Mensaje de la Primera Presidencia

El Señor necesita misioneros


Thomas S. Monson

El Señor necesita misioneros

En la conferencia general de octubre del año pasado hice un llamado para tener más misioneros. Todo joven digno y capaz debe prepararse para servir en una misión. El servicio misional es un deber del sacerdocio, una obligación que el Señor espera de nosotros, a quienes se nos ha dado tanto. Jóvenes, los amonesto a que se preparen para prestar servicio como misioneros. Consérvense limpios y puros, y dignos de representar al Señor. Preserven su salud y fortaleza. Estudien las Escrituras. En donde estén disponibles, participen en seminario e instituto. Familiarícense con el manual misional Predicad Mi Evangelio.

Hermanas: Aunque ustedes no tienen la misma responsabilidad del sacerdocio que la que tienen los hombres jóvenes de servir como misioneros de tiempo completo, ustedes aportan una valiosa contribución como misioneras y les agradecemos su servicio.

A los hermanos y hermanas mayores de la Iglesia, les recuerdo que el Señor necesita que muchos, muchos más de ustedes presten servicio como misioneros de tiempo completo. Si aún no llegan a la época de la vida en la que podrían servir una misión como matrimonio, los exhorto a prepararse ahora para el día en que ustedes y su cónyuge, y según lo permitan sus circunstancias, puedan hacerlo. Pocas veces en su vida disfrutarán del dulce espíritu y de la satisfacción que resultan del prestar servicio de tiempo completo juntos en la obra del Maestro.

Ahora bien, es posible que, por naturaleza, algunos de ustedes sean tímidos o se consideren incapaces de responder afirmativamente al llamado a servir. Recuerden que ésta es la obra del Señor, y que cuando estamos en los asuntos del Señor, tenemos derecho a recibir Su ayuda. El Señor fortalecerá las espaldas para que puedan soportar las cargas.

Otros, no obstante que sean dignos de servir, tal vez piensen que tienen asuntos más importantes que hacer. Bien recuerdo la promesa del Señor: “…yo honraré a los que me honran” (1 Samuel 2:30). Ninguno de nosotros honrará más a nuestro Padre Celestial y a nuestro Salvador que si servimos como misioneros devotos y caritativos.

Un ejemplo de ese servicio fue la experiencia misional de Juliusz y Dorothy Fussek, que fueron llamados a servir en Polonia. El hermano Fussek nació en Polonia, hablaba el idioma y amaba a la gente; la hermana Fussek nació en Inglaterra y era poco lo que sabía de Polonia y su gente. Confiando en el Señor, emprendieron su asignación; la obra era solitaria, e inmensa la tarea. En aquel tiempo no se había establecido una misión en Polonia, y a los Fussek se les dio la asignación de preparar el camino a fin de que se estableciera una misión.

¿Se desanimaron el élder y la hermana Fussek debido a la enormidad de su asignación? Ni por un instante. Sabían que su llamamiento provenía de Dios; suplicaron Su ayuda divina y se entregaron a la obra de todo corazón.

Con el tiempo, el élder Russell M. Nelson, del Quórum de los Doce Apóstoles; el élder Hans B. Ringger, en aquel tiempo de los Setenta; y yo, acompañados del élder Fussek, nos reunimos con el ministro de asuntos religiosos, Adam Wopatka, del gobierno polaco, a quien oímos decir: “Su iglesia es bien recibida; pueden construir edificios; pueden enviar a sus misioneros. Este hombre”, dijo, señalando a Juliusz Fussek, “ha servido bien a su iglesia. Pueden estar agradecidos por su ejemplo y su trabajo”.

Al igual que los Fussek, hagamos lo que debemos hacer en la obra del Señor; de ese modo, junto con Luliusz y Dorothy Fussek, podremos hacer eco del Salmo:

“Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.

“…no se adormecerá el que te guarda.

“He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel” (Salmo 121:2–4).

Cómo enseñar con este mensaje

En La Enseñanza: El llamamiento más importante” dice: “Comparta alguna experiencia personal en cuanto a la forma en que la aplicación de cierto principio del Evangelio ha sido una bendición en su vida. Invite a los miembros de la clase a compartir brevemente algunas de sus propias experiencias”, pág. 207). Lea este mensaje y después pregunte a los integrantes de la familia quién ha dicho el presidente Monson que debe servir en una misión. Relate experiencias personales que usted u otras personas hayan tenido al servir como misioneros de tiempo completo; o exprese sus planes para servir como misionero en el futuro. Pida a los miembros de la familia que compartan sus planes y experiencias positivas.

Jóvenes

En bicicleta hacia el futuro

Muchos jóvenes se preparan económicamente para servir en una misión. En África, parte de esa preparación es ahorrar suficiente dinero para un pasaporte. Sedrick Tshiambine ahorró lo que necesitaba de una manera que demostró mucha iniciativa: vendiendo plátanos desde la parte trasera de una bicicleta.

Sedrick vive en Luputa, República Democrática del Congo. Es uno de cuarenta y cinco jóvenes del Distrito de Luputa que trabaja a fin de ahorrar para conseguir un pasaporte para salir en una misión. En la RD del Congo, un pasaporte cuesta $250 dólares, lo que equivale a aproximadamente dos tercios del costo de la construcción de una casa.

Pero Sedrick no se desanimó; ahorró el dinero para su misión yendo en bicicleta de quince a treinta kilómetros desde Luputa a los pequeños pueblos donde compraba plátanos y después regresaba a través de la caliente sabana africana, con la bicicleta cargada de fruta, para venderla en la ciudad. Cada semana viajaba alrededor de 180 kilómetros a lo largo de los polvorientos caminos, pero sólo una vez se cayó debido a una carga desequilibrada.

Por su trabajo, Sedrick ganó aproximadamente $1.25 por semana, o $65.00 al año. Le tomó cuatro años ahorrar el dinero suficiente para comprar su pasaporte, pero ahora sabe que su futuro incluirá una misión de tiempo completo porque ya está económicamente preparado para responder al llamado a servir.

Niños

Me prepararé en mi juventud

Me prepararé

El presidente Thomas S. Monson me llamó para servir en una misión. Para ello, haré lo siguiente:

  • Me mantendré limpio, puro y digno de representar al Señor.

  • Mantendré mi salud y fuerza.

  • Oraré y estudiaré las Escrituras

Me prepararé para servir en una misión.

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(Firma)

Ilustraciones fotográficas por Hyun Gyu Lee, Matthew Reier y Craig Dimond.

Fotografías por Howard Collett y David Newman.