Gracias a la familia


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¿Han pensado alguna vez en todas las formas en que son bendecidos por ser parte de una familia?

No hay dos familias que sean iguales, sin embargo, Dios ordenó a la familia como “la unidad social más importante que pueda existir tanto en esta vida como en la eternidad”1. Independientemente de dónde vivas o de cómo sea tu familia, el Evangelio puede ayudarte a establecer relaciones más estrechas y adquirir mayor fortaleza espiritual a medida que trae felicidad a tu familia. Lee lo que adolescentes de diferentes partes del mundo dicen acerca del porqué la familia es importante para ellos.

La familia es eterna

Erin, de Carolina del Norte, EE. UU., y su familia (izquierda) siempre han tenido en mente una meta: llegar a ser una familia eterna. Sin embargo, el padre de Erin no era miembro de la Iglesia.

“Por supuesto que mi mamá y mis hermanos querían que mi padre también participara de las bendiciones del Evangelio. El evangelio de Jesucristo nos hacía felices y deseábamos que papá compartiera esa felicidad. Además, todos queríamos intensamente ser sellados como familia”, cuenta Erin.

Decididos a ser una familia eterna, Erin, sus hermanos y su madre, hacían todo lo posible por guardar los mandamientos y fortalecer su fe, y oraban juntos para que el Evangelio llegara al corazón de su padre.

Aunque tomó varios años, finalmente el padre de Erin fue bautizado y confirmado. Diez días después de su bautismo, él pudo bautizar al hermano y a la hermana menores de Erin. Muy pronto la familia alcanzará su meta de sellarse en el templo.

La familia nos fortalece y nos apoya

Desde el fallecimiento de su padre, Elizabeth y su hermano, Enaw, de Camerún, África, se han apoyado en su madre: “Ella ha sido nuestra ayuda desde que falleció nuestro padre. Dios nos ha bendecido y protegido en todo lo que hacemos”, dice Elizabeth.

La familia de Elizabeth (arriba) se unió mucho tras la muerte de su padre. Después de que se unieron a la Iglesia en 2010, Elizabeth y Enaw aprendieron en cuanto a la importancia eterna de la familia.

“Una de las cosas importantes que hemos aprendido [del Evangelio] es la importancia de la familia”, dice Elizabeth. “La familia ha sido muy importante para mí ya que, por medio de ella, he podido llegar a ser quien soy hoy”.

La familia nos ayuda a crecer y a tener paz

Adina, de Suiza, aprendió que los integrantes de la familia pueden ayudarse mutuamente a desarrollar talentos al participar juntos en actividades recreativas edificantes2. Su familia planifica una salida familiar mensual en la que aprenden más acerca de los pasatiempos de cada uno. “Nos da la oportunidad de dar a nuestros hermanos una idea más clara de nuestra vida y de las cosas que más nos gustan”, cuenta. En una ocasión, el padre enseñó a la familia a entrenar perros (abajo). “Fue lindo ver su entusiasmo y lo feliz que estaba por compartir uno de sus pasatiempos y una parte importante de su vida con nosotros”, recuerda Adina.

Mediante estas actividades familiares, Adina ha desarrollado muchas habilidades. También ha notado que siente más paz: “Con mi familia puedo descansar de las presiones de la vida cotidiana y respirar tranquila, así como obtener fortaleza y saber que no estoy sola. Estoy agradecida por ello ya que en el mundo actual todo es tan rápido y bullicioso. Me alegra tener un lugar donde pueda recuperar las energías y descansar”.

Aunque sus razones puedan ser diferentes, estos jóvenes han descubierto que pueden confiar en su familia y acudir a ella para obtener apoyo, paz y amor.

Familias dedicadas

Élder M. Russell Ballard

“La causa más importante de nuestra vida es nuestra familia. Si nos dedicamos a esta causa, mejoraremos todos los demás aspectos de nuestra vida y nos convertiremos, como pueblo y como Iglesia, en un ejemplo y un faro para todos los pueblos de la tierra”.

Élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, “Para hallar a los perdidos”, Liahona, mayo de 2012, pág. 98.

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    Notas

  1.   1.

    Guía para la Familia, librito, 2001, pág. 1.

  2.   2.

    Véase “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Liahona, noviembre de 2010, pág. 129.