“Acud[e] a Dios para que vivas”

El Antiguo Testamento: Manual para el maestro, 2001


Objetivo

Animar a los miembros de la clase a vencer sus deseos y temores mundanos y a acudir al Salvador y a Sus Profetas para pedir orientación.

Preparación

  1. 1.

    Estudie los siguientes pasajes de las Escrituras y ore al respecto:

    1. a.

      Números 11. Los israelitas se quejan del maná y desean comer carne (11:1–9). Moisés pide al Señor que lo guíe y lo ayude a soportar sus cargas (11:10–15). Moisés sigue las instrucciones del Señor y reúne a setenta élderes para que le ayuden (11:16–17, 24–30). El Señor complace el deseo de los israelitas de comer carne y les envía una cantidad enorme de codornices; inmediatamente los castiga con una plaga por su codicia y su glotonería (11:18–23, 31–35).

    2. b.

      Números 12. María y Aarón murmuran contra Moisés porque éste había contraído matrimonio con una mujer cusita y ponen en entredicho su autoridad de Profeta (12:1–3). El Señor los reprende por haber murmurado (12:4–16).

    3. c.

      Números 13–14. Moisés da instrucciones a doce hombres para que vayan a reconocer la tierra de Canaán (13:1–20; adviértase que en el versículo 16, a Oseas le puso Moisés el nombre de Josué). Ellos vuelven con informes favorables acerca de los recursos de esa tierra, pero todos, excepto Josué y Caleb, tienen miedo de los habitantes del lugar y desean regresar a Egipto (13:21–14:10). El Señor dice a Moisés que los israelitas, que no tenían fe y por todo se quejaban, vagarán por el desierto durante cuarenta años, hasta que toda la generación adulta haya muerto, con excepción de Josué y Caleb (14:11–39).

    4. d.

      Números 21:1–9. Los israelitas destruyen a los cananeos que los atacan (21:1–3). El Señor envía serpientes ardientes para castigar a los israelitas por quejarse constantemente (21:4–6). Moisés hace una serpiente de bronce, la coloca sobre un asta y les dice a los del pueblo que si la miran, vivirán (21:7–9).

  2. 2.

    Lectura complementaria: Juan 3:14–16; 1 Nefi 17:41; Alma 33:18–22; 37:46–47; Helamán 8:13–15.

  3. 3.

    Si va a utilizar la actividad para despertar la atención, haga un cartel con la inscripción: La tierra prometida.

  4. 4.

    Si lo cree conveniente y tiene a su disposición la lámina de Moisés con la serpiente de bronce (62202), utilícela durante el transcurso de la lección.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar la atención

Si lo desea, utilice la siguiente actividad (o una de su preferencia) para comenzar la lección.

Escriba en la pizarra la palabra Egipto. Coloque un cartel con la inscripción: La tierra prometida al otro extremo del salón. Invite a un miembro de la clase a caminar desde la pizarra hasta el cartel mientras mira fijamente por sobre el hombro la palabra Egipto.

Si el miembro de la clase tiene dificultad para llegar hasta el cartel, haga la siguiente pregunta:

• ¿Por qué es difícil ir derecho hacia adelante mientras se mira hacia atrás?

Si el miembro de la clase llega con facilidad hasta donde se encuentra el cartel, haga las siguientes preguntas:

• ¿Cuán lejos podría haber llegado caminando en línea recta sin desviarse? ¿Por qué es difícil ir derecho hacia adelante mientras se mira hacia atrás?

Explique que esta demostración se podría comparar al viaje de los israelitas desde Egipto. A pesar de las bendiciones que ellos recibieron del Señor, tanto su miedo como su falta de fe hicieron que en muchas ocasiones desearan no haber salido de allí. Su anhelo por Egipto retrasó y complicó el viaje de ellos hacia la tierra prometida.

Análisis de las Escrituras y conceptos para poner en práctica

Al enseñar los siguientes pasajes de las Escrituras, analice la forma en que se podrían poner en práctica en el diario vivir. Aliente a los miembros de la clase a relatar experiencias que se relacionen con los principios de las Escrituras. Como sería imposible hacer todas las preguntas o tratar en detalle todas las partes de la lección, ore para escoger el material que satisfaga mejor las necesidades de los miembros de la clase. Quizás tenga que adaptar algunas preguntas para que se ajusten a las condiciones de los miembros de la clase.

1. El Señor complace el deseo de los israelitas de comer carne y les envía codornices; luego los castiga con una plaga.

Enseñe Números 11 y analícelo con la clase.

• Aun cuando el maná era una gran bendición del Señor, los israelitas habían comenzado a quejarse de él. (Números 11:6). ¿Por qué se quejaban del maná? (Véase Números 11:4–5; habían comenzado a pensar en la carne y en otros alimentos que comían en Egipto y a desear comerlos.) ¿Qué peligro implica el desear más de lo que se tiene?

• Los israelitas llegaron a desear comer carne con tanta avidez que perdieron su concentración en la tierra prometida y comenzaron a desear no haber dejado Egipto (Números 11:4–6). ¿Qué ejemplos contemporáneos podríamos mencionar de personas que renuncian a grandes bendiciones para satisfacer sus deseos inmediatos? ¿Por qué lo hacen? ¿Cómo podemos vencer esas tentaciones?

• ¿De qué manera complació el Señor el deseo de los israelitas de comer carne? (Véase Números 11:18–20; 31–33.)

• Moisés se sintió tan abrumado por los pecados de los israelitas que le pidió al Señor que le quitara la vida (Números 11:14–15). ¿Qué hizo el Señor para aliviarlo? (Véase Números 11:16–17. Se llamó a setenta hombres para ayudar a Moisés.) ¿Qué bendiciones grandiosas recibieron esos hombres? (Véase Números 11:24–29.)

2. El Señor reprende a María y a Aarón por murmurar en contra de Moisés.

Enseñe Números 12 y analícelo con la clase.

• María y Aarón hablaron contra Moisés poniendo en entredicho su autoridad de Profeta, al decir que ellos también habían recibido revelación (Números 12:2).

¿Cómo respondió el Señor a esa queja? (Véase Números 12:5–9.) ¿Cuáles son los límites de nuestro derecho a recibir revelación?

El élder James E. Faust dijo: “Los Profetas, videntes y reveladores han tenido y tienen todavía la responsabilidad y el privilegio de recibir y declarar la palabra de Dios al mundo. Los miembros en forma individual, los padres y los líderes tienen derecho a recibir revelación pertinente a sus obligaciones, pero no es suya la responsabilidad ni el derecho de declarar la palabra de Dios más allá de los límites de su jurisdicción” (“La revelación continua”, Liahona, enero de 1990, pág. 8).

• El Señor reprendió a María y a Aarón por haber protestado sobre el matrimonio de Moisés con una mujer cusita (Números 12:1, 9–10). ¿Cómo nos afecta el criticar a los líderes de la Iglesia? ¿Cómo puede afectar a nuestra familia y a nuestros amigos el que nosotros critiquemos a los líderes de la Iglesia?

• En Números 12:3 leemos que “Moisés era muy manso”. ¿Qué significa ser manso?

El presidente Gordon B. Hinckley dijo: “La mansedumbre implica un espíritu de gratitud en oposición a una actitud de autosuficiencia, la admisión de un poder más grande que nosotros, el reconocimiento de la existencia de Dios y la aceptación de Sus mandamientos” (“With All Thy Getting Get Understanding”, Ensign, agosto de 1988, págs. 3–4.)

• ¿Cómo demostró Moisés su mansedumbre cuando María fue castigada por haberse rebelado contra él? (Véase Números 12:13–15. En lugar de sentirse complacido por la autoridad que tenía de presidir sobre su hermana, rogó al Señor que la sanara. Él y su pueblo pospusieron el viaje hasta que el Señor la sanó.) ¿Cómo podemos ser mansos aun con la gente que nos critica o se vuelve contra nosotros? ¿En qué forma nos ayuda el responder a las críticas con mansedumbre?

3. Moisés da instrucciones a doce hombres para que vayan a reconocer la tierra de Canaán.

Enseñe Números 13–14 y analícelo con la clase.

• Cuando los israelitas llegaron a las fronteras de la tierra de Canaán, Moisés envió a doce hombres para que fueran a reconocer el lugar, sus recursos y su gente (Números 13:17–20). ¿Qué informes llevaron ellos de los recursos de esa tierra? (Véase Números 13:23–27.) ¿Qué informaron los diez hombres, excepto Caleb y Josué, sobre la gente que habitaba Canaán? (Véase Números 13:28–33.) ¿En qué forma algunos de nosotros cometemos el mismo error que esos diez hombres?

El presidente Gordon B. Hinckley dijo:

“…los otros diez espías cayeron víctimas de sus propias dudas y temores y presentaron un informe negativo en cuanto al número y la estatura de los cananeos… que ellos eran, a su parecer, como langostas en comparación con los ‘gigantes’ que decían haber visto en ese país…

“Vemos a nuestro derredor a algunos que son indiferentes en cuanto al futuro de esta obra, que son apáticos, que hablan de limitaciones, que expresan temores, que se dedican a buscar y a escribir sobre lo que consideran debilidades pero que en realidad son de poca importancia. Dudando del pasado, carecen de visión en cuanto al futuro” (“Mantengámonos firmes; guardemos la fe”, Liahona, enero de 1996, págs. 80–81.)

• ¿En qué forma se diferencian los informes de Caleb y de Josué de los informes de los demás diez hombres? (Véase Números 13:30; 14:6–9.) ¿Por qué no sentían temor Caleb y Josué de los habitantes de Canaán? (Véase Números 14:9.) ¿Cuáles son algunas de las formas en las que podemos emular el ejemplo de Caleb y de Josué al enfrentar situaciones difíciles?

El presidente Gordon B. Hinckley dijo:

“No hay lugar en esta obra para aquellos que sólo piensan con pesimismo y desesperanza. El evangelio significa ‘buenas nuevas’. Es un mensaje triunfal y su causa debe aceptarse con entusiasmo.

“El Señor nunca dijo que no tendríamos problemas. Nuestro pueblo ha padecido aflicciones de toda índole a manos de quienes se han opuesto a esta obra; pero aun en sus pesares, ha manifestado su fe. Esta obra ha progresado constantemente, y desde sus comienzos nunca ha retrocedido…

“Vivimos en una era de pesimismo, pero la nuestra es una misión de fe. A mis hermanos de todas partes, les exhorto a que afiancen su fe y hagan progresar esta obra en todo el mundo. Ustedes podrán fortalecerla mediante la forma en que vivan” (“Mantengámonos firmes; guardemos la fe”, Liahona, enero de 1996, págs. 81–82).

• ¿Cómo reaccionó la congregación ante las palabras de Caleb y de Josué? (Véase Números 14:10.) ¿Cómo castigó el Señor a los israelitas por murmurar continuamente y por el deseo que tenían de regresar a Egipto? (Véase Números 14:22–23, 26–35.) ¿Cómo castigó a los diez hombres que dieron un informe negativo acerca de Canaán? (Véase Números 14:36–37.) ¿Cómo bendijo a Caleb y a Josué por su fidelidad? (Números 14:24, 38.)

4. Moisés hace una serpiente de bronce y les dice a los del pueblo que si la miran, se sanarán.

Enseñe Números 21:1–9 y analícelo con la clase.

• A pesar de que el Señor ayudó a los israelitas a derrotar a los cananeos que los atacaron, ellos siguieron murmurando. ¿Cómo los castigó entonces el Señor? (Números 21:6.) ¿En qué forma reaccionaron los israelitas ante ese castigo? (Véase Números 21:7.)

• ¿Qué le dijo el Señor a Moisés que hiciera cuando éste le pidió que los librara de las serpientes ardientes? (Véase Números 21:8–9.) ¿Qué tenía que hacer la gente para salvarse de las mordeduras de las serpientes ardientes?

• Nefi y Alma, dos Profetas del Libro de Mormón, enseñaron que muchos israelitas murieron porque no quisieron mirar a la serpiente de bronce. ¿Por qué no la miraron? (Véase 1 Nefi 17:41; Alma 33:18–20.)

• ¿A quién simbolizó la serpiente de bronce? (Véase Juan 3:14–16; Helamán 8:13–14.)

• De la misma forma en la que los hijos de Israel debían mirar a la serpiente de bronce para vivir, nosotros también debemos acudir a Jesucristo para recibir la vida eterna (Alma 37:46–47; Helamán 8:15). ¿Qué significa acudir a Cristo? ¿En qué forma cometen muchas personas de la actualidad la misma equivocación de los israelitas que no quisieron mirar a la serpiente de bronce? (Véase Alma 33:20. Ellos no acuden a Jesucristo porque no creen que el hacerlo podría salvarlos.)

El élder Carlos E. Asay dijo: “Si esperamos obtener la vida eterna, nosotros, como los israelitas, debemos fijar nuestros ojos y mentes en… Cristo… No debemos permitir que nuestra mirada ande por todos lados o que se fije en las cosas perecederas del mundo. El ojo… debe ser entrenado para mirar hacia arriba. Debemos mirar hacia Dios y vivir” (“Acudid a Dios y vivid”, Liahona, febrero de 1979, pág. 83).

• Alma enseñó que de la misma forma que era fácil sanarse de las mordeduras de las serpientes ardientes, la forma de obtener la vida eterna es también fácil (Alma 37:46). ¿De qué manera es fácil la forma de obtener la vida eterna?

¿Cómo tratan algunas personas de complicar la senda que conduce a la vida eterna? (Véase Jacob 4:14. Tienen la mirada puesta en lo que se encuentra más allá de la sencillez de los principios salvadores de la fe en Jesucristo, del arrepentimiento y de la obediencia.) ¿Cómo podemos mantener nuestra fe centrada en Cristo?

Conclusión

Anime a los miembros de la clase a fijar la mirada más allá de las cosas del mundo y a no temer a los “gigantes” que nos distraen de lo que es más importante. Testifique que si miramos “al Hijo de Dios con fe” (Helamán 8:15) y obedecemos a Sus Profetas, seremos bendecidos en esta vida y en la vida venidera.

Otros conceptos didácticos

El siguiente material complementa las sugerencias para el desarrollo de la lección. Si lo desea, utilice uno o más de estos conceptos como parte de la lección.

1. “Volvámonos a Egipto” (Números 14:4)

• ¿Cuál fue la reacción de los israelitas cuando se encontraron:

  1. a.

    Atrapados entre los egipcios y el Mar Rojo? (Véase Éxodo 14:10–12.)

  2. b.

    Con que sólo tenían maná para comer? (Véase Números 11:4–6, 18–20.)

  3. c.

    Enfrentados a la tarea de conquistar la tierra de Canaán? (Véase Números 14:1–4.)

  4. d.

    Desalentados por el viaje tan arduo a través del desierto? (Véase Números 21:4–5.)

• ¿Por qué les resultó tan difícil a los israelitas olvidarse de Egipto? ¿Cuáles son algunas de las cosas que en la actualidad nos resultan difíciles de olvidar o abandonar? Al encontrarnos luchando por dejar a un lado los malos hábitos y los comportamientos mundanos, ¿cómo podemos fortalecernos mutuamente?

2. Hacia dónde mirar para encontrar orientación

El libro de Moisés nos enseña hacia dónde debemos mirar para encontrar orientación. Si lo desea, haga hincapié en esas enseñanzas; para ello, escriba en la pizarra los siguientes principios a medida que enseñe los relatos de las Escrituras:

  1. a.

    Tener nuestra mirada puesta en el Profeta (Números 12).

  2. b.

    Tener nuestra mirada puesta en la tierra prometida; para nosotros, el reino celestial (Números 13–14).

  3. c.

    Tener nuestra mirada puesta en el Salvador (Números 21:4–9).