:12–15)

  7. 20.

    Busco oportunidades de prestar servicio a los demás. (Mosíah 2:17)

  8. 21.

    Hago comentarios positivos sobre otras personas. (D. y C. 42:27)

  9. 22.

    Soy bondadoso y paciente con los demás, aun cuando sean personas de carácter difícil. (Moroni 7:45)

  10. 23.

    Me alegro con los logros de los demás. (Alma 17:2–4)

    La virtud

  1. 24.

    Soy de corazón limpio y puro. (Salmos 24:3–4)

  2. 25.

    No tengo deseos de obrar mal sino de hacer lo bueno. (Mosíah 5:2)

  3. 26.

    Soy responsable: hago lo que digo que voy a hacer. (Alma 53:20)

  4. 27.

    Me concentro en pensamientos correctos y nobles, y elimino de mi mente los pensamientos malos. (D. y C. 121:45)

  5. 28.

    Me arrepiento de mis pecados y me esfuerzo por vencer mis debilidades. (D. y C. 49:26–28)

  6. 29.

    Siento la influencia del Espíritu Santo en mi vida. (D. y C. 11:12–13)

    El conocimiento

  1. 30.

    Tengo la seguridad de que comprendo las doctrinas y los principios del Evangelio. (Éter 3:19–20)

  2. 31.

    Estudio diariamente las Escrituras. (Juan 5:39)

  3. 32.

    Me empeño en comprender la verdad y en buscar respuesta a mis preguntas. (D. y C. 6:7)

  4. 33.

    Recibo conocimiento y guía por medio del Espíritu. (1 Nefi 4:6)

  5. 34.

    Siento amor y aprecio por las doctrinas y los principios del Evangelio. (2 Nefi 4:15)

    La paciencia

  1. 35.

    Espero pacientemente que se cumplan las bendiciones y las promesas del Señor. (2 Nefi 10:17)

  2. 36.

    Soy capaz de esperar lo necesario sin fastidiarme ni sentir frustración. (Romanos 8:25)

  3. 37.

    Tengo paciencia y longanimidad ante los problemas que se me presentan en la misión. (Alma 17:11)

  4. 38.

    Soy paciente con las faltas y las debilidades de los demás. (Romanos 15:1)

  5. 39.

    Soy paciente conmigo mismo y confío en el Señor mientras me esfuerzo por vencer mis debilidades. (Éter 12:27)

  6. 40.

    Enfrento con calma y esperanza la adversidad y las aflicciones. (Alma 34:40–41)

    La humildad

  1. 41.

    Soy manso y humilde de corazón. (Mateo 11:29)

  2. 42.

    Dependo del Señor cuando necesito ayuda. (Alma 26:12)

  3. 43.

    Siento gratitud sincera por las bendiciones que he recibido del Señor. (Alma 7:23)

  4. 44.

    Mis oraciones son intensas y sinceras. (Enós 1:4)

  5. 45.

    Aprecio la guía que recibo de los líderes y maestros. (2 Nefi 9:28)

  6. 46.

    Me esfuerzo por someterme a la voluntad del Señor, sea cual sea. (Mosíah 24:15)

    La diligencia

  1. 47.

    Trabajo eficazmente, aunque nadie me presione ni me supervise. (D. y C. 58:26–27)

  2. 48.

    Concentro mis esfuerzos en lo más importante. (Mateo 23:23)

  3. 49.

    Ofrezco una oración personal por lo menos dos veces por día. (Alma 34:18–27)

  4. 50.

    Concentro mis pensamientos en mi llamamiento de misionero. (D. y C. 4:2, 5)

  5. 51.

    Me establezco metas y hago planes regularmente. (D. y C. 88:119)

  6. 52.

    Trabajo arduamente hasta que termino mi labor con éxito. (D. y C. 10:4)

  7. 53.

    Siento gozo y satisfacción en mis labores. (Alma 36:24–25)

    La obediencia

  1. 54.

    Cuando oro, pido fortaleza para resistir la tentación y hacer lo correcto. (3 Nefi 18:15)

  2. 55.

    Guardo los mandamientos que se requiere para ser digno de tener recomendación para el templo. (D. y C. 97:8)

  3. 56.

    De buena gana obedezco las reglas de la misión y sigo el consejo de los líderes. (Hebreos 13:17)

  4. 57.

    Me esfuerzo por vivir de acuerdo con las leyes y los principios del Evangelio. (D. y C. 41:5)