“Si haces lo bueno, serás aceptado”

El Antiguo Testamento: Manual para el maestro, 2001


Objetivo

Que los miembros de la clase comprendan que la decisión de seguir a Jesucristo brinda libertad, felicidad y vida eterna, mientras que el seguir a Satanás nos trae desdicha y cautividad.

Preparación

  1. 1.

    Estudie los siguientes pasajes de las Escrituras en la Perla de Gran Precio, y ore al respecto:

    1. a.

      Moisés 5:16–41. Caín ama a Satanás más que a Dios y obedece el mandato de Satanás de hacer una ofrenda al Señor (5:16–19). El Señor rechaza la ofrenda de Caín y le manda arrepentirse (5:20–25). Caín hace convenios con Satanás y mata a Abel (5:26–33). El Señor maldice a Caín y lo destierra de Su presencia (5:34–41).

    2. b.

      Moisés 6:26–63. El Señor llama a Enoc, descendiente de Adán en la sexta generación, para que predique el arrepentimiento al pueblo (6:26–36). Enoc obedece el mandamiento del Señor y enseña a la gente (6:37–63).

    3. c.

      Moisés 7:13, 17–21, 23–47, 68–69. La fe de Enoc es tan grande que las montañas se retiran, los ríos cambian su curso y todas las naciones sienten gran temor (7:13, 17). El Señor y Enoc lloran al ver las iniquidades de la gente de la tierra (7:23–47). El pueblo de la ciudad de Enoc es uno en corazón y voluntad con el Señor y la ciudad entera es llevada a los cielos (7:18–21, 68–69).

  2. 2.

    Lectura complementaria: Moisés 5:42–55; 6:10–23; 7:14–16, 59–64; 2 Nefi 2:25–27; Génesis 4:1–16.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Actividad para despertar la atención

Si lo desea, utilice la actividad siguiente (o una de su preferencia) para comenzar la lección.

Antes de comenzar la clase, escriba en la pizarra los siguientes grupos de declaraciones en dos columnas paralelas:

Grupo 1

Grupo 2

“¿Quién es el Señor, para que tenga que conocerlo?”

“Es mi Dios y vuestro Dios”.

“Estoy libre”.

“¿Por qué os aconsejáis vosotros mismos y negáis al Dios del cielo?”

“¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”

“Vosotros sois mis hermanos”.

Explique a la clase que las declaraciones que se encuentran en estas dos columnas las hicieron dos hombres sobre los cuales aprender án en esta lección. Pregúnteles qué opinión sacan de cada uno de ellos si para calificarlos se basan en las declaraciones que hicieron. (Si lo desea, pida a los miembros de la clase que se dividan en pequeños grupos para hablar sobre ellas. Una vez que las hayan analizado unos cinco o seis minutos, pida a una persona de cada grupo que resuma la opinión del resto.)

Después que todos los grupos hayan expresado su forma de pensar, dígales que fue Caín, que eligió seguir a Satanás, quien hizo las declaraciones de la primera columna; mientras que las de la segunda las hizo Enoc, quien escogió seguir al Señor. Las declaraciones que estos hombres hicieron reflejan la actitud que cada uno de ellos tenía hacia Dios.

Análisis de las Escrituras y conceptos para poner en práctica

Al enseñar los siguientes pasajes de las Escrituras, analice la forma en que se podrían poner en práctica en el diario vivir. Aliente a los miembros de la clase a relatar experiencias que se relacionen con los principios de las Escrituras.

1. Caín hace convenios con Satanás y mata a Abel; el Señor lo maldice.

Enseñe Moisés 5:16–41 y analícelo con la clase.

• Adán y Eva esperaban que, al igual que ellos, su hijo Caín también escogiera seguir al Señor. Sin embargo, Caín “no escuchó” a sus padres ni al Señor y preguntó: “¿Quién es el Señor, para que tenga que conocerlo?” (Moisés 5:16). ¿Qué demuestra esta pregunta acerca de la actitud que Caín tenía hacia Dios? ¿Qué debemos hacer para conocer a Dios? (Véase Alma 22:17–18.)

• ¿Por qué hizo Caín una ofrenda al Señor? (Véase Moisés 5:18.) ¿Qué ofrendó Caín? (Véase Moisés 5:19.) ¿Por qué aceptó el Señor el sacrificio de Abel pero rechazó la ofrenda de Caín? (Véase Moisés 5:5, 20–23. El Señor había mandado a Adán y Eva, y a los hijos de éstos, que ofrecieran las primicias de sus rebaños. Abel obedeció, pero Caín hizo caso a las palabras de Satanás y ofreció el fruto de la tierra.) ¿Por qué era importante hacer sacrificios como el Señor lo había mandado?

El profeta José Smith enseñó: “Abel ofreció a Dios un sacrificio aceptable de las primicias del rebaño. Caín ofreció del fruto de la tierra, y no fue aceptado porque no pudo hacerlo con fe… La expiación a favor del hombre debe ser el derramamiento de la sangre del Unigénito… el plan de redención… y en vista de que se instituyó el sacrificio como tipo o modelo mediante el cual el hombre habría de discernir el gran Sacrificio que Dios había preparado, era imposible ejercer la fe en un sacrificio contrario, porque la redención no se logró de esa manera… Por consiguiente, Caín no pudo haber tenido fe, y lo que no se hace por la fe es pecado” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 63).

• ¿Cómo reaccionó Caín cuando el Señor rechazó su sacrificio y lo llamó al arrepentimiento? (Véase Moisés 5:21, 26.) ¿Por qué es, en ocasiones, difícil para nosotros que se nos llame al arrepentimiento? ¿Qué podemos hacer para sentir un deseo más intenso de arrepentirnos?

• Después que mató a su hermano Abel, Caín dijo: “Estoy libre” (Moisés 5:33). ¿De qué creyó Caín que estaba libre? ¿Cómo disminuye realmente nuestra libertad la desobediencia a Dios? ¿Cómo aumenta por medio de la obediencia?

• ¿Qué respondió Caín cuando el Señor le preguntó dónde estaba Abel? (Véase Moisés 5:34.) ¿Qué significa ser el guarda de nuestro hermano? (Véase 1 Juan 3:11, 17–18.) ¿De qué manera debemos comportarnos como guardas de nuestros hermanos?

El obispo Robert L. Simpson dijo: “Actualmente, el mundo os dice que dejéis solo a vuestro amigo, que tiene el derecho de ir y venir como le plazca. El mundo os dice que la persuasión para asistir a la Iglesia, a una reunión del sacerdocio o a deshacerse de un hábito malo podría llevar a la frustración y a presiones excesivas; pero de nuevo repito la palabra del Señor: Sois guarda de vuestro hermano, y vosotros, una vez [convertidos], tenéis la obligación de confirmar a vuestro hermano” (véase “Confirma a tus hermanos”, Liahona, noviembre de 1972, pág. 19).

• Como consecuencia de haber escogido seguir a Satanás en lugar de a Dios, ¿qué le sucedió a Caín? (Véase Moisés 5:23–25, 36–41.) ¿Cómo afectó a sus descendientes y a sí mismo la elección que él hizo? (Véase Moisés 5:41–43, 49–52, 55.) ¿De qué manera afectan a nuestra familia nuestras decisiones, ya sean buenas o malas?

2. Enoc predica el arrepentimiento al pueblo.

Enseñe Moisés 6:26–63 y analícelo con la clase.

• ¿Cómo reaccionó Enoc cuando el Señor lo llamó a predicar el arrepentimiento al pueblo? (Véase Moisés 6:31.) ¿Qué le prometió el Señor a Enoc si iba y hacía lo que le había mandado? (Véase Moisés 6:32–34.) ¿Qué aprendemos del relato de Enoc acerca de la forma en que el Señor escoge a Sus líderes? (Véase también 1 Samuel 16:7.) ¿Qué aprendemos de Enoc acerca del servir al Señor, aun cuando no nos sintamos capaces de hacerlo?

• ¿Por qué se habrá ofendido el pueblo cuando Enoc comenzó a predicar el arrepentimiento? (Véase Moisés 6:37; véase también 1 Nefi 16:2; Mosíah 13:7.) ¿Por qué siguieron escuchándolo a pesar de sentirse ofendidos? (Véase Moisés 6:38–39. Al principio, lo hicieron sólo por curiosidad, pero después se dieron cuenta de que Enoc era un hombre de Dios.) ¿Cómo podemos obtener un testimonio de que el Profeta actual es un hombre de Dios? ¿De qué manera nos alienta ese testimonio a seguir al Profeta, aun cuando sus enseñanzas no sean muy populares?

• ¿Qué doctrinas del Evangelio enseñó Enoc al llamar al pueblo al arrepentimiento? (Véase Moisés 6:47–63. Si ya ha hablado de estos versículos en la lección 4, es posible que no necesite repasarlos nuevamente.)

• El Señor nos ha hecho nuestros “propios agentes” (Moisés 6:56). ¿Qué quiere decir eso? (Que tenemos la facultad de escoger.) ¿Por qué es necesario el albedrío en el plan de Dios para nuestra salvación? (Necesitamos el albedrío para ser responsables de las decisiones que tomemos.) ¿Cuáles son las consecuencias de la decisión de seguir al Señor? (Véase 2 Nefi 2:25–27.)

3. El pueblo de la ciudad de Enoc es uno en corazón y voluntad con el Señor y la ciudad entera es llevada a los cielos.

Enseñe Moisés 7:13, 17–21, 23–47, 68–69, y analícelo con la clase.

• ¿Qué milagros efectuó el Señor debido a la extraordinaria fe de Enoc? (Véase Moisés 7:13.) ¿Qué milagros efectúa el Señor en la actualidad debido a la fe de la gente?

• ¿Cómo fueron bendecidas las personas que escucharon las palabras de Enoc y se arrepintieron de sus pecados? (Véase Moisés 7:17–18.) ¿Por qué se llamó Sión a la ciudad de ese pueblo? (Véase Moisés 7:18.) ¿Qué significa ser “uno en corazón y voluntad”? ¿Qué debemos hacer para llegar a ser uno en corazón y voluntad con el Señor; para serlo en el seno familiar, y para serlo en la Iglesia?

• ¿Qué les sucedió finalmente a Enoc y a la gente de su ciudad? (Véase Moisés 7:19–21, 69.)

• En Moisés 7:28, leemos que Enoc vio llorar al Señor; ¿por qué lloraba el Señor? ¿Por qué preguntó Enoc sobre el llanto del Señor? (Véase Moisés 7:29–31.)

¿Qué le contestó el Señor? (Véase Moisés 7:32–33, 36–37.) ¿Qué sienten hacia el Señor al leer estos versículos?

• Cuando Enoc vio la iniquidad del pueblo, también lloró (Moisés 7:41, 44). ¿Cómo consoló el Señor a Enoc? (Véase Moisés 7:44–47.)

Si lo desea, diga a la clase que en las próximas lecciones hablarán de una visión que tuvo Enoc sobre el restablecimiento de Sión en los últimos días (incluso de la Nueva Jerusalén), la segunda venida del Salvador y Su reino milenario sobre la tierra (Moisés 7:62–65).

Conclusión

Indique que Caín escogió seguir a Satanás y enseñó sus prácticas malignas a sus hijos y a sus seguidores. Como resultado, sus descendientes crecieron en la iniquidad y Dios los maldijo por su maldad. Por otro lado, Enoc escogió seguir al Señor y como consecuencia de su obediencia y de la enseñanza del Evangelio a quienes quisieron escucharlo, toda la ciudad se volvió tan íntegra que la llevaron de la tierra para morar con Dios.

Testifique que las decisiones que tomamos para seguir a Jesucristo nos acercan más a Él y nos guían hacia la libertad, la felicidad y la vida eterna.

Otros conceptos didácticos

El siguiente material complementa las sugerencias para el desarrollo de la lección. Si lo desea, utilice uno o más de estos conceptos como parte de la lección.

1. Llevar registros familiares

• ¿Por qué era importante que Adán y Eva, y sus descendientes, llevaran un libro de memorias y una genealogía? (Véase Moisés 6:5–8, 45–46.) ¿Por qué es importante para nosotros llevar esos registros en la actualidad? ¿De qué manera les han beneficiado los relatos escritos de la vida de sus antepasados? ¿Cómo podrían beneficiar a sus respectivas familias los relatos escritos de la vida y la fe de ustedes?

• ¿Por qué pueden considerarse las Escrituras como registros familiares? ¿Cómo pueden los padres y los maestros utilizarlas con eficacia para enseñar a los niños?

2. Una comparación entre Enoc y Caín

Dibuje en la pizarra dos grupos de escalones, unos en forma ascendente y otros descendentes (véase la ilustración de la página 24. A los escalones que van hacia arriba póngales el título Actitudes que nos llevan a Dios y escriba el nombre de Enoc en el primer escalón. A los escalones descendentes intitúlelos Actitudes que nos llevan a la destrucción y escriba el nombre de Caín en el primer escalón.

Pida a los miembros de la clase que lean el primer versículo que se indica en los escalones de Enoc (Moisés 7:59) y el primero que se indica en los escalones de Caín (Moisés 5:16). Después escriba algunas palabras claves en los escalones correspondientes y repita lo mismo para los escalones restantes. Una vez que se lean todos los versículos, escriba Morar con Dios en el último de los escalones de Enoc y Destrucción espiritual en el último de los de Caín. Hable sobre la forma en que las palabras y los hechos de Enoc lo acercaron más a Dios, mientras que las palabras y los hechos de Caín lo condujeron hacia Satanás.

• ¿Cómo podemos seguir el ejemplo de Enoc y progresar espiritualmente para acercarnos más a Dios?

steps closer to God

3. “Úntate los ojos… y verás” (Moisés 6:35)

En una ocasión, Jesucristo le devolvió la vista a un ciego untándole los ojos con lodo (Juan 9:1–7). A Enoc, que todavía no había progresado espiritualmente lo suficiente, y por tanto estaba ciego para algunas cosas, se le mandó: “Úntate lo ojos con barro, y lávatelos…” (Moisés 6:35).

• ¿Qué vio Enoc después que lo hizo? (Véase Moisés 6:36.) ¿Qué nos enseña el simbólico acto de lavar los ojos para sacar el barro?

• ¿Qué podemos hacer para abrir más los ojos a las cosas de Dios? ¿Qué hemos de hacer para mejorar nuestro estudio de las Escrituras y de esa forma ver los tesoros que éstas encierran?

4. Los seres queridos que se descarrían

• Aun cuando Adán y Eva enseñaron el Evangelio a sus hijos (Moisés 5:12), Caín y algunos otros escogieron vivir en la iniquidad. ¿Qué podemos hacer para soportar la angustia de ver descarriarse a algún ser querido? ¿Qué podemos hacer con el fin de ayudarle?

El élder Richard G. Scott aconsejó:

“…muchos de vosotros tenéis el corazón agobiado porque uno de vuestros hijos, vuestra esposa o vuestro marido se han apartado de lo que es correcto para seguir el camino equivocado. Mi mensaje es para vosotros.

“Sé que os sentís angustiados, doloridos y a veces desesperados. Yo os diré cómo podéis recibir consuelo del Señor.

“Primero, debéis tener presentes dos principios básicos:

“1. Son muchas las cosas que se pueden hacer por un ser querido para ayudarlo, pero algunas de ellas sólo Dios las puede hacer.

“2. Además, ningún progreso puede ser duradero si no se ejerce el albedrío en una forma digna. No tratéis de anular el albedrío de la persona; el Señor mismo no lo haría. La obediencia forzada no trae bendiciones (véase D. y C. 58:26–33).

“Voy a sugeriros seis maneras de ayudar:

“Primero: Amad sin condiciones… Segundo: No toleréis ni aceptéis las transgresiones, pero dad apoyo y esperanzas al transgresor… Tercero: Enseñad la verdad… Cuarto: Perdonad de corazón cuantas veces sea necesario… Quinto: Orad con fe. ‘La oración eficaz del justo puede mucho’ (Santiago 5:16)…

“Sexto: Mantened una perspectiva adecuada… Cuando hayáis hecho todo lo posible por ayudar a la persona que causa vuestra aflicción, dejad el asunto en manos del Señor y no os preocupéis más. No os sintáis culpables porque no podáis hacer más. No desperdiciéis energía en preocupaciones innecesarias. Gracias a esa perspectiva eterna, podréis encontrar más paz y felicidad, no descuidaréis a otros que tengan necesidad de vuestra ayuda y también podréis ayudar mejor a la persona… “Una sugerencia final: No deis por perdido jamás a un ser querido; ¡jamás!” (“Ayudad al ser querido que os necesita”, Liahona, julio de 1988, págs. 59–60; cursiva agregada).