“No puedo traspasar la palabra de Jehová”

El Antiguo Testamento: Manual para el maestro, 2001


Objetivo

Animar a los miembros de la clase a someterse sin titubear a la voluntad del Señor.

Preparación

  1. 1.

    Estudie los siguientes pasajes de las Escrituras y ore al respecto:

    1. a.

      Números 22:1–21. Balac, rey de Moab, siente gran temor ante la cercanía de los israelitas. Le ofrece recompensas a Balaam si va a Moab y maldice a los israelitas. Dios le ordena a Balaam que se niegue y éste obedece (22:1–14). Balac le ofrece a Balaam honras y riquezas si va a Moab y maldice a Israel. Dios le dice a Balaam que vaya si lo desea pero que sólo debe hablar las palabras que Él diga (22:15–21). Balaam decide ir. (Adviértase que en la Traducción de José Smith de la Biblia en inglés de Números 22:20 se agregó la frase: “si tú quieres” antes de “vete con ellos”.)

    2. b.

      Números 22:22–35. Dios se enoja con Balaam por ir a Moab, ya que sabe que él desea ir para recibir alguna recompensa de Balac. Durante el camino, Balaam aprende cuáles son los peligros del desagradar a Dios cuando su asna y un ángel le hablan.

    3. c.

      Números 22:36–24:25. Balaam se reúne con Balac (22:36–23:2). Balac le pide tres veces a Balaam que maldiga a Israel, pero éste obedece a Dios y bendice en cambio a Israel cada una de esas veces (23:3–24:9). Luego, maldice a Moab y profetiza sobre Jesucristo (24:10–25).

    4. d.

      Números 31:1–16. Los israelitas destruyen a los madianitas y matan a Balaam. Moisés explica que Balaam había aconsejado a los madianitas que tentaran a los israelitas para que pecaran. (Las consecuencias del consejo de Balaam se describen en Números 25:1–3. Aun cuando Balaam no maldijo a Israel directamente, aparentemente deseaba tanto obtener una recompensa de Balac que sugirió que se tentara a Israel para que de esa forma pecara y perdiera así la protección de Dios.)

  2. 2.

    Lectura complementaria: 2 Pedro 2:15–16; Judas 1:11; Apocalipsis 2:14.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar la atención

Si lo desea, utilice la siguiente actividad (o una de su preferencia) para comenzar la lección.

Pida a los miembros de la clase que presten mucha atención a las siguientes declaraciones y piensen acerca de la clase de persona que diría algo así:

“Aunque [el rey] me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios” (Números 22:18).

“Todo lo que Jehová me diga, eso tengo que hacer” (Números 23:26). “Yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio, mas lo que hable Jehová, eso diré yo” (Números 24:13).

• ¿Cuáles son algunos de los atributos de una persona que pronuncia algo así? (Esas declaraciones hablan de una persona obediente, fiel y humilde.)

Explique que esas declaraciones las hizo un hombre llamado Balaam, que profesaba una obediencia estricta pero que en lo íntimo de su corazón deseaba recompensas y honores terrenales. Esta lección muestra las consecuencias del insistir con obstinación en que se haga nuestra voluntad, para lograr que se cumplan nuestros deseos de obtener recompensas y honores terrenales.

Análisis de las Escrituras y conceptos para poner en práctica

Al enseñar los siguientes pasajes de las Escrituras, analice la forma en que se podrían poner en práctica en el diario vivir. Aliente a los miembros de la clase a relatar experiencias que se relacionen con los principios de las Escrituras.

1. Balaam rechaza el ofrecimiento que le hace Balac de recompensarlo si maldice a Israel.

Enseñe Números 22:1–21 y analícelo con la clase.

• Ante el gran temor que siente por la cercanía de los israelitas, Balac, rey de Moab, envía mensajeros a ofrecerle recompensas a Balaam si va a Moab y maldice a Israel (Números 22:5–7). ¿Qué respondió Balaam a ese ofrecimiento? (Véase Números 22:8–14.) En ocasiones, ¿qué aparentes recompensas se nos ofrecen si aceptamos desobedecer a Dios?

• Después que Balaam se negó a ir a Moab, Balac envió a un segundo grupo de hombres, más honorables que los primeros, con el fin de persuadirlo. ¿Qué le ofreció Balac a Balaam? (Véase Números 22:15–17.) ¿Qué respondió Balaam? (Véase Números 22:18–19.) ¿Por qué quiso Balaam preguntarle nuevamente al Señor? (Es posible que Balaam haya tenido la esperanza de que el Señor hubiese cambiado de idea y le permitiera aceptar las recompensas que le había ofrecido Balac.) ¿Qué peligros encierra el tratar de conseguir excepciones a los mandamientos y al consejo del Señor?

• El Señor le dio permiso a Balaam para que fuera con los mensajeros de Balac, si así lo deseaba, pero se enojó con él por haber ido (Números 22:20–22).

¿Qué indica el enojo del Señor sobre lo que realmente había en el corazón de Balaam? (Véase 2 Pedro 2:15; Isaías 29:13.)

2. El Señor demuestra el peligro de la insistencia obstinada de Balaam de hacer su propia voluntad.

Enseñe Números 22:22–35 y analícelo con la clase.

• Durante el camino a Moab, Balaam trató tres veces de forzar a su asna a seguir adelante (Números 22:22–30). ¿En qué sentido se parece ese hecho a la relación que tenía Balaam con el Señor? (Balaam quiso imponer a la fuerza su propia voluntad sobre el asna y también sobre el Señor. Si lo desea, destaque que el asna vio al ángel pero que Balaam en cambio no lo vio. Del mismo modo, el Señor veía muchas cosas que Balaam no veía.)

• ¿Cuáles son algunos paralelos modernos de personas y grupos de gente que tratan obstinadamente de hacer lo que quieren en lugar de someterse a la voluntad de Dios o a los buenos consejos de los padres y de los líderes?

Si lo desea, hable sobre algunos de los ejemplos siguientes:

  1. a.

    Un niño, que no se queda conforme con la respuesta de uno de sus padres, va a hacerle la misma pregunta al otro, esperando recibir una contestación diferente.

  2. b.

    Un miembro de la Iglesia, al no quedar satisfecho con el consejo de un líder del sacerdocio, va a ver a otro.

  3. c.

    Un miembro de la Iglesia hace el razonamiento de que un mandamiento no se aplica de la misma forma a él o a ella que a los demás miembros.

• El Señor reprendió a Balaam por medio del ángel y del asna. ¿Cómo respondió Balaam a las palabras disciplinarias del ángel? (Véase Números 22:31–35.) ¿Por qué disciplina Dios a Sus hijos? (D. y C. 95:1.) ¿Por qué son las medidas disciplinarias de Dios una bendición para nosotros?

3. Balaam se niega a maldecir a Israel.

Enseñe Números 22:36–24:25 y analícelo con la clase.

• Después que Balaam llegó a Moab, Balac le pidió tres veces que maldijera a Israel. En cada una de ellas, el Señor le dijo a Balaam que bendijera a Israel y él le obedeció. ¿Qué clase de fortaleza demostró Balaam en este relato? (Véase Números 22:38; 23:8, 19–20; 24:1, 12–13.) ¿Qué debilidades se mantenían evidentes en él? (Véase Números 22:41; 23:1–3, 13–15, 27–30. Aun cuando Balaam rechazó las solicitudes de Balac de maldecir a Israel, estuvo dispuesto a seguirlo de un lado al otro y a escuchar sus peticiones a pesar de saber que no eran correctas.) ¿Qué peligro encierra prestar atención a las sugerencias incorrectas (por ejemplo, de amigos o de los medios de comunicación, difusión y prensa) cuando sabemos que son malas?

4. Los israelitas destruyen a los madianitas y matan a Balaam.

Enseñe Números 31:1–16 y analícelo con la clase.

• ¿Por qué los israelitas fueron a la guerra contra los madianitas? (Véase Números 31:1–3; el Señor estaba enojado con los madianitas porque ellos habían tentado a los israelitas para que pecaran, tal como se registra en Números 25:1–3.) ¿Quién aconsejó a los madianitas a tentar a los hijos de Israel para que adoraran ídolos e hicieran cosas inmorales? (Véase Números 31:16.) ¿Por qué dio ese consejo Balaam? (A pesar de haber obedecido Balaam el mandamiento del Señor de bendecir a Israel, en lugar de maldecirlo, dentro de sí Balaam deseaba obtener los honores y las recompensas terrenales. Con el fin de recibir todo eso, sugirió que se tentara a Israel para que de esa forma pecara y perdiera así la protección de Dios.) ¿Qué le sucedió a Balaam durante la batalla de los israelitas contra los madianitas? (Véase Números 31:8.)

• Tres escritores del Nuevo Testamento hablaron de Balaam (2 Pedro 2:15–16; Judas 1:11; Apocalipsis 2:14). ¿Qué conceptos tuvieron de él?

• ¿Qué lecciones aprendemos de este relato? (Los miembros de la Iglesia que buscan obtener recompensas y honores terrenales, conseguir excepciones al consejo y a los mandamientos de Dios o que procuran introducir ideas, prácticas y normas mundanas en la Iglesia siguen el ejemplo inicuo de Balaam. A eso se le llama “la doctrina de Balaam” en Apocalipsis 2:14.)

El élder Bruce R. McConkie dijo:

“¡Qué historia extraordinaria! He aquí un Profeta de Dios, firmemente dedicado a declarar sólo lo que el Señor de los cielos le revelara. No parecía existir la más mínima sombra de dudas en su mente sobre el curso que debía seguir. Él representaba al Señor y ni una casa llena de oro y plata ni lo altos honores ofrecidos por el rey, podían apartarlo del camino que se había trazado…

“Pero la codicia por las riquezas y por los honores lo atrajo y no pudo menos de pensar cuán maravilloso sería poder ser rico y poderoso… Quizás haya pensado que el Señor le permitiría contemporizar en sus normas y al mismo tiempo tener prosperidad y poder mundanos… Me pregunto cuántas veces muchos de nosotros obtenemos nuestra guía de la Iglesia y entonces, como Balaam, suplicamos recibir algunas recompensas mundanas…

“Balaam… inspirado y poderoso como fue, perdió su alma al final porque puso su corazón en las cosas de este mundo, en lugar de las riquezas de la eternidad” (véase “La historia de la locura de un profeta”, Liahona, octubre de 1979, pág. 36).

• Hable nuevamente de las declaraciones que se encuentran en la actividad para despertar la atención y recalque que aun cuando Balaam era en apariencia muy obediente, los deseos de su corazón eran recibir recompensas y honores terrenales. ¿Qué nos enseña ese relato acerca de la importancia de mantener puros los deseos de nuestro corazón? ¿Qué podemos hacer para guardar puros los deseos del corazón?

Conclusión

Testifique que si Balaam se hubiera sometido con humildad a la voluntad de Dios, se hubieran evitado muchos pecados y sufrimientos tanto para él como para Israel. Aliente a los miembros de la clase a ser firmes y constantes en lugar de ser obstinados, o sea, a buscar y seguir la voluntad del Señor sin tratar de evitarla o de cambiarla.

Otros conceptos didácticos

El siguiente material complementa las sugerencias para el desarrollo de la lección. Si lo desea, utilice uno o más de estos conceptos como parte de la lección.

1. La obediencia al Señor

Del relato de Balaam aprendemos la importancia que tiene el obedecer al Señor. Ese mismo principio podemos aprenderlo de los buenos ejemplos que nos han dejado muchos otros personajes, hombres y mujeres, de las Escrituras. Si lo desea, dé los siguientes ejemplos:

  1. a.

    El Salvador, que sabía la agonía que le esperaba en Getsemaní y en la cruz, “puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:41–42).

  2. b.

    Cuando a Abraham se le mandó sacrificar a su hijo Isaac, “se levantó muy de mañana” y se encaminó al monte Moriah (Génesis 22:3).

  3. c.

    Cuando a María se le dijo que sería la madre del Hijo de Dios, ella respondió: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1:38).

  4. d.

    Cuando Nefi recibió instrucciones de regresar a Jerusalén para obtener las planchas de bronce de Labán, inmediatamente respondió: “Iré y haré lo que el Señor ha mandado” (1 Nefi 3:7).

  5. e.

    Los hijos de Helamán tuvieron éxito en la batalla porque “obedecieron y procuraron cumplir con exactitud toda orden” (Alma 57:21).

2. “Jehová te ha privado de honra” (Números 24:11)

• Cuando Balaam se negó a maldecir a Israel y a recibir las recompensas y los honores, Balac le dijo: “Jehová te ha privado de honra” (Números 24:11).

¿Cómo nos vemos en ocasiones privados de recibir recompensas y honores terrenales cuando seguimos al Señor? ¿Qué nos promete el Señor en lugar de las recompensas terrenales? (Véase D. y C. 81:6.)