Ayudas para el maestro

El Antiguo Testamento: Manual para el maestro, 2001


El presidente Gordon B. Hinckley dijo: “…espero que [la lectura de las Escrituras] se convierta en algo mucho más agradable de lo que es, y no sólo un deber, o sea, en un verdadero amor por la palabra de Dios. Les prometo que, a medida que las lean, su mente y su espíritu se iluminarán” (“La luz interior”, Liahona, julio de 1995, pág. 114).

El ser maestro de Doctrina del Evangelio le da la oportunidad de ayudar a los miembros de la clase a aprender a apreciar el Antiguo Testamento y a encontrar la iluminación que el presidente Hinckley prometió. Al enseñar, usted seguirá el ejemplo del Salvador, que amaba las Escrituras y las utilizaba para enseñar a Sus discípulos.

Casi inmediatamente después de Su resurrección, Jesús utilizó las Escrituras para enseñar grandes verdades a dos de Sus discípulos. Uno de ellos, llamado Cleofas, y su compañero caminaban por la ruta que llevaba a Emaús mientras hablaban sobre las noticias que recientemente habían oído de que el cuerpo de Jesús no estaba más en el sepulcro. En el camino, se les unió Jesús, pero ellos no lo reconocieron. Cuando Él les preguntó de qué hablaban y por qué estaban tristes, le comentaron sobre la Crucifixión y la Resurrección. Cuando Jesús oyó eso, les declaró “en todas las Escrituras lo que de él decían” (Lucas 24:27).

Cleofas y su compañero le pidieron al Salvador que se quedara con ellos y, cuando se sentaron a comer, se dieron cuenta de que era el Señor resucitado. Al desaparecer Él de la vista de Sus discípulos, se dijeron el uno al otro: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (Lucas 24:32).

Las Escrituras que hicieron arder el corazón de los discípulos eran de los libros de Moisés y de los Profetas, lo que conocemos en la actualidad como el Antiguo Testamento. Al enseñar esas mismas verdades sagradas, el Espíritu Santo testificará sobre su veracidad a la clase, tal como lo hizo a Cleofas y a su compañero.

El estudio del Antiguo Testamento fortalecerá el testimonio de los miembros de la clase acerca del Salvador y la determinación de éstos de vivir Su Evangelio. Además, al guiarlos el Espíritu en su estudio, ellos, como Job, podrán testificar: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo…” (Job 19:25).

El enseñar por medio del Espíritu

Al prepararse para enseñar la clase de Doctrina del Evangelio, es importante que busque la inspiración y la guía del Espíritu del Señor. “Y se os dará el Espíritu por la oración de fe”, dijo el Señor, “y si no recibís el Espíritu, no enseñaréis” (D. y C. 42:14). Recuerde que el Espíritu Santo es el maestro dentro del salón de clase.

La forma de buscar el Espíritu es por medio de la oración, el ayuno, el estudio diario de las Escrituras y la obediencia a los mandamientos. Mientras se prepare para dar la lección, ore para que el Espíritu le ayude a comprender las Escrituras y las necesidades de los miembros de la clase. El Espíritu puede ayudarle también a planear formas significativas de analizar los pasajes de las Escrituras y de aplicarlos al presente (1 Nefi 19:23). Con la colaboración del Espíritu, se convertirá en un instrumento eficaz en las manos del Señor para enseñar Su palabra a Sus hijos.

A continuación, se dan algunas sugerencias de lo que puede hacer para que el Espíritu reine en su clase:

  1. 1.

    Antes y después de impartir la lección, pida a los miembros de la clase que ofrezcan una oración. Durante la lección, ofrezca mentalmente una oración para que el Espíritu le guíe, llegue al corazón de los miembros de la clase y les testifique e inspire.

  2. 2.

    Utilice las Escrituras (véase más adelante “Cómo concentrarse en las Escrituras”).

  3. 3.

    Exprese su testimonio siempre que el Espíritu se lo indique y no solamente al final de la lección. Testifique sobre el Salvador; y con frecuencia, pida a los miembros de la clase que ellos también den su testimonio.

  4. 4.

    Utilice himnos, canciones de la Primaria y otra música sacra con el fin de preparar a los miembros de la clase para sentir el Espíritu.

  5. 5.

    Exprese el afecto que siente por los miembros de la clase y por las demás personas, así como también el amor que tiene hacia nuestro Padre Celestial y hacia Jesucristo.

  6. 6.

    Hable a los miembros de la clase sobre sus conocimientos, sus sentimientos y las experiencias que haya tenido relacionadas con los principios de la lección e invítelos a hacer lo mismo. Ellos también podrían decir cómo han puesto en práctica o enseñado los conceptos y principios analizados en las lecciones anteriores.

Cómo concentrarse en las Escrituras

El prepararse para la clase de Doctrina del Evangelio requiere un estudio diligente de las Escrituras, efectuado por medio de la oración. El Señor mandó: “No intentes declarar mi palabra, sino primero procura obtenerla…”. Al obtener Su palabra por medio del estudio de las Escrituras, el Señor promete que “será desatada tu lengua; luego, si lo deseas, tendrás mi Espíritu y mi palabra, sí, el poder de Dios para convencer a los hombres” (D. y C. 11:21).

Este manual es un instrumento que le servirá para enseñar las Escrituras. Exhorte a los miembros de la clase a llevar todos los domingos sus propios ejemplares de las Escrituras. Mencione los pasajes seleccionados de la Traducción de José Smith de la Biblia en inglés, que se encuentran a continuación de la Guía para el Estudio de las Escrituras.

Concentre en las Escrituras los análisis y las conversaciones que se efectúen durante el transcurso de la lección. Ejerza mucho juicio y prudencia al hacer comentarios y utilizar otras fuentes de información que no pertenezcan a ellas. A los miembros de la clase se les debe enseñar a obtener conocimiento e inspiración de las Escrituras y de los Profetas de los últimos días.

A todo miembro de la clase se le debe entregar un ejemplar del Antiguo Testamento, Guía de estudio para el miembro de la clase (34592 002). En este folleto se proporcionan resúmenes y preguntas que ayudarán a los miembros a comprender las Escrituras, a meditar sobre la forma en que pueden ponerlas en práctica y a prepararlos para el análisis en clase. Aliente a los padres a utilizar esta guía durante el estudio de las Escrituras que realicen en familia.

Formato de la lección

Este manual se ha escrito para las clases de Doctrina del Evangelio para adultos y jóvenes y se utilizará cada cuatro años. Las lecciones se han preparado con más información de la que probablemente usted pueda enseñar en el período de clase. Busque el Espíritu del Señor para seleccionar los relatos de las Escrituras, las preguntas y las actividades que satisfagan mejor las necesidades de los miembros de la clase.

Cada lección está compuesta de las siguientes secciones:

  1. 1.

    Objetivo. La presentación del objetivo le proporciona el concepto principal en el cual debe concentrarse al preparar y enseñar la lección.

  2. 2.

    Preparación. En la primera parte de esta sección, se resumen los relatos de las Escrituras que se indican en la reseña de la lección. En algunas lecciones se le sugieren lecturas adicionales con el fin de ampliar su comprensión. En muchas de las lecciones, se incluyen también en esta sección otras sugerencias para su preparación, tales como algunos materiales que podría resultarle conveniente llevar a la clase.

  3. 3.

    Actividad para despertar la atención. Esta sección consta de una actividad sencilla, de una lección práctica o de una pregunta que prepare a los alumnos para aprender, participar y sentir la influencia del Espíritu. Tanto si utiliza la actividad para despertar la atención que se encuentra en el manual u otra de su preferencia, es importante captar la atención de los miembros de la clase al comienzo de la lección. Esa actividad debe ser breve.

  4. 4.

    Análisis de las Escrituras y conceptos para poner en práctica. Ésta es la parte principal de la lección. Estudie los relatos de las Escrituras y ore al respecto para enseñarlos y analizarlos eficazmente. Utilice las sugerencias que se dan en “Ayudas para la enseñanza de las Escrituras” (que aparece más adelante) para enseñarlas en forma variada y mantener el interés de los miembros de la clase.

  5. 5.

    Conclusión. Esta sección le sirve para resumir la lección e instar a los miembros de la clase a vivir los principios que hayan analizado. Le recuerda también que debe expresar su testimonio. Asegúrese de dejar el tiempo suficiente para concluir adecuadamente la lección.

  6. 6.

    Otros conceptos didácticos. Esta sección contiene otros principios de los relatos de las Escrituras, otros métodos de enseñanza, actividades y varias sugerencias que complementan el desarrollo de la lección. Es posible que a usted le interese utilizar algunas de estas ideas como parte de la lección.

Ayudas para la enseñanza de las Escrituras

Utilice las siguientes sugerencias para enseñar los relatos de las Escrituras con mayor eficacia y en forma más variada:

  1. 1.

    Ayude a los miembros de la clase a comprender lo que enseñan las Escrituras acerca de Jesucristo, el Jehová del Antiguo Testamento, cuyo nacimiento, misión terrenal, segunda venida y reino milenario se profetizaron en ese libro de las Escrituras.

  2. 2.

    Pida a los miembros de la clase que, tras meditar en ello, mencionen modos específicos de aplicar en forma personal un pasaje de las Escrituras.

  3. 3.

    Además de la doctrina, haga hincapié en los relatos del Antiguo Testamento, en particular en los relacionados con la fe, asegurándose de que los miembros de la clase los comprendan y, a la vez, analizando cómo se podrían poner en práctica.

  4. 4.

    Pida a los miembros de la clase que busquen palabras, frases o conceptos que se repitan varias veces en un pasaje de las Escrituras o que tengan un significado especial para ellos.

  5. 5.

    Escriba en la pizarra algunas frases, palabras claves o preguntas que se relacionen con el relato de las Escrituras. Después lea o resuma el relato. Cuando los miembros oigan las frases, las palabras claves o las respuestas a las preguntas, deténgase y analícelas.

  6. 6.

    A lo largo del Libro de Mormón, la frase “y así vemos que” se utiliza para comenzar un resumen de los principios que se han enseñado. Después de analizar un pasaje de las Escrituras, pida a los miembros de la clase que completen la frase “y así vemos que” con el fin de explicar el principio del Evangelio que se haya enseñado.

  7. 7.

    Busque y analice los símbolos que se utilizan a lo largo del Antiguo Testamento. Por ejemplo, la esposa y el esposo en representación de Israel y del Salvador.

  8. 8.

    Advierta cómo algunas personas o sucesos que se mencionan en las Escrituras se pueden contrastar con otros. Por ejemplo, podría comparar a Caín con Abel y Enoc (Moisés 5–7); a David y Betsabé (2 Samuel 11) con José de Egipto y la esposa de Potifar (Génesis 39:7–13); o al profeta Elías con el inicuo rey Acab (1 Reyes 16:29–33; 17–19).

  9. 9.

    Realice un teatro de lectores; para ello, pida a varios miembros de la clase que lean lo que dicen los diversos personajes de los pasajes de las Escrituras.

  10. 10.

    Divida la clase en dos o más grupos pequeños. Después de repasar el relato de las Escrituras, pida a cada uno de los grupos que escriba los principios que se enseñan en él. Luego, solicíteles que, por turno, analicen cómo se aplican esos principios a la vida cotidiana.

  11. 11.

    Pida a los alumnos que lleven a la clase un lápiz [de color] para marcar los versículos que encuentren significativos, a medida que los analicen.

Cómo fomentar el análisis en clase

Por lo general, el maestro no debe dar un discurso sobre la lección, sino alentar a los miembros de la clase a participar de manera significativa en el análisis de las Escrituras. Al participar, ellos aprenden más eficazmente acerca de las Escrituras y comprenden mejor la forma de poner en práctica los principios del Evangelio. Busque la guía del Espíritu para decidir qué preguntas hacer, cómo organizarlas y la forma de desarrollarlas. Los análisis que se lleven a cabo en la clase deben centrarse en aquellos temas que ayuden a los miembros a venir a Cristo y a vivir como Sus discípulos. Vuelva a encauzar los análisis o las conversaciones que se desvíen del tema y no logren esos propósitos.

Se proporcionan referencias de las Escrituras para que en ellas, tanto usted como los miembros de la clase, encuentren con más facilidad las respuestas a la mayoría de las preguntas. Las experiencias que hayan tenido algunos de los miembros de la clase darán las respuestas a algunas de las preguntas.

El empleo de todo el material de la lección no es tan importante como el hecho de que los miembros comprendan mejor los pasajes de las Escrituras y se establezcan el firme cometido de vivir como verdaderos discípulos. Si se encuentran en medio de un buen análisis, en el que los miembros de la clase estén aprendiendo, por lo general es mejor continuarlo en lugar de interrumpirlo con el objeto de utilizar todo el material que se proporciona en la lección.

Para fomentar el análisis en clase, utilice las siguientes pautas:

  1. 1.

    Haga una pregunta y luego dé una referencia de las Escrituras para que los miembros de la clase encuentren la respuesta.

  2. 2.

    Haga preguntas que requieran pensar y analizar, en lugar de las que se puedan contestar con un sí o un no. Las preguntas que comienzan con por qué, cómo, de qué manera, de qué forma, en qué forma, quién, qué, cuándo y dónde son por lo general más eficaces para fomentar el análisis.

  3. 3.

    Aliente a los miembros de la clase a expresar la opinión que tengan sobre lo que aprendan de las Escrituras, así como también a hablar de las experiencias que hayan tenido que demuestren en qué forma se pueden aplicar los principios de las Escrituras a la vida cotidiana. Elogie los comentarios que hagan los miembros de la clase.

  4. 4.

    Tenga mucho tacto para tratar a los miembros de la clase. Aun cuando se debe dar a todos la oportunidad de tomar parte en la lección, quizás haya algunos que se abstengan de hacerlo. Si es así, tal vez desee hablarles en privado y esforzarse por percibir qué piensan acerca del leer en voz alta o participar en clase. Asegúrese de no pedir la participación de las personas que puedan avergonzarse de hacerlo.

  5. 5.

    Exhorte a los miembros de la clase a estudiar los pasajes de las Escrituras correspondientes a ese día y el Antiguo Testamento, Guía de estudio para el miembro de la clase (34592 002). Ellos estarán más dispuestos a participar en la lección si están preparados. Sugiérales que hablen de los relatos de las Escrituras y de las lecciones con sus respectivas familias.