2005
Un regalo del corazón
diciembre de 2005


Un regalo del corazón

En diciembre de 1996 me hallaba sirviendo una misión de tiempo completo en la Misión México Monterrey Norte. Mi compañera era una joven hermana de Utah. Aquella era mi primera Navidad fuera de casa sin mis hijos ni mis nietos y no podía dejar de pensar en lo que estarían haciendo y quién estaría preparando la cena, pues siempre lo hacía yo.

Como estaba más callada de lo habitual, mi compañera me dio un abrazo y me dijo: “Le voy a preparar una cena deliciosa”. Miré su amoroso rostro y esos preciosos ojos azules que me miraban llenos de amor, como me miran mis hijos y mis nietos, y le sonreí.

La cena consistió en una bebida templada de canela, pero para mí fue como un banquete. Yo tenía 46 años y ella sólo 21. Siempre me había preocupado por dar y no pensaba en recibir. Siendo misioneras no teníamos mucho dinero para dar, así que dábamos amor y servicio. Sin que mi compañera lo supiera, le compré una par de guantes y una bufanda para que se resguardara del frío. Ése fue mi regalo, pero ella me dio algo que no se podía comprar ni con todo el oro del mundo: amor y servicio.

Aquella noche su regalo me enseñó que la Navidad era para dar la parte más hermosa de nosotros: los sentimientos del corazón. Tímidamente saqué los regalos para mi querida compañera. Me hizo sentir muy humilde darle lo que le había comprado en comparación con su gran amor.

Todas las Navidades, desde que regresé de la misión, he compartido con mis hijos y nietos aquella maravillosa Navidad. Siempre estaré agradecida a mi Padre Celestial y a Jesucristo por la época sagrada de la Navidad, y a mi compañera por su ejemplo de amor.

Lucía Rivero Romero es miembro del Barrio Juárez, Estaca Tenayo, Ciudad de México.