2018
He leído El Libro de Mormón
Junio de 2018


He leído El Libro de Mormón

En la Conferencia General de abril del 2017, el presidente Thomas S. Monson (1927–2018) nos instó: “Si no están leyendo el Libro de Mormón todos los días, por favor, háganlo” (“El poder del Libro de Mormón,” Liahona, mayo de 2017, pág. 86). Meses atrás, el presidente de la Estaca Las Américas, Carlos Javier Lantigua, en un discurso dado en una conferencia de estaca hizo la misma invitación a los miembros presentes.

Siguiendo la invitación de sus líderes, la hermana Niurka Polanco de Núñez, presidenta de la Sociedad de Socorro del Barrio Andrés, Boca Chica, tuvo la iniciativa de que se impartiera un curso de estudio del Libro de Mormón, donde las hermanas se reunieran una vez a la semana para leerlo y juntas aprender más sobre este libro especial de escrituras. Al inicio del curso, cada hermana hizo la meta personal de leer todo el Libro de Mormón antes de finalizar el año 2017.

Una vez concluido el curso en noviembre del 2017, se realizó una actividad titulada ‘He leído el Libro de Mormón’ a la cual fue invitada la presidencia de la estaca. Durante esta actividad las hermanas tuvieron la oportunidad de compartir su testimonio sobre el Libro de Mormón y relatar algunas experiencias que habían tenido al leer el libro. Muchas de ellas destacaron la importancia que tiene leer el pie de página y buscar las escrituras correlacionadas con la Biblia porque nos ayuda a ver que los dos libros se complementan, nos hace adquirir un testimonio de que ambos son la palabra de Dios y que la Iglesia es verdadera. El profeta José Smith dijo: “Declaré a los hermanos que el Libro de Mormón era el más correcto de todos los libros sobre la tierra, y la piedra clave de nuestra religión; y que un hombre se acercaría más a Dios al seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro” (véase la Introducción del Libro de Mormón). Quiénes lo han leído con un corazón dispuesto a entender, saben que esta es una declaración verdadera que nos hace el profeta José.

Finalmente, fue una actividad muy hermosa y edificante que recordó a todos los Santos de los Últimos Días en la estaca lo afortunados que somos de tener otro testamento de nuestro Salvador Jesucristo, que nos acerca más Dios.